El 7 de julio pasado, el gobierno federal anunció que las exportaciones de México hacia Estados Unidos alcanzaron un récord histórico durante mayo pasado: 54,180 millones de dólares. En los doce meses comprendidos entre junio de 2025 y mayo de 2026, las exportaciones mexicanas ascendieron a 558 mil millones de dólares, cifra 8% mayor que las del mismo periodo del año anterior. Por otro lado, como las importaciones del país sólo han crecido en 7%, la balanza comercial se ha fortalecido. Desde hace tiempo, México ha superado a Canadá y China como el principal socio comercial de Estados Unidos.
Según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, entre los principales productos que México exporta se encuentran: autos, autopartes, computadoras, televisores, maquinaria, equipo eléctrico, dispositivos médicos, bebidas como cerveza y tequila, frutas, verduras, aguacate, tomate y manufacturas diversas. De hecho, la demanda internacional por equipos de cómputo e insumos para desarrollar inteligencia artificial ha estado desplazando a la industria automotriz como el principal sector exportador del país.
Vale la pena destacar que el dinamismo del sector exportador mexicano es particularmente notable, toda vez que el gobierno del presidente Donald Trump ha intentado aumentar los aranceles de Estados Unidos con sus principales socios comerciales. Un factor adicional es que el peso se ha fortalecido frente al dólar estadunidense en los últimos doce meses, lo cual hace relativamente más caras nuestras exportaciones.
¿Cómo puede ocurrir esto? El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha explicado que esto se debe a que, a pesar de los pesares, nuestro país ha logrado mantener una posición relativamente ventajosa o preferente para mantener o incluso ampliar el comercio con Estados Unidos. Como sabemos, Donald Trump ha impuesto unilateralmente aranceles a México, Canadá y muchos otros países como parte de una política proteccionista que utiliza pretextando su seguridad nacional. Sin embargo, incluso si los aranceles promedio de aquel país han aumentado en general, la vigencia del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá nos ha permitido seguir exportando: los términos de intercambio han sido favorables a México.
Por desgracia, estas buenas noticias para México no son bien vistas por el gobierno del presidente Trump. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha anunciado que esta misma semana se darán a conocer nuevas medidas arancelarias. Quizá de poco sirvió la breve visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Nueva York para presenciar la final del Mundial el domingo pasado junto con Trump.
Conforme se acerquen las elecciones legislativas de noviembre próximo en Estados Unidos, no deberá sorprender que se intensifique la retórica en contra de las exportaciones mexicanas, así como diversas presiones en materia de combate al crimen organizado.
Sin embargo, considero que sería un error atribuir a las medidas anunciadas por Donald Trump una interpretación meramente electoral: a lo largo de su primer y segundo mandato, Trump ha reiterado sus convicciones proteccionistas.
Desde el punto de vista de México y su política económica, el dinamismo del sector exportador también revela otra paradoja: si las exportaciones han estado creciendo a tasas récord, ¿por qué el producto interno bruto lleva tantos años en un estancamiento relativo?
Desde la firma del TLCAN, en 1994, el sector exportador ha sido el motor del crecimiento económico en México. Las cifras sugieren que, en los años que lleva de vida el T-MEC, firmado en 2020, el dinamismo del sector exportador ya no ha sido un motor suficiente para mantener los niveles de crecimiento económico del país de sexenios anteriores (de suyo mediocres). Si las exportaciones aumentan mientras la economía se mantiene estancada, esto quiere decir que el resto de los sectores productivos del país han estado en franco retroceso. Tras casi dos años en el poder, ¿qué medidas está tomando el gobierno mexicano frente a este dilema?
