Field Jurado, el senador asesinado por órdenes de Obregón
El legislador recibió ocho balazos en la cara, en el cuello y en la espalda cuando se dirigía a su casa en la colonia Roma. El diputado y líder de la Confederación Regional Obrero Mexicana (CROM), Luis N. Morones, fue señalado de ser uno de los sujetos que le disparó a quemarropa

La mañana del 23 de enero de 1924, tres senadores delahuertistas se citaron en la Biblioteca de la República.
¿Saben ustedes que este día me van a asesinar?”, preguntó el senador Francisco Field Jurado a sus compañeros legisladores José María Muñoz y Anastasio Carillo, mientras les mostró el anónimo que acababa de recibir en sus oficinas del Senado.
En vista en que usted ha creído guasa que se le va a matar a usted para hacerse justicia la acción directa, manifiesto a usted que esta tarde será usted asesinado. Un senador que salió con el Presidente a Celaya ha traído la orden de asesinarlo a usted”, decía el papel.
Field Jurado se retiró a su casa, ubicada en la calle de Colima 134, en la colonia Roma. En el Zócalo, abordó el camión de la ruta Roma-Mérida, mientras un automóvil Dodge, ocupado por cinco hombres, comenzó a seguir a la unidad de transporte público.
Al llegar a la esquina con Tabasco, el senador Field Jurado bajó y decidió caminar por Tabasco hacia Córdoba para llegar a su casa en Colima, mientras del automóvil Dodge bajaron dos hombres, uno vestido con traje gris y otro con suéter rojo, quienes caminaron por Mérida hacia Colima para rodear la calle en sentido contrario de la ruta del senador, integrante del grupo rebelde leal a Adolfo de la Huerta y que se oponían a la Convención Especial de Reclamaciones, conocido como Tratados de Bucareli.
Cuando el senador Field Jurado pasó justo en el número 130 de la calle de Tabasco, desde el Dodge que lo seguía comenzaron a salir disparos. Él corrió y logró esquivar los 10 tiros que lanzaron sus atacantes, pero, cuando dio vuelta para tomar la calle de Córdoba y de ahí llegar a su casa en Colima, el hombre del traje gris y el hombre de suéter le salieron de frente y comenzaron a dispararle.
Un balazo en el antebrazo izquierdo. Un balazo cerca de la oreja derecha. Un balazo en el cuello. Un balazo en el hombro derecho. Un balazo en la lengua. Un balazo en el pecho. Un balazo en la costilla del lado derecho. Field Jurado cayó abatido justo frente al número 86 de la calle de Córdoba.
Amenazado de muerte públicamente por el líder de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), el diputado Luis N. Morones, y por el coronel José Prevé, el senador Field Jurado fue asesinado para contener la rebelión delahuertista y dejar de ser un obstáculo para Álvaro Obregón, que buscaba el reconocimiento de su gobierno por parte de Estados Unidos.
Los hechos, ocurridos hace 100 años, el 23 de enero de 1924, fueron relatados de manera pormenorizada en la primera plana de Excélsior en su edición del 24 de enero de 1924 y en sus ediciones subsecuentes, en que dio cuenta de las reacciones políticas, de la forma en que el senador Vito Alessio Robles señaló directamente a Luis N. Morones como el autor intelectual del asesinato y de cómo, a pesar de tener detalles de los criminales e incluso hasta los nombres, el asesinato quedó impune.
Además, en marzo del 2011, el entonces senador por Campeche, Sebastián Calderón Centeno, propuso al Senado que se honrara la memoria del senador Francisco Field Jurado cada 1 de abril e incluyó la anécdota contada por José María Muñoz y Anastasio Carillo, cuando Field Jurado les mostró el anónimo que le avisaba de su muerte horas antes de su asesinato.
La información contenida en las ediciones de Excélsior y en la propuesta con punto de acuerdo del senador Calderón Centeno muestra que, ante la imposibilidad de formarse quórum en el Senado para aprobar la Convención Especial de Reclamaciones, precisamente por la ausencia del bloque de los delahuertistas, comenzaron los amagos contra los legisladores federales rebeldes.
El domingo 20 enero, en un mitin organizado por la Confederación Obrera Mexicana, en el cine Venecia, el diputado Luis N. Morones sentenció a muerte al senador Field Jurado, relata el senador Calderón Centeno.
Los Viejos Caducos y empolvados que ostentan su desconsolada ridiculez en el Senado sufrirán la acción directa; que se den prisa nuestros enemigos en afilar sus dagas y en apuntar sus rifles asesinos, porque la guerra es sin cuartel, diente por diente, vida por vida, toca ahora a los senadores el castigo. Field Jurado y Trejo están recolectando dinero para enviar a los rebeldes. Tal vez no esté lejos su castigo. El pueblo es un gobierno. Pues bien, ahora lanza su primer decreto la acción directa”, cita de manera textual las palabras del líder obrero.
Excélsior informó que la mañana del lunes 21 de enero, Field Jurado envió un escrito a las oficinas de Luis N. Morones.
Francisco Field Jurado, senador por Campeche, tiene el gusto de participar a usted que se ha enterado del ‘luminoso’ discurso que pronunció ante sus borregos, y que está a disposición de usted en su casa habitación número 134 de la 4ª calle de Colima de esta capital, donde lo espera a usted y a sus esbirros con las atenciones que se merecen.
