Excélsior presente en el Centenario de la Consumación de la Independencia de Mexico

El periódico de la Vida Nacional registró en sus páginas un “desfile militar que demostró el adelanto y la disciplina que va alcanzando el Ejército de la República”

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La edición que Excélsior publicó sobre las fiestas patrias tuvo un tiraje de 124 planas y fue considerada la más grande de rotograbado realizada en el mundo.

CIUDAD DE MÉXICO.

Fue el 27 de septiembre de 1921. Era un país gobernado por el presidente Álvaro Obregón y que apenas estrenaba dos estaciones de telefonía inalámbrica en instalaciones gubernamentales, una en el Palacio Legislativo y otra en la Estación Radiotelegráfica del Bosque de Chapultepec.

La Ciudad de México, con un millón de habitantes, se preparaba para celebrar la gesta histórica: el Centenario de la Consumación de la Independencia, hecho que se selló un día similar, de 1821.

Y como casi todo lo ocurrido en los más de 100 años de historia reciente, Excélsior, el Periódico de la Vida Nacional, dirigido en aquella época por Rafael Alducin, estuvo presente en esa celebración, con una extensa reseña sobre los desfiles militares que duraron cerca de seis horas.

Fue un martes con un cielo esplendoroso, con nubarrones en las primeras horas de la mañana y con un sol radiante.

“Cerca de dieciséis mil hombres del Ejército mexicano recorrieron la misma ruta que hace un siglo recorriera el Ejército de las Tres Garantías, aquél que después de golpes aplastantes en una guerra de apenas siete meses, había vencido el férreo poder del virreinato”, contó el Periódico de la Vida Nacional en su reseña del día después del desfile, es decir, el miércoles 28 de septiembre de 1921.

Así, cuenta el relato que tres cuartas partes de la Ciudad de México estuvieron presentes para escuchar los sones militares, llenarse los ojos del resplandor de las bayonetas y de escuchar el relinchar de las caballerías.

Lo que se celebraba

El presidente Álvaro Obregón inició la celebración con una ofrenda floral en la Estatua de la Independencia en recuerdo de Agustín de Iturbide.

Iturbide fue el jefe militar autor del Plan de Iguala que sumó a varios grupos insurgentes como Vicente Guerrero y de Guadalupe Victoria, que también querían la independencia, y que les ofreció beneficios por sumarse a su causa, de acuerdo con lo relatado por el departamento de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Cuenta la UNAM que para proteger y hacer valer el Plan de Iguala se creó El Ejército Trigarante o de las Tres Garantías, que garantizaría los principios del plan: Religión, Independencia y Unión, y que fue dirigido por Iturbide.

“En el Ejército Trigarante, el ejército de Vicente Guerrero quedó subordinado al de Iturbide, tal como habían acordado los dos jefes militares y tal como había previsto el segundo; otros líderes insurgentes se fueron sumando. Este ejército entró triunfante en la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821”, explicó la UNAM.

El inicio del desfile

Esa gesta que se celebraba un siglo después, inició con dos aeroplanos que dieron el aviso en punto de las 9:00 horas del martes 27 de septiembre de 1921.

La columna que homenajeaba a Iturbide se estacionó una cuadra antes de la Ermita de Tacubaya, calzada que pertenecía a la municipalidad por donde entró a México en 1821 el Ejército de las Tres Garantías, que fue recibido en aquella época de forma heroica por todas las clases sociales.

El Periódico de la Vida Nacional reseñó que fue un recorrido cuyo jefe de columna fue Eugenio Martínez, viejo soldado de buenos antecedentes y que fue custodiado por guardias presidenciales al mando del mayor Ramón Valenzuela.

Estuvieron presentes en el evento los guardias presidenciales, diversos generales y secciones de caballería que fueron escoltas.

El recorrido fue el mismo que siguió el Ejército Trigarante por “toda la calzada de Tacubaya, siguiendo por la avenida Chapultepec hasta llegar de la Calzada Piedad y avenida Bucareli”.

El desfile siguió por la estatua de Carlos IV, donde tomó avenida Juárez, luego avenida Francisco I. Madero y al llegar al Zócalo, dio vuelta por la derecha, caminando frente al Portal de Mercaderes y luego a la Izquierda, frente a Palacio Nacional, siguiendo hasta las antiguas calles del Seminario, donde se disolvió la columna dirigiéndose las corporaciones a sus respectivos cuarteles.

“Pese a lo largo del recorrido, el público, numeroso, se agolpó imposibilitando el tráfico de vehículos y aún de peatones… Casi todos los cuerpos que tomaron parte del desfile fueron aplaudidos y a su paso les arrojaron flores”, contó la reseña de Excélsior.

Llegado el desfile a Palacio Nacional, estuvo el presidente Obregón desde los balcones, acompañado por integrantes de su equipo de gobierno: Enrique Estrada como secretario de la Guerra; Jesús Garza, como jefe de Guarnición; Zubaran Capmany, secretario de Industria; Adolfo de la Huerta, como secretario de Hacienda; José I. Lugo, como subsecretario de Gobernación, entre otros funcionarios.

Presencia internacional

Argentina también estuvo presente en el desfile, pues posterior al paso de los guardias presidenciales por Palacio Nacional, siguió el de la Compañía de Desembarco de la Fragata-Escuela argentina Presidente Sarmiento.

Los marinos argentinos, que estuvieron al frente de Guillermo Mackinlay, fueron ovacionados de forma prolongada y delante de ellos contaban con una banda de música de la Fragata.

