Emprender para no migrar: historias desde la Montaña de Guerrero

En Cochoapa el Grande, uno de los municipios más pobres del país, habitantes impulsan pequeños negocios con el acompañamiento de la organización Encuentro con México para generar ingresos sin salir de su comunidad

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CochoapaCuartoscuro / Dassaev Téllez Adame

Cochoapa el Grande, Guerrero.- Enclavado en la región de la Montaña de Guerrero, Cochoapa el Grande arrastra desde hace décadas condiciones estructurales de pobreza que han marcado la vida de sus habitantes. Aquí, más del 80 por ciento de la población vive en pobreza extrema y las carencias básicas son persistentes: más del 70 por ciento de las viviendas no cuenta con drenaje, 63.5 por ciento carece de sanitario y cerca de una quinta parte no tiene acceso adecuado al agua, de acuerdo con datos oficiales.

En este contexto, la migración ha sido durante años una de las pocas alternativas para subsistir. Sin embargo, en los últimos años, algunas familias han comenzado a explorar otra ruta: emprender sin salir de su comunidad.

Con el acompañamiento de la organización civil Encuentro con México, que suma 13 años de trabajo ininterrumpido en la zona, habitantes han puesto en marcha pequeños negocios mediante esquemas de apoyo parcial a la inversión, asesoría y seguimiento constante. 

De jornaleros a comerciantes

Rubén y Marcelina conocen bien el ciclo de la migración temporal. Durante años se trasladaron a otros estados para trabajar como jornaleros agrícolas, en una dinámica marcada por la incertidumbre.

“Trabajábamos allá, pero aquí no había nada”, recuerda Rubén.

Hace dos años decidieron cambiar esa lógica. Apostaron por un negocio de venta de paletas y helados en su localidad. El inicio fue complicado: la primera máquina que adquirieron falló, lo que estuvo a punto de frenar el proyecto.

Con apoyo de Encuentro con México, lograron sustituir el equipo y retomar la actividad. Hoy, Rubén vende sus productos en reuniones y eventos comunitarios.

“Ya llevo dos años que no salgo fuera”, afirma. Cubrir lo que no había

En una comunidad donde conseguir un pastel implicaba viajar hasta Ometepec —a tres horas de distancia—, Aurelia detectó una oportunidad.

Con apoyo parcial, su familia adquirió un horno para producir pasteles y pizzas. Actualmente, vende entre cinco y ocho pasteles al mes.

“Antes no había opción aquí”, explica.

Dentro de la misma familia, Jacinto diversificó las actividades al iniciar la crianza de gallinas para la venta de huevo.

“Ya vienen a comprar directamente”, comenta. 

Alternativas productivas

En la localidad de Niulla, Felipe optó por alejarse del cultivo tradicional y desarrollar un criadero de peces.

“Pensé en que la gente pudiera tener pesca para comer”, señala.

El proyecto ha avanzado de forma gradual, con aprendizaje sobre la marcha. A mediano plazo, contempla diversificar hacia la producción de camarón, como una estrategia para ampliar sus ingresos. Decisiones que cambian trayectorias

Los cambios no se limitan al ámbito económico. En algunos casos, los proyectos productivos están vinculados con decisiones personales que modifican prácticas arraigadas en la región.

Margarita Martínez Ruiz, de 18 años, decidió rechazar un matrimonio temprano y continuar con su formación académica.

“Gracias a la ayuda que me ofreció Encuentro, mi padre aceptó que me dedicara a los pasteles y siguiera estudiando en vez de casarme a los 15 años”, relata.

Actualmente cursa enfermería en Ometepec y sostiene parte de sus gastos con la elaboración de pasteles.

“Quiero estudiar”, afirma. 

Acompañamiento y voluntariado

De acuerdo con colaboradores de Encuentro con México, el objetivo central es generar condiciones para que las personas puedan construir ingresos en su lugar de origen y reducir la migración forzada por necesidad.

El modelo incluye no sólo apoyo económico parcial, sino también acompañamiento técnico y vinculación con cadenas de valor. Un ejemplo es el trabajo con productores de zarzamora, cuya cosecha se transforma en mermelada para su comercialización fuera de la región.

Además, el programa integra a voluntarios —principalmente jóvenes— que participan en actividades comunitarias y fortalecen los procesos locales.

 Cambios graduales

Aunque las condiciones de pobreza en Cochoapa el Grande siguen siendo profundas, estas iniciativas reflejan un proceso incipiente de diversificación económica.

Los avances son aún limitados y localizados, pero apuntan a una alternativa frente a la migración que ha predominado durante décadas.

Para algunas familias, emprender ha significado, por primera vez, la posibilidad de quedarse.

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