Muerte de Diana Laura en Santa Martha Acatitla: La historia detrás del supuesto suicidio

Seis mujeres, entre ellas Diana Laura,  murieron bajo custodia del Centro Femenil de Reinserción Social en sólo tres meses; denuncias de extorsión y violencia previas han desatado dudas entre sus familias sobre el verdadero motivo de los fallecimientos.  Familiares narran el horror que Diana vivió tras las rejas

El terror tras las rejas del reclusorio femenil.
El terror tras las rejas del reclusorio femenil.Especial

En un lapso de apenas tres meses, seis mujeres murieron bajo custodia del Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla. Lo que las autoridades suelen clasificar apresuradamente como suicidios, para las familias de las víctimas es el resultado de una red de extorsión, violencia y negligencia institucional que lleva años dentro de las paredes de reclusión. 

Entre ellas está Diana Laura, cuyo fallecimiento ocurrió a sólo 11 días de recuperar su libertad.

Una libertad interrumpida

Diana Laura ingresó al Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, acusada de robarle 350 pesos a un taxista. Tras cumplir gran parte de su sentencia, iniciada en diciembre de 2019, su salida estaba programada para el 2 de junio de 2026. Sin embargo, el pasado 22 de mayo fue hallada sin vida dentro de su celda. Su pareja, Óscar, y su madre, la señora Laura, no recibieron una notificación oficial, se enteraron por llamadas externas. 

Diana, aseguran sus familiares, no era una mujer con tendencias suicidas. Tenía un proyecto de vida: un negocio propio y un viaje familiar al salir de su reclusión.

La familia de Diana Laura afirma que no era una mujer con tendencias suicidas.
La familia de Diana Laura afirma que no era una mujer con tendencias suicidas.Especial

La versión oficial sostiene que el 22 de mayo, a las 7:50 horas, la policía Elizabeth Zárate comenzó el pase de lista y, al llegar al dormitorio de Diana Laura, no hubo respuesta. El personal ingresó y la localizó suspendida sobre el suelo, con la cabeza recostada sobre la pared y un trozo de tela color azul marino alrededor de su cuello amarrado a un barrote de la ventana. 

Pero detrás del supuesto suicidio se ocultaba un calvario de violencia. La madre y la pareja de Diana Laura aseguran al equipo de Investigaciones Excélsior que la joven era víctima de extorsiones diarias. Dicen que, para evitar que fuera golpeada, realizaron depósitos bancarios que sumaron casi 30 mil pesos, comprobables a través de váucheres mostrados a esta reportera.

Diana decía: ‘Mamita tengo que entregar este dinero, porque si no me van a golpear. Mamita, me tienes que dar por favor, porque ya le hablé a Óscar y él va a depositar, pero me piden cada vez, cada vez más’. Eran depósitos de 500, mil, mil 500 pesos”, explica la señora Laura.

En una carta que escribió con la intención de presentarla a la dirección del penal, Diana Laura detalló que el 17 de mayo, en su regreso a la celda de protección, cargando con 200 pesos y cuatro cajetillas de cigarros, un grupo de al menos siete reclusas la abordó, le bajaron el pantalón y las prendas íntimas, la patearon y realizaron tocamientos antes de despojarla de sus bienes.

Cuando ella me redacta toda la carta, pone nombres de las agresoras, de testigos que vieron cómo me la trataban, como perro”, afirma molesto Óscar, pareja de Diana.

Carta en la que Diana detalla los abusos de los que fue víctima.
Carta en la que Diana detalla los abusos de los que fue víctima.Especial

Sólo cinco días después de esta agresión, Diana apareció sin vida en su celda. La causa de muerte, según el certificado de defunción, fue asfixia por ahorcamiento.

“De alguna manera, pues estaba tranquila. Al escuchar que hay un módulo de protección, quieres pensar que está resguardada la integridad física y emocional de tu interna, ¿estamos de acuerdo? Sin embargo, es ahí donde le quitan la vida”, expresa Laura.

La familia de Diana señaló que no darán seguimiento a lo ocurrido, pues temen que haya represalias por parte de las internas, a quienes señalan como responsables de la muerte de la joven. 

Diana Laura tenía 32 años, era madre de una niña de 11 años y un adolescente de 16, quienes permanecerán bajo custodia de su padre y su abuelita.

“No puede ser posible que tú entres con vida a este lugar y le cumplas a la ley, le cumplas a la justicia por pagar un delito, y, finalmente, salgas sin vida. ¿Dónde está la reinserción? ¿De qué sirve pedir justicia si no nos la dieron mientras mi hija estuvo ahí?”, añade la señora Laura.

Para la familia, no existe duda de que el deceso fue un homicidio derivado de las mismas redes de poder interno que Diana había denunciado ante las autoridades penitenciarias.

A pesar de haber dejado constancia de las amenazas y haber pagado las extorsiones para mantenerla a salvo, la justicia no llegó a tiempo, dejando trunco el proyecto de vida de Diana, quien sólo contaba los días para volver a abrazar a sus hijos y a su familia.

Para conocer la otra parte de esta historia, Investigaciones Excélsior buscó a las autoridades del penal, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta. Simultáneamente, se intentó tener una declaración de los responsables de la Subsecretaría de Sistema Penitenciario de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, de quien depende el penal, pero tampoco hubo respuesta.

Certificado en el que indican que la causa de muerte de Diana Laura es asfixia por ahorcamiento.
Certificado en el que indican que la causa de muerte de Diana Laura es asfixia por ahorcamiento.Especial

Herencia de horror

La crisis actual de Santa Martha no es un fenómeno aislado, sino la evolución de fallas estructurales históricas.  

El modelo penitenciario mexicano, que tuvo su emblema en el Palacio de Lecumberri (1900-1976), ya arrastraba vicios de sobrepoblación y corrupción. Las mujeres, recluidas inicialmente en la Crujía L de Lecumberri en condiciones de hacinamiento extremo, fueron trasladadas en 1954 a la Cárcel de Mujeres en Iztapalapa bajo la promesa de una vida digna. 

Un Estado omiso

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) ha sido enfática en señalar la falta de transparencia y la violación al “derecho a la vida” en los penales. 

Desde 2021, sus recomendaciones como la 05/2021, 06/2021 y 07/2021 documentan decesos violentos y exigen que la Subsecretaría del Sistema Penitenciario reconozca su responsabilidad institucional. 

Asimismo, la Recomendación 14/2022 resalta la falta de atención médica oportuna y el incumplimiento del “reforzado deber de cuidado” que el Estado tiene sobre quienes están privados de su libertad.

En aquel entonces, Nashieli Ramírez Hernández, quien fungía como ombudsperson capitalina, denunció que las autoridades solían limitarse a describir los hechos fatales sin problematizar las dinámicas de violencia interna que los provocan. 

La defensora señaló incumplimiento en el deber de cuidado de las instituciones penitenciarias respecto de las personas privadas de la libertad y quienes las visitan.