Cupido olímpico; historia de un amor a primera vista

La exprofesora del CIDE María de Lourdes Olivares conoció en 1968 al ciclista y medallista alemán Udo Hempel, con quien se casó dos años más tarde; procrearon a una hija

thumb
Cupido olímpico; historia de un amor a primera vista

CIUDAD DE MÉXICO.

Las Olimpiadas de México 68 fueron un acontecimiento que quedó en la memoria del país, pero también en el corazón de una mujer.

María de Lourdes Olivares Albarrán conoció a su primer amor, el entonces medallista mundial alemán Udo Hempel, quien compitió en la categoría de ciclismo en la modalidad de pista por persecución por equipos, y quedó prendado de la mexicana hace 50 años.

“Nos gustamos. Hay algo que ya me tocaba o ya le tocaba a él y era conocernos”, recordó Olivares, quien es profesora de idiomas.

La casualidad la llevó al alemán

Una casualidad hizo que una amiga suya la invitara a una fiesta en la Villa Olímpica, donde conoció al atleta. Fue amor a primera vista. 

“En la Villa Olímpica conocí a mi exmarido, venía en el espectáculo, ese día se acercó a mí. Empezamos a hablar en inglés, entonces me pidió mi dirección y nos veíamos todos los días”, relató la mujer, quien conoció al atleta seis semanas antes de que ganara el récord mundial por velocidad.

En coche o en bicicleta, Udo, como lo llamaba, la visitaba en su domicilio, ubicado en la colonia San José Insurgentes. El 21 octubre, Udo Hempel y su equipo quedaron en segundo lugar, por una falta que cometió un integrante de su equipo, proveniente de Alemania oriental.

Lulú recuerda que Udo la invitó a presenciar la competencia. Después le pidió mantener correspondencia. Dos años después, cuando el alemán triunfó en una justa de ciclismo en Leicester, Inglaterra, regresó para casarse con ella. La boda se celebró el 31 de octubre de 1970.

“México 68 fue un gran momento en mi vida. Conocí a mi primer amor, el hombre con quien tuve una hija (Alexandra Hempel, nacida el 18 de noviembre de 1977)”, recordó la mujer, quien en 1970 ocupó la primera plana de los periódicos por la historia del amor que vivió.

Su experiencia en el amor, pero también los cambios sociales y la tragedia del 2 de Octubre en Tlatelolco, aún siguen presentes en su memoria.

Lulú recuerda que en aquel momento la matanza era un secreto a voces, que sólo en el extranjero se sabía.

“Todo fue un secreto a voces. Los deportistas sí se dieron cuenta de la matanza. Lo sintieron espantoso, pero no se sabía la magnitud que tenía. Los extranjeros fueron los primeros en enterarse por los medios de comunicación internacionales”, recordó.

Olivares narró sus vivencias como una mexicana que pudo vivir y conocer personajes que marcaron hechos históricos. Recuerda el atentado que vivió en las Olimpiadas de Munich 1972, cuando su exmarido participó y ganó la medalla de oro, además de haber conocido a los atletas Mark Spitz, Jürgen Kissner y el presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage.

La exprofesora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) asegura que el haber experimentado la vivencia de salir del país con un atleta en el extranjero en aquella época, le permitió conocer otras facetas que en México eran restringidas por ser mujer. Logró trabajar en el cuerpo diplomático mexicano en Alemania, además de incursionar en la exportación de plata en el país europeo.

Lulú confiesa que ha sido feliz desde aquel día, porque ha vivido una historia que ella eligió y el amor que ella prefirió, en una época donde los prejuicios aún limitaban a las mujeres.