Con veda protegen al cangrejo azul en Veracruz, pero olvidan su hogar
A pesar de que Conapesca adelantó y amplió la prohibición de captura para proteger la reproducción de la especie, pescadores advierten que el desarrollo urbano en las costas destruye los manglares

XALAPA.— La ampliación de la veda del cangrejo azul (Cardisoma guanhumi), que ahora protege a la especie del 1 de julio al 15 de septiembre, ha sido tomado con escepticismo entre comunidades costeras y pescadores ribereños de Veracruz, donde la presión inmobiliaria y la pérdida de humedales han reducido drásticamente los refugios naturales de este crustáceo emblemático del Golfo de México.
La modificación, publicada en el Diario Oficial de la Federación, por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural a través de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), adelanta más de un mes el periodo de prohibición. La decisión se sustenta en estudios biológicos que documentan que julio y agosto concentran la mayor actividad reproductiva, con hembras ovadas y migraciones masivas hacia zonas de desove.
Investigadores del Instituto Mexicano de Investigación Pesquera y Acuícola Sustentable (IMIPAS) advirtieron que la captura en esos meses estaba comprometiendo el reclutamiento anual y acelerando la disminución poblacional.
En localidades como Nautla, Vega de Alatorre, Tecolutla y Tamiahua pescadores reconocen la necesidad de proteger la especie, pero señalan que la medida llega en un contexto de ingresos cada vez más precarios. “No es la veda, es que ya no hay hábitat”, lamenta un productor de la región, aludiendo a la expansión de fraccionamientos, carreteras y rellenos que han fragmentado manglares y humedales donde el cangrejo azul se alimenta y se reproduce.
La medida es buena, consideran, el problema es que su hábitat ha sido invadido.

Azul García, quien durante su niñez vivió con su familia en la región costera de Tecolutla, recuerda que a lo largo de la carretera, era común observar cómo cruzaban los cangrejos y cientos quedaban aplastados en la carretera: “había colonias extensas que cruzaban en esta temporada, eran muchísimos… ahora ya no se ve el mismo número”, lamentó.
El cangrejo azul, también conocido como cangrejo de tierra o “guanaja”, habita en estuarios y manglares del litoral veracruzano. Su captura comercial comenzó a regularse en 2016, cuando se estableció por primera vez un periodo de veda para frenar la sobreexplotación. Sin embargo, la presión humana ha avanzado más rápido que la regulación: donde hace décadas se formaban verdaderas “alfombras” de cangrejos cruzando carreteras como la 180, hoy apenas se observan algunos ejemplares aislados.
Sobre aviso no hay engaño
Con el nuevo acuerdo, publicado el pasado 13 de mayo en el Diario Oficial de la Federación, toda persona o establecimiento que mantenga existencias de cangrejo azul —vivo, fresco, congelado, cocido, seco o procesado— deberá presentar un inventario oficial ante Conapesca dentro de los tres días hábiles posteriores al inicio de la veda el próximo 1 de julio. El trámite se realiza mediante el formato CONAPESCA‑01‑069, disponible en línea. La obligación recae principalmente en comercializadores y restaurantes de zonas de playa; el consumo doméstico no está sujeto a registro, aunque la autoridad recordó que la posesión de ejemplares durante la veda puede ser verificada mediante inspecciones.

La vigilancia, a cargo de Conapesca y cuerpos de seguridad, busca evitar la captura y el transporte durante el periodo crítico, aunque históricamente la supervisión en caminos rurales y puntos de venta informales ha sido insuficiente.
La especie sigue siendo apreciada y sabrosa, pero su abundancia ya no es la de hace décadas. Si bien consideran que la veda no es un capricho administrativo, que es un intento por frenar una disminución que comenzó mucho antes de que existiera regulación alguna, aseguran que es una medida tardía. Y mientras el hábitat siga cediendo ante el avance urbano, la protección legal será apenas un parche sobre un ecosistema que se reduce en silencio.