Escuela judicial, entre renovación y asedio; ENFJ expande su visión
El magistrado Sergio Javier Molina Martínez lidera la actualización de la institución para cumplir con el nuevo mandato constitucional, ampliando su visión para capacitar a diversos actores judiciales y de seguridad, mientras implementa un proceso para relevar al personal académico

Bajo el lema “Escuela de puertas abiertas”, el magistrado Sergio Javier Molina Martínez tiene desde hace tres meses la encomienda de cumplir con el nuevo mandato constitucional de la Escuela Nacional de Formación Judicial (ENFJ).
Con la expectativa de dejar atrás un modelo académico que califica de endogámico, el director general de la institución ha puesto en marcha un proceso de renovación del personal académico, al tiempo que se realizan talleres y encuentros con los juzgadores electos en las urnas.
Designado el primero de septiembre anterior por el Órgano de Administración Judicial, el exintegrante del extinto Consejo de la Judicatura Federal (CJF) y maestro de la Facultad de Derecho de la UNAM nos recibe en la Biblioteca Felipe Tena Ramírez de la ENFJ, donde él se formó, como lo hicieron las generaciones de jueces y magistrados de carrera judicial.
En entrevista con Excélsior, Molina Martínez sostiene que, con la reforma de 2024, “la Constitución establece que la Escuela Nacional sigue participando en los procesos de capacitación, de educación, de certificación, y de acompañamiento a la carrera judicial, que se mantiene, porque para poder ser funcionario de los tribunales en el país, se necesita tener una acreditación”.
Recuerda que la Constitución también señala que la Escuela Nacional tiene que realizar esas tareas con los poderes judiciales de los estados, las defensorías públicas, cuerpos de seguridad pública, organismos defensores de derechos humanos y público en general.
Y ejemplifica: “Estamos con clínicas con las fiscalías, hacemos audiencias simuladas en donde están presentes los fiscales, los defensores, los jueces y los magistrados en torno a un mismo caso
y empezamos a discutir”.
Además, con la reforma, la ENFJ asimiló la formación de los jueces y magistrados electorales que antes dependía del Tribunal.
De tal suerte que la Escuela Nacional en lugar de verse mermada, por el contrario, es un elemento que ahora busca que todas estas instituciones que mencionamos mantengan los mismos ideales, que es, vamos a encontrar una justicia profesional, certificada, una justicia que dé salida a los requerimientos de la sociedad”, apunta.
JUECES, YA EN LÍNEA
El magistrado Molina Martínez es especialista en acceso a la justicia laboral y mejoras para trabajadores y sindicatos independientes.
Y ahora, en su calidad de director general de la ENFJ, estuvo al frente del primer curso que se dio a los 850 nuevos jueces y magistrados, quienes acudieron de manera presencial, en el caso de la CDMX y estado de México, y por videoconferencia para el resto del país.
Describe que en esta tarea lo relevante es proporcionarles elementos prácticos que se imparten mediante talleres.
Detalla que la ENFJ tiene 40 extensiones en las principales ciudades del país.
—¿Significa que el riesgo que preocupó en el debate público, en 2024, de que podía desaparecer esta escuela, en tanto brazo académico de la carrera judicial, no sucedió?, preguntamos.
No sucedió y por el contrario se amplió su visión, su contenido, su obligación de acompañar estos procesos”, afirma.
FIN A LA ENDOGAMIA
Molina Martínez cuenta que en la nueva oferta académica participarán psicólogos, pedagogos y especialistas en diversas áreas, quienes serán seleccionados mediante un proceso que ya está en marcha y para el cual se emitió una convocatoria.
Lo anterior para relevar a los profesores que eran jueces y magistrados y que salieron del Poder Judicial con la reforma.
Era una escuela cerrada, con un sistema docente que yo llamaría endogámico”, asegura.
De manera que la actual convocatoria, cuenta, busca allegarse de profesores externos al poder judicial, además de los jueces interesados en la labor académica.
Precisa que se establecieron requisitos altos como el de pertenecer al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), que sean profesionales en educación, hablantes de lenguas originarias, currículum y experiencia docente.
