Condenan a sacerdote que abusó de monja que acudió a confesarse
El padre Noel fue declarado culpable del delito de violación impropia agravada en perjuicio de una religiosa cometido en 2020.

El sacerdote Noel Sebastián D’Mello, integrante de la orden Misioneros de la Caridad, fue declarado culpable del delito de violación impropia agravada en perjuicio de una religiosa, tras la resolución emitida por un juez de Baja California durante la audiencia de fallo celebrada el 22 de julio.
El caso corresponde a hechos denunciados por una religiosa que acusó al presbítero de haberla agredido sexualmente durante una cita de confesión realizada en noviembre de 2020, cuando ambos se encontraban en la casa sacerdotal de una parroquia ubicada en la delegación Sánchez Taboada, en Tijuana.
Durante la audiencia, el juez Ángel Manuel Guillén concluyó que las pruebas presentadas por la Fiscalía General del Estado de Baja California (FGE) fueron suficientes para acreditar plenamente la responsabilidad penal del sacerdote.
En la resolución judicial se estableció que quedó demostrada la conducta correspondiente al delito de violación impropia, cuya configuración legal contempla la introducción de uno o más dedos en la zona íntima de la víctima sin su consentimiento.
Asimismo, el juzgador determinó que existían elementos para considerar la agravante, al tratarse de un hecho presuntamente cometido por un integrante del clero dentro de un contexto relacionado con funciones religiosas y aprovechando la relación de autoridad espiritual que mantenía con la víctima.
Víctima quedó paralizada durante la agresión
De acuerdo con los antecedentes expuestos durante el juicio, los hechos ocurrieron el 9 de noviembre de 2020, cuando la religiosa acudió a una confesión previamente acordada con el sacerdote.
Según la declaración de la víctima, el presbítero la sujetó físicamente y ella experimentó un estado de inmovilidad.
Cuando estoy en un peligro me quedo paralizada, no puedo gritar… no me sale la voz; no pude hacer nada”.
La investigación sostiene que posteriormente el sacerdote la condujo a una habitación dentro del inmueble, donde presuntamente realizó actos constitutivos del delito por el que finalmente fue declarado culpable.
La carpeta judicial también refiere que, tras la agresión, el sacerdote intentó convencer a la religiosa de no denunciar lo ocurrido y justificó su conducta al señalar que se trataba de una: “necesidad humana”.

Denuncia avanzó primero en Iglesia, después vía penal
Tras los hechos, la religiosa informó lo ocurrido a sus superioras, quienes iniciaron el procedimiento correspondiente ante las autoridades eclesiásticas.
Posteriormente, en junio de 2021, al considerar que no existían avances suficientes dentro del ámbito canónico, presentó la denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado de Baja California.
Durante el proceso judicial, el caso registró diversos diferimientos y aplazamientos derivados de actuaciones procesales de la defensa, mientras la víctima continuó recibiendo atención psicológica y médica por las secuelas derivadas de la agresión denunciada.
En el ámbito eclesiástico, la Arquidiócesis de Tijuana suspendió inicialmente al sacerdote por un periodo de cinco años mientras se desarrollaban las investigaciones.
Sin embargo, antes de que concluyera el proceso penal y el procedimiento canónico, Noel Sebastián D’Mello fue reincorporado a sus funciones como vicario en el Templo de San Ignacio de Loyola, ubicado en el fraccionamiento Nueva Tijuana, en la zona de Otay.