De verdugo a ángel guardián; dejó la Patrulla Fronteriza

Tras seis años deteniendo migrantes, ahora los ayuda

De verdugo a ángel guardián; dejó la Patrulla Fronteriza
De verdugo a ángel guardián; dejó la Patrulla Fronteriza

SAN DIEGO, Cal.

Jenn Budd tiene toda la imagen de una oficial fronteriza estadunidense: alta, robusta, rubia, tatuada, decidida a evitar el paso de indocumentados.

Durante seis años, patrullar las montañas al este de San Diego, en los límites entre México y Estados Unidos, fue su trabajo; logró ascender hasta el mando de inteligencia y conocer a fondo una corporación que, a su forma de ver, “practica una política de abuso y severo castigo a los migrantes que buscan asilo”. 

“Los patrulleros realmente piensan que están combatiendo una invasión que pone en riesgo la seguridad (del país). Creen que los migrantes son enemigos declarados, lo que explica tanta crueldad contra bebés, familias y madres”, comentó en entrevista con Excélsior.

Jenn enfatizó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha convertido en la protección perfecta para la impunidad dentro de la CBP (por sus siglas en inglés).

Para la exoficial, la CBP siempre ha tenido una política inflexible contra los migrantes, sin embargo, se consolidó, gradualmente, después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

El cambio

Budd señala que el abuso de la CBP no sólo se centra en el trato, sino en la vejación y el abuso sexual, del cual, incluso ella fue víctima.

Dejó la CPB, y hace unos meses se inició como voluntaria en refugios localizados en San Diego y Tijuana.

Fue en la primera ciudad, en la que ayudó a María, una salvadoreña a tener a su bebé, Linda, tras doce horas de parto. Al nacer, su madre se preocupó pues podían separarlas ya que Linda era estadunidense por nacimiento y María, una indocumentada.

La experiencia llegó a Jenn a ponerse del lado de los migrantes y a defenderlos, pues tras los abusos de los que fue testigo, hoy busca salvar a quienes luchan por un mejor futuro

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