Estrés hídrico en México, al nivel de Siria; ¿por qué el campo es clave para frenar crisis?

México ocupa el lugar 26 a nivel mundial en estrés hídrico. Expertos analizan el reto de alimentar más con menos agua

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México está entre los 30 países con mayor riesgo por estrés hídrico, a la par de naciones africanas como Marruecos y Eritrea, o de Oriente Medio, como Siria.Ilustración: Erick Retana

¿Qué tienen en común México, Marruecos, Eritrea, Siria e Irak? No se trata de conflictos, inseguridad o alta migración, sino de la presión que la demanda de agua ejerce sobre cada uno de estos países.

Aunque en México se han normalizado las inundaciones debido a lluvias intensas y cada vez más extremas, son también cada vez más frecuentes los suelos agrietados, secos, que apenas logran retener una escasa vegetación.

Ambas imágenes son parte de un mismo problema, el estrés hídrico, que se da cuando la demanda de agua potable supera la disponibilidad del recurso, pero que implica también la calidad de ésta y riesgos de sequías e inundaciones.

En este rubro, México está entre los 30 países con mayor riesgo, a la par de naciones africanas como Marruecos y Eritrea, o de Oriente Medio, como Siria, de acuerdo con el ranking del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), (WRI, por sus siglas en inglés). 

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México ocupa el lugar 26 en riesgo de estrés hídrico mundial en el ranking del Instituto de Recursos Mundiales (WRI).Excélsior

La paradoja del agua en el territorio mexicano

Nuestro país ocupa el lugar 26 de la última medición del WRI, por encima incluso de Marruecos (27), cuya superficie es 40% desierto, y apenas debajo de Irak, donde el desierto rocoso es aproximadamente 40% de su territorio.

México tiene, incluso, mayor superficie desértica, con entre 50 y 60% del territorio nacional, y se enfrenta a una paradoja hídrica. Mientras que las regiones del sureste disponen de 68% del agua renovable y sólo 23% de la población total del país, el norte y centro cuentan con apenas 32% del agua para sostener a 77% de los habitantes y generar 82% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, según el reporte Estadísticas del Agua en México 2023, a cargo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

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El sureste de México, donde se registran cada vez más inundaciones, dispone de 68% del agua renovable y sólo 23% de la población total del paísEspecial

Ante ello, expertos llaman a impulsar el cuidado del agua no sólo en los hogares y en la industria, sino, especialmente, en el campo, puesto que es el sector al que más se destinan recursos hídricos en todo el mundo.

El campo mexicano: ¿consumidor o aliado?

A nivel global, la agricultura es el principal consumidor de agua dulce, concentrando aproximadamente 70% de las extracciones mundiales, de acuerdo con el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2024.

Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que para el año 2050 será necesario producir un 50% más de alimentos, lo que ejercerá una presión inédita sobre los recursos hídricos.

En México, la dependencia del agua para el campo es aún más acentuada, ya que representa 76.3% del volumen total concesionado para usos donde el líquido no se devuelve a la naturaleza debido a la evaporación, transpiración de plantas o incorporación en productos (usos consuntivos), de acuerdo con datos de Conagua para 2023.

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En México, 76.3% del agua concesionada se destina al campo.Especial

Tenemos casos, como la península de Baja California, donde las lluvias son de 120 mm, y hacia sur-sureste pueden alcanzar los 4,500 mm por año. Si nos vamos al tema de producción, las mayores superficies agrícolas se tienen en la parte noroeste, norte y parte del centro. Pero es donde el riego es indispensable. Lo que quiere decir que necesitamos regar para producir”, explica Pedro Lázaro Chávez, gerente de Unidades de Riego de la Conagua.

Sin embargo, los especialistas subrayan que no debe cuestionarse el uso del agua para la agricultura, sino trabajar para que cada gota que se destine al campo, cuente.

Pareciera que la agricultura es el enemigo, pero, al final, eso se requiere, porque todos comemos, no es que dejemos de comer y se acabó el problema. Entonces, es un problema que nos atañe a todos”, considera José Antonio Tiburcio,  director de Innovación, Nuevos Emprendimientos y Pequeños Agricultores para América Latina de Bayer.

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José Antonio Tiburcio, director de Innovación, Nuevos Emprendimientos y Pequeños Agricultores para América Latina de Bayer.Olimpia Ávila

En este caso, el verdadero reto es incrementar la productividad por hectárea sembrada, disminuyendo el consumo hídrico. La adopción generalizada de riego por goteo, dejando atrás el rodamiento o inundación, así como el tratamiento de agua potable que primero fue destinada al abastecimiento público, para, en una segunda vida, destinarla a la agricultura, son parte de las soluciones que, en todo el mundo, se han adoptado para hacer frente a este desafío.

Dependiendo del uso también puede haber intercambios. No todos los procesos requieren agua potable, pueden usar agua tratada y, lógicamente, eso nos ayuda a poder conservar el recurso y darle más vueltas. El tema es que el agua la podamos reusar”, precisa José Ramón Ardavín, director ejecutivo de la Comisión de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable (Cespedes).

Plantas de tratamiento: El eslabón perdido de la sostenibilidad

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José Ramón Ardavín, director ejecutivo de la Comisión de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable (Cespedes).Olimpia Ávila

Sin embargo, en nuestro país el tratamiento de aguas no es una realidad. Eduardo Viesca, presidente de la Comisión del Agua de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), alerta que aunque a nivel empresarial hay un alto cumplimiento, alrededor de 85% de las plantas de tratamiento públicas no están en operación.

Estamos hablando de 3,612 plantas de tratamiento de aguas residuales. Alrededor de 1,530 no funcionan o funcionan mal… tenemos un grave problema en nuestro país. Todas las plantas de tratamiento que tenemos tuvieron un costo de alrededor de un millón 400 mil millones de pesos en 60 años.

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Eduardo Viesca, presidente de la Comisión del Agua de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).Olimpia Ávila

Y prácticamente las tenemos, en muchos casos, como las famosas caminadoras. Ahora que pasó diciembre, la gente dice que ahora sí va a hacer ejercicio; van y compran la caminadora, la utilizan un mes o dos meses y después sirve para colgar la ropa”, ironiza.

Frente a la problemática, considera indispensable que los organismos operadores de agua cobren lo que realmente vale el líquido, ya que los derechos de agua no corresponden al costo del servicio.

¿Para qué? Para que los organismos cuenten con los recursos para operar esa planta de tratamiento y que esas aguas se puedan reusar… Por ejemplo, hacer una transferencia de esta agua residual tratada hacia el uso agrícola y, a su vez, que el uso agrícola le entregue (agua potable) a las ciudades”, asevera.

Finalmente, José Antonio Tiburcio, director de Innovación para América Latina de Bayer, considera vital que, mediante la agricultura sostenible, se fomente un uso más eficiente de los recursos, entre ellos el agua, lo que a su vez permitiría incrementar la productividad del campo. 

O sea, generar más alimentos. Entonces, a mí me parece que esto es lo fundamental, es un reto y una oportunidad", concluye.

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Fuente: BBVA Research con datos de Conagua (2025c)