El magistrado detalla que, además de impulsar la formación por áreas de especialidad, ahora se busca fortalecer las llamadas competencias blandas: trabajar bajo presión y en equipo, entre otras.
PUERTAS ABIERTAS
Enfatiza la importancia que para su gestión tiene dar cumplimiento al logo de que la ENFD es una escuela de puertas abiertas.
Cita la descripción de la tarea asignada a la institución, recordando que en el Artículo 100 de la Constitución se establece que se tendrá escuela para los jueces y magistrados en el país, con una presencia nacional y obligaciones nacionales, remarca.
—¿Cuáles serían los puntos más relevantes de diferencia con respecto a lo que tenía?, preguntamos.
Desde la Escuela Nacional hemos escuchado la voz de la ciudadanía que reclamaba una justicia más cercana. Y hemos establecido que tiene que ser una escuela de puertas abiertas y reconocer varios elementos: Que la educación, la formación, la capacitación, la certificación de los funcionarios federales o de los estados tiene que ser bajo una idea de encontrar una justicia social; la interseccionalidad, la interculturalidad y reconocer a grupos de la sociedad civil que han tenido poco acceso a la justicia. Llámese pueblos originarios, afrodescendientes, las mujeres, mujeres privadas de la libertad, niñas, niños
y adolescentes”, responde.
Puertas abiertas, agrega, a las universidades, sindicatos, medios de comunicación.
LOS NUEVOS JUECES
Experto en derechos humanos, género y derecho laboral, y autor de diversas obras, en especial en derecho del trabajo y su vinculación con los acuerdos comerciales, el magistrado Molina comparte los datos obtenidos en el primer acercamiento con los jueces y magistrados que fueron electos en junio del año pasado.
Un 63% ha tenido alguna vinculación por razón profesional con poderes judiciales, locales, federales, defensorías, órganos impartidores de justicia o del Tribunal de Justicia Fiscal y Administrativa.
De 850 jueces y magistrados, solamente 26 se auto adscriben procedentes de un pueblo originario, cuando la cifra nacional es de 19%. La brecha aún es amplia, señala.
AUTONOMÍA
El discurso del juez independiente y la autonomía no ha cesado, afirma al ser cuestionado respecto a la claridad que los nuevos juzgadores tienen de esos valores.
Porque si no eres independiente y autónomo y representas o pretendes representar intereses económicos, fácticos, políticos, les decimos, recuerda que hay un tribunal de disciplina que va a estar muy atento a los posibles desvíos que tú tengas. Ya tenemos un cuerpo de profesores, de jueces y magistrados que están transmitiendo sus conocimientos a los nuevos.
Y los nuevos también están intercambiando opiniones con la visión externa de un Poder Judicial que se ha complementado con los de experiencia y los que están viniendo, yo diría en una, permítame la expresión, una simbiosis de un nuevo Poder Judicial”, expone.
—¿Qué significa, en esa simbiosis, en esa convivencia, la construcción de una justicia social, como usted lo señaló?, preguntamos.
“Diría una justicia más apegada a la realidad. Porque la justicia en México fue seriamente cuestionada por representar a grupos de interés, por representar a poderosos, por ser excesivamente formalista, lo que impedía a grandes sectores de la sociedad acceder a la justicia, donde había ciertos privilegios para personas que mantenían la posibilidad de cabildear sus asuntos. Entonces, lo que estamos buscando en esta visión es que haya una justicia más próxima a la realidad...
Lo que estamos haciendo es buscar que en todas las formaciones de jueces, exista, por una parte, la sensibilidad de entender la realidad nacional y por otra, revisando temas de inteligencia artificial, por ejemplo, que necesitan empezar a conocer”, reconoce.
PRIORIDAD: FORMARSE
Asegura que en el encuentro con los nuevos juzgadores “muchos de ellos dijeron ‘queremos seguir teniendo grados de maestría y doctorado’”, como prioridad, al igual que adquirir conocimientos para resolver situaciones prácticas. En contraste, subraya, con temas como la comunicación de sus logros y actividades, a la que no consideran apremiante.
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