Día del abuelo: Por la edad, ya no los contratan de docentes

Según informes del Inegi, en el segundo trimestre de 2022 vivían en México 17 millones 121 mil 580 personas de 60 años y más, equivalente al 14% de la población total del país.

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Alejandro Arévalos y Aurora Martínez dicen estar en plenas condiciones de seguir trabajando.

Frente al majestuoso Palacio de Bellas Artes, don Alejandro Arévalos y doña Aurora Martínez destellan como ejemplo de vida activa, resiliencia y creatividad.

He sido maestro de música, soy titiritero, soy mago, estudié quiropráctico, pero no lo ejerzo. Desde niño me aficioné a las miniaturas, por lo que después de la pandemia que quitaron casi todas las escuelas particulares me quedé sin trabajo porque yo era maestro de música, entonces yo buscaba a qué dedicarme, y me dice mi esposa “¿por qué no haces flores y empecé con las flores?, y ahora ya hasta me voy a inventar un robot”, dijo don Alejandro.

Tras cinco años de emprendimiento, este matrimonio ofrece las figuras en miniatura hechas a mano por don Alejandro –flores, guitarras, árboles, incluso con la mirada puesta en inventar un robot–, las cuales anteriormente vendían en Azcapotzalco y ahora colocan junto a la calle de López, frente a Bellas Artes.

En las noches yo me pongo a hacer las piezas, en la mañana me levanto temprano y sigo haciendo flores, haciendo todo lo demás y venimos a dar aquí a las 12 del día y nos vamos a las cuatro a las 6:30, si nos lo permite la lluvia en esta época”.

Primero veo qué voy a hacer, lo dibujo, si va a ser guitarra empiezo con un pedazo de madera, la empiezo a dibujarla, la limo, si es un árbol primero veo qué tronco le voy a poner, qué color para recortar papel, empiezo a ver cómo voy a pintar”, dijo don Alejandro.

Según informes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el segundo trimestre de 2022 vivían en México 17 millones 121 mil 580 personas de 60 años y más, equivalente al 14% de la población total del país.

De ese grupo, el 33 % forma parte de la Población Económicamente Activa (PEA), el resto (67%) no está económicamente activo, lo que les imposibilita a tener una vida digna en todos los sentidos, ya que muchos caen en depresión ante la falta de actividad y de recursos que les permitan vivir el día a día.

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Yo estoy en muchos duelos; perdí mi trabajo de 40 años porque me enfermé, era maestra de español tanto en primaria, secundaria como en prepa, y aunque busco, pues no me dan trabajo que por que el tope es 60 años, entonces él me vio triste y me dice nos vamos a ir a vender… pero sí es feo, si estoy al cien por qué no me dan trabajo”, dijo doña Aurora, quien pese a ser una mujer llena de energía, conocimientos, experiencia y buena actitud, ya no consigue trabajo por su edad.

Por su parte, de los económicamente activos, el 49% trabaja por cuenta propia, y el 70 % de los ocupados lo hace de manera informal, tal como lo hacen don Alejandro y doña Aurora.

Afortunadamente, don Alejandro y doña Aurora tienen una familia llena de amor con la que conviven siempre, mientras que otros abuelos son enviados a casas de asistencias, al menos hasta 2015, existían 1 mil 020 casas de este tipo para personas de la tercera edad, en las cuales vivían 22 mil 611 adultos mayores. Muchas de estas casas se encontraban en estados como Ciudad de México, Jalisco, Chihuahua y Nuevo León.

De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) de 2024, existen 1 mil 264 unidades económicas dedicadas a asilos y residencias para el cuidado de ancianos, superando los 845 registrados en el Censo Económico de 2019.

En un país donde cerca de 5 de cada 10 adultos mayores trabajan y más de 1 mil 200 asilos intentan responder a sus necesidades, don Alejandro y doña Aurora representan con esperanza lo que muchas personas mayores en México viven hoy: años de trabajo, creatividad y contribución diaria, aún cuando la sociedad a menudo les impone límites. Su día a día nos recuerda que no solo siguen trabajando, sino que florecen, inspiran y construyen legados.

El ejemplo viviente para mis hijos y nietos, pues soy yo que los he enseñado a trabajar… estudiaron y yo trabajaba en una compañía de seguro, después cuando salieron de la escuela, yo me los llevaba de titiriteros, de músicos. Sólo me queda decirles cuánto los quiero y que traten de ser felices siempre y que no se conformen, que luchen por sus sueños, que son una inspiración y quiero que vean que a los 79 años de edad sigo adelante, que no me he decaído”, finalizó don Alejandro.

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