Los aspirantes y marinos mostraron tener amplios conocimientos en ejercicios militares, y durante todo el recorrido fueron objeto de cariñosas manifestaciones de simpatía, recibiendo flores y confeti.

Brasil también se hizo presente en la celebración, pero no de forma presencial con personal militar en el desfile, sino que, desde Río de Janeiro se expidió un decreto presidencial declarando en aquel país, el 27 de septiembre como día de fiesta nacional para rendir honores a la República Mexicana por ser el aniversario de la Consumación de su Independencia. Con este decreto, todas las dependencias públicas brasileñas suspendieron sus trabajos, contó nuestro diario.

El evento también fue acompañado por distintas misiones diplomáticas, donde en el salón Embajadores de Palacio Nacional estuvieron presentes los representantes de Brasil, Argentina, Alemania, Chile, China, Colombia, Perú, Panamá, Uruguay, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Venezuela, Japón, Guatemala, Italia, Francia, Costa Rica, Suecia, Bolivia, Austria y una representación de las colonias latinoamericanas en Nueva York.

Militares mexicanos

Luego de los marinos argentinos, siguieron jóvenes de la Escuela Naval Militar de México, con su banda de música respectiva, que también arrancaron del público asistente estruendosos aplausos.

Después desfilaron frente a Palacio miembros de la Escuela Nacional de Aviación, con dos escuadrillas organizadas, y con pilotos ovacionados a bordo de ocho aeronaves: tres biplanos y cinco monoplanos.

Debido a las aglomeraciones de personas que interrumpieron por momentos el paso del desfile, éste se reanudó con las brigadas primera a quinta de la Infantería de Marina, cada una marchando con una batería de ametralladoras de cuatro piezas, y avanzando por secciones. Aunque no brillaron tanto como los marinos argentinos o el Colegio Militar, lucieron erguidos, organizados y con nuevas vestimentas y armamento, que arrancaron muchos aplausos del público. El Servicio de Sanidad Militar también se hizo presente en el desfile, que estuvo compuesto por médicos cirujanos, veterinarios y farmacéuticos.

Cuenta la reseña de Excélsior que, pese a su buena organización, el personal de sanidad no contó con buenas armas como los de la Infantería de Marina, sino con algunas armas viejas.

Le siguió a este escuadrón el Tren de la Ambulancia, dependiente del Cuerpo Médico Militar, con una sección de enfermeros, otra de camilleros, una de botiquines y literas, otra de guayines y dos autocamiones de ambulancias.

El Cuerpo de Bomberos también se hizo presente, al igual que el de la Artillería y el de Ingenieros, que fueron ampliamente ovacionados.

Un grupo de charros también hizo acto de presencia en los festejos, pese a no estar programados en el orden del día.

La Cruz Roja y la Cruz Blanca mexicana también estuvieron presentes para socorrer al personal del desfile que requirió apoyo médico, y casi al final, se presentaron 12 aeroplanos que sobrevolaron los alrededores del Palacio Nacional.

Felicitaciones finales

Al final, el presidente Álvaro Obregón se congratuló por tan magno evento y felicitó a todo el gabinete de gobierno, que fue organizador y partícipe del desfile.

El evento terminó cerca de las 3 de la tarde, y fue tal su éxito que en la reseña que quedó registrada para la historia se puede leer el encabezado del Periódico de la Vida Nacional:

“El desfile militar efectuado ayer, demostró el adelanto y la disciplina que va alcanzando el Ejército de la República”.

Presumió una muy exitosa edición especial

Mientras se realizaba el desfile militar por el Centenario de la Consumación de la Independencia de México, Excélsior, el Periódico de la Vida Nacional, sacó una edición especial sobre las fiestas patrias, considerada, en su momento, “la más grande edición de rotograbado que se ha hecho en el mundo”.

La reseña del diario cuenta que, pese a que fue un tiraje extenso, a las 12 horas ya se habían agotado los ejemplares y “aún teníamos agolpados a las puertas de nuestras oficinas a un gran número de agentes y vendedores solicitando que se les sirvieran nuevos pedidos”.

Fue un tiraje de 124 planas en el que se presumió un evento como homenaje a la Bandera de la Patria, la gran fiesta que organizó Excélsior para la noche, que contó con la presencia del secretario de Guerra y Marina, Enrique Estrada.

La edición especial estuvo llena de textos describiendo la figura de Agustín de Iturbide como libertador, autor del Plan de Iguala y emperador de México, además de su vida en el destierro y su muerte. También destaca los principios de la carrera militar de Vicente Guerrero, su vida en la Presidencia de la República, además de cómo se preparó la recepción del Ejército Trigarante por el Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Se hace un repaso por las Constituciones de México, desde la independencia hasta esa fecha, los últimos gobernantes españoles en el país, y los presidentes de México desde Guadalupe Victoria hasta Álvaro Obregón.

Se mostraron fotos de la celebración de la independencia del 16 de septiembre de 1921 y del cuerpo de gobierno del presidente Obregón.

Fue tal el éxito de la edición del diario hace un siglo, que permitió a los papeleros de la época hacer su agosto, pues llegaron a vender el ejemplar a un precio superior al oficial, no obstante, a las recomendaciones para que no alteraran el valor estipulado.

El Priódico de la Vida Nacional fue felicitado por un sinnúmero de voces y considerado un gran triunfo del periodismo nacional, tanto por el gusto artístico con el que fueron ejecutadas las secciones de rotograbado como por el trabajo ilimitado y menos aún superado por los competidores de la época.

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