También participa a usted que mañana y tarde va al Senado a velar por los intereses de la Patria, que quieren conculcar los ‘traidores’, que votará en contra de las Convenciones antipatrióticas y que NO SALDRÁ DE ESTA CAPITAL, en la que esperará el TRIUNFO DEL EJÉRCITO LIBERTADOR.
Su ‘esbirro’, el coronel Prevé, me ha mandado ‘advertencias’. Me lo saluda usted afectuosamente”, retó el senador al diputado Luis N. Morones.
Y a unos días antes de la amenaza pública de Morones ya habían amedrentado al senador Field Jurado, pues Excélsior relató que una persona se acercó al senador, quien estaba en la puerta de su casa platicando con otro legislador, cuando esa persona provocó un estruendo que según la policía se trató de un petardo, pero según el senador fue un disparo.
Aunque en el Diario de los Debates del Senado no existe registro de lo ocurrido en el mes de enero de 1924, cuando el Presidente pidió un periodo extraordinario de sesiones del Senado para aprobar las Convenciones, en las páginas de Excélsior puede leerse que fueron tres días de intentos por sesionar, pero la ausencia de los delahuertistas lo impedía; ellos argumentaron que las Convenciones atentaban contra la soberanía nacional.
En la edición del 23 de enero se puede leer en la primera plana que un día antes, el 22 de enero, no pudo realizarse la sesión del pleno del Senado, porque solamente había 23 legisladores y la decisión fue citar al pleno el 23 de enero a las 16:30 horas.
De acuerdo con el relato histórico que recuperó el entonces senador Sebastián Calderón Centeno, y que hizo público en 2011, “los senadores inconformes decidieron aprovechar la prevención legal que fija en las dos terceras parte del quórum para tomar cualquier acuerdo y adoptaron la medida de que por turnos deberán faltar los senadores necesarios para que no se completase el quórum.

Field Jurado. Jamás ha recibido un homenaje en el Senado. En 2011 se propuso que cada 1 de abril se honrara su memoria, pero quedó en la congeladora legislativa.
Los asistentes deberían vigilar que los convenios no fuesen aprobados por medio de un madruguete. Field Jurado determinaba diariamente quiénes de los senadores deberían de asistir a las sesiones y quiénes no. El presidente Robinson citaba a sesión cada día e invariablemente uno de los senadores cooperativistas reclamaba el quórum y como no estaban presentes los 38 representantes requeridos por la ley, se levantaba la sesión con gran disgusto de los obregonistas.
Fueron llamados los senadores rebeldes esperando que alguno de ellos no concurriera durante 10 sesiones seguidas para justificar el llamamiento de sus suplentes, pero los senadores inconformes se turnaban para faltar a las sesiones y no podían computarse las 10 faltas seguidas a ninguno de ellos.
Los suplentes esperaban inútilmente y la tardanza en aprobación de los convenios había exasperado a los obregonistas, quienes mostraban una gran irritación contra los inconformes, especialmente contra Field Jurado”, dice el relato contenido en su propuesta con punto de acuerdo que presentó hace 13 años para honrar la memoria de Field Jurado.
Pero en el relato que hizo Calderón Centeno se lee una versión diferente de los hechos reportados por diversos historiadores, como Bertha Hernández, y que se pueden confirmar con declaraciones, peritajes y fotografías que difundió Excélsior.
De acuerdo con Calderón Centeno, “el 23 de enero de 1924, el senador Field Jurado salió de la Cámara de Senadores ubicado en el Palacio Nacional, acompañado de Aureliano Colorado, senador por Tabasco y se encontraron con el senador Morante, compañero y amigo, quien se ofreció conducirlo hasta su casa; juntos llegaron a la casa de Field Jurado quien descendió para introducirse a su casa.
Poco después llegó el coronel José Prevé y lo invitó en la puerta a salir de su domicilio para cambiar algunas impresiones, cosa que accedió Field Jurado, cayendo en la celada que le habían tendido los acompañantes de Prevé”, y relata que fue Prevé quien lo baleó de frente; es decir, el mismo Prevé que Field Jurado identificó como esbirro de Luis N. Morones y a quien los testigos identificaron como el hombre de traje gris.
DEUDA DEL SENADO
Cada año, el Senado honra la memoria del senador Belisario Domínguez, asesinado por órdenes de Victoriano Huerta, el 7 de octubre de 1917; sin embargo, al senador Field Jurado, asesinado por órdenes de Álvaro Obregón, jamás se le ha realizado un homenaje y la propuesta con punto de acuerdo que presentó Sebastián Calderón en 2011 para resarcir ese error y fijar el 1 de abril para recordar que murió en defensa de la soberanía nacional, quedó en el olvido de la congeladora legislativa.
Los pleitos en el Senado se hicieron más agresivos a medida que se retrasaba la ratificación. En más de una ocasión brillaron las pistolas de los senadores, amagando, amenazando a los rivales políticos.
Nada hace mella en el ánimo del senador Field Jurado. Tenía muchas horas de vuelo. En su tierra había sido juez, y luego oficial mayor del gobierno estatal. Después, secretario de gobierno. Luego, en 1918, le tocó ser gobernador interino. En 1924 fue senador por segunda ocasión. No le temía a los sonorenses.
Por eso, la única solución que hallaron sus adversarios fue asesinarlo”, explicó la historiadora Bertha Hernández.
cva