Exportar con certificaciones sustentables: una nueva ventaja competitiva para México.

Para las empresas mexicanas, demostrar sostenibilidad y trazabilidad puede abrir las puertas de mercados internacionales.

Cortesía
Cortesía

Para una empresa mexicana que busca crecer fuera del país, tener un buen producto, capacidad de producción y un precio competitivo ya no necesariamente es suficiente.

En mercados internacionales, especialmente aquellos donde los consumidores y compradores tienen mayores expectativas ambientales y sociales, existe una pregunta que cada vez adquiere más peso antes de cerrar una operación: ¿puedes demostrar lo que estás afirmando sobre tu producto?

El origen de las materias primas, la manera en que fueron producidas, las condiciones bajo las cuales fueron transformadas y la trazabilidad de cada etapa son elementos que forman parte de las nuevas exigencias de los mercados.

Esto ha convertido a las certificaciones sustentables en algo más que un distintivo colocado en un empaque. Para muchas empresas, pueden convertirse en una herramienta para demostrar el cumplimiento de determinados estándares y facilitar el acceso a oportunidades comerciales.

El potencial de este mercado es significativo. De acuerdo con la información proporcionada por Ecocert para este contenido, Estados Unidos registró ventas de productos orgánicos por €60.4 mil millones durante 2024, mientras que las importaciones orgánicas combinadas de Estados Unidos y la Unión Europea alcanzaron 5.9 millones de toneladas. México se encuentra entre los principales proveedores de productos orgánicos para ambos mercados.

Pero el crecimiento de la demanda no significa que todas las empresas puedan aprovechar automáticamente esa oportunidad.

Cortesía
Cortesía

Del producto a la evidencia

Una de las principales transformaciones en los mercados internacionales es que la sostenibilidad está dejando de evaluarse únicamente a partir de declaraciones comerciales.

Los compradores buscan evidencia.

Esto puede involucrar registros, controles de proveedores, auditorías, trazabilidad por lote, fichas técnicas y documentación capaz de respaldar las características que una empresa declara sobre sus productos.

La certificación entra precisamente en este punto.

A través de una certificación, un tercero independiente y sin conflicto de intereses evalúa determinados procesos, documentos, controles, trazabilidad y requisitos establecidos por un estándar. De esta manera, una declaración relacionada con aspectos ambientales, sociales u orgánicos puede respaldarse mediante un proceso de evaluación.

Ecocert cuenta actualmente con soluciones de certificación para sectores como el agroalimentario, forestal, textil, cosmético y materiales sostenibles, entre otros. Su oferta incluye estándares nacionales e internacionales que pueden responder a diferentes mercados y cadenas de suministro.

La elección del estándar, sin embargo, depende de las características del producto, la cadena de suministro y el mercado al que se busca ingresar.

Cortesía
Cortesía

No todos los mercados piden lo mismo

Una empresa agrícola mexicana que pretende comercializar productos orgánicos en Estados Unidos, por ejemplo, puede requerir la certificación bajo el USDA National Organic Program (USDA NOP).

De acuerdo con Ecocert, esta certificación permite comercializar productos orgánicos en Estados Unidos y contempla aspectos como protección ambiental y climática, conservación de la fertilidad del suelo, biodiversidad, bienestar animal, ausencia de determinados productos químicos sintéticos y organismos genéticamente modificados, además de un etiquetado transparente.

Para otros sectores existen diferentes estándares.

En el caso de los textiles, por ejemplo, certificaciones como GOTS u OCS permiten demostrar características específicas relacionadas con fibras orgánicas, procesos de producción y trazabilidad. En particular, Ecocert señala que OCS mantiene la trazabilidad a lo largo de la cadena de producción y permite una comunicación transparente mediante el etiquetado, mientras que GOTS complementa este enfoque con requisitos adicionales como aspectos ambientales, sociales y al uso responsable de insumos químicos durante la transformación textil.

Esto demuestra que no existe una única certificación que funcione para todas las empresas.

La estrategia debe partir de una pregunta más concreta: ¿qué mercado quiero atender y qué necesita comprobar ese mercado sobre mi producto?

La sostenibilidad también es una conversación comercial

La creciente preocupación de los consumidores por el impacto ambiental está modificando la manera en que las empresas construyen sus propuestas de valor.

El material proporcionado para esta nota señala que, en Europa, 73% de los consumidores considera importante el impacto ambiental de un producto al comprar y 60% ha elegido productos por tener un menor impacto ambiental. En Estados Unidos, 76% presenta una mayor probabilidad de comprar a empresas que verifican sus credenciales ambientales mediante certificaciones independientes o evidencia de terceros.

La consecuencia es relevante para las empresas mexicanas: la sostenibilidad puede dejar de ser únicamente un elemento reputacional para convertirse en un componente de competitividad.

Una empresa que puede demostrar sus prácticas tiene mayores herramientas para responder preguntas de compradores, distribuidores y cadenas comerciales.

Y esa capacidad de demostrar puede marcar la diferencia entre ser considerada para una oportunidad comercial o quedar fuera del proceso.

Una certificación no sustituye la estrategia

Certificarse tampoco significa simplemente obtener un documento y colocar un logotipo en un producto.

Detrás de una certificación existen procesos, controles, documentación y mecanismos de seguimiento que deben formar parte de la operación de la empresa.

Por eso, la preparación puede ser tan importante como el certificado final.

Para una organización que busca exportar, esto implica conocer su cadena de suministro, identificar riesgos, mantener información consistente y entender cuáles son las exigencias específicas del mercado objetivo.

En sectores como el forestal, por ejemplo, Ecocert destaca la importancia de garantizar la trazabilidad de la madera y la transparencia de los actores involucrados en la cadena.

En textiles, la trazabilidad también ocupa un lugar central ante cadenas de suministro cada vez más complejas.

Convertir un compromiso en evidencia

El reto para las empresas mexicanas no consiste únicamente en producir de manera más sostenible.

Consiste en poder demostrarlo.

En un escenario internacional donde compradores y consumidores tienen acceso a más información y demandan mayores garantías, las certificaciones pueden convertirse en una herramienta para transformar los compromisos ambientales y sociales en evidencia verificable.

Para las empresas que buscan crecer en mercados internacionales, esa evidencia puede representar una ventaja competitiva.

Porque en el comercio global, la pregunta ya no es solamente qué vendes.

También importa qué puedes demostrar sobre aquello que vendes.

Ecocert cuenta con más de 35 años de experiencia, presencia en 29 países y más de 80,000 clientes a nivel global, de acuerdo con la información proporcionada por el cliente. En México, la organización señala que cumple 10 años acompañando a empresas con objetivos de mercado nacional e internacional.

Temas: