El dengue, una amenaza que crece en Hidalgo
Hidalgo suma 206 casos de dengue y enfrenta circulación de tres serotipos; comunidades en pobreza extrema denuncian abandono institucional.

La propagación del dengue en Hidalgo se ha convertido en un problema de salud pública que desborda la incapacidad del gobierno de Julio Ramón Menchaca Salazar para diseñar y aplicar una estrategia efectiva de contención contra esta enfermedad viral.
De acuerdo con el Panorama Epidemiológico de la Semana 39 de 2025, publicado por la Secretaría de Salud Federal, la falta de una estrategia clara y contundente por la administración de Menchaca Salazar han llevado que el estado de Hidalgo sume 206 casos confirmados de dengue, 20 más que la semana anterior, lo que equivale a un incremento del 42 por ciento en apenas siete días.
Algo de lo que quizá no se ha dado cuenta el gobernador morenista, es que detrás de cada contagio se tiene un rostro de decenas de personas que no pueden trabajar por esta enfermedad, mucho menos el dinero para comprar los medicamentos que puedan aliviar el dolor muscular y los demás síntomas.
Los municipios más golpeados son San Felipe Orizatlán, Pisaflores, Jaltocan y Tlanchinol, comunidades donde el abandono institucional es evidente que acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), están catalogados de pobreza extrema, donde las personas improvisan remedios caseros mientras espera brigadas médicas y de fumigación que nunca llegan.
Las estadísticas de la Secretaría de Salud Federal no mienten, la administración de Menchaca Salazar no ha articulado un plan integral que incluya medidas básicas como la eliminación de criaderos de mosquitos, la capacitación suficiente del personal de salud o campañas de prevención que informen, con claridad y cercanía, a la población.
Tampoco hay esfuerzos sostenidos para involucrar a la comunidad en la limpieza de sus entornos, lo que sí hay es un silencio y evasión del problema que para aquellos que no viven en las comunidades, es algo pasajero y no la antesala de una crisis sanitaria más grave.
La gravedad del escenario no solo radica en el número de casos, sino en la circulación simultánea de tres serotipos del virus: DENV-1, DENV-3 y DENV-4. Esto multiplica el riesgo de que la enfermedad evolucione hacia su forma más peligrosa: el dengue grave o hemorrágico.
Algo que debe de llamar la atención, es que, de acuerdo con la Secretaría de Salud Federal, una persona que se contagia por segunda vez con un serotipo distinto a la inicial, las probabilidades de desarrollar complicaciones severas se disparan.
La ausencia de una estrategia sólida no solo expone a la población al virus; también exhibe la fragilidad de un sistema de salud que se desmorona entre la burocracia y la falta de visión de un gobernante, qué prefiere presumir grandes inversiones en escuelas y mil 600 obras durante su tercer informe de gobierno.
Es un hecho que como avanzan las semanas en las comunidades de los municipios San Felipe Orizatlán, Pisaflores, Jaltocan y Tlanchinol, la pobreza extrema, el abandono institucional y ahora el dengue seguirán haciendo de las suyas bajo la ausencia e indolencia del gobernador Julio Ramón Menchaca Salazar.
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