Entre lodo y olvido: la tragedia que el gobierno de Hidalgo no resuelve 

A cuatro meses del huracan Priscilla, 200 familias en Chapula, Tianguistengo, siguen sin reconstruccion ni apoyo estatal

Escena de daños en Chapula, Tianguistengo, Hidalgo, tras el huracán Priscila; viviendas afectadas, escombros y trabajos de limpieza continúan meses después del desastre
Escena de daños en Chapula, Tianguistengo, Hidalgo, tras el huracán Priscila; viviendas afectadas, escombros y trabajos de limpieza continúan meses después del desastreFotografías: Excélsior / Alejandro Aguilar.

A más de cuatro meses del paso del huracán Priscilla, la tragedia en Chapula, comunidad del municipio de Tianguistengo, sigue abierta como herida mal cerrada porque en donde hubo casas, hoy hay montones de lodo seco, láminas dobladas y silencios largos. 

Aquí la crisis día con día crece al igual que en otras comunidades del estado. En Chapula más de 200 familias continúan esperando algo más que visitas esporádicas y discursos de buena voluntad por parte del gobierno que encabeza Julio Menchaca Salazar.

Calle afectada en Chapula, Tianguistengo, Hidalgo, con viviendas dañadas, lodo y rocas tras el paso del huracán Priscila que impactó la comunidad
Excélsior / Alejandro Aguilar

La noche del 9 de octubre de 2025 cambió para siempre la vida en Chapula. Las lluvias desbordaron todo a su paso y arrasaron con viviendas, parcelas y animales. Lo poco que quedó fue cubierto por piedras y tierra.

Vivienda afectada en Chapula, Tianguistengo, Hidalgo, con estructura metálica colapsada tras el paso del huracán Priscila que dejó daños en la comunidad
Excélsior / Alejandro Aguilar

Desde entonces, los habitantes limpian como pueden, con palas prestadas y manos cansadas, tratando de rescatar fotografías, herramientas o algún mueble que todavía sirva.

Vivienda e infraestructura dañada en Chapula, Tianguistengo, Hidalgo, tras el huracán Priscila, con acumulación de lodo y escombros en la zona afectada
Excélsior / Alejandro Aguilar

Antes del desastre, la comunidad sobrevivía de la agricultura de subsistencia y del pequeño comercio regional. La milpa era el corazón económico del pueblo: maíz, ejote, calabaza. Cosechas modestas, sí, pero suficientes para alimentar a las familias y vender algo en los mercados cercanos.

Habitante cruza un río sobre un paso improvisado en Chapula, Tianguistengo, Hidalgo, tras daños del huracán Priscila que afectaron caminos e infraestructura local
Excélsior / Alejandro Aguilar

Censos cuestionados, apoyos incompletos y promesas de reconstrucción que no pasan del micrófono. Mientras los pobladores siguen entre escombros, el discurso oficial habla de avances que nadie en Chapula logra ver.

Vista general de Chapula, en Tianguistengo, Hidalgo, donde se observan viviendas afectadas y un deslave tras el impacto del huracán Priscila en la región
Excélsior / Alejandro Aguilar

Para Álvaro López Ríos, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), tras recorrer la zona afectada, aseguró que “No es una frase exagerada. Ni el presidente municipal ni el gobernador han vuelto al lugar, según los propios habitantes. La presencia del Estado se ha limitado a medio arreglar el camino, reconectar la luz eléctrica y anunciar, con bombo y platillo, una reubicación total”.

Iglesia y plaza principal de Chapula, en Tianguistengo, Hidalgo, cubiertas por neblina mientras continúa la actividad en la comunidad tras el huracán Priscila
Excélsior / Alejandro Aguilar

Destacó que la propuesta oficial pretende llevar a las familias a más de 30 kilómetros del poblado, en un terreno que, para colmo, colinda con un tiradero de basura municipal, lo que se traduce en una solución que no resuelve, pero desplaza, que no reconstruye, borra comunidades completas del mapa.

Destacó que la mayoría de los pobladores se niegan, no quieren dejar sus tierras, su forma de vida, ni enterrar décadas de trabajo bajo un proyecto improvisado, solo exigen algo que es básico: limpieza del pueblo, desazolve de ríos y un verdadero programa de reconstrucción.

López Ríos aseguró que la reubicación huele a negocio, “desarraigar a Chapula significaría abandonar agricultura, ganadería y patrimonio, dejando libre una zona que por años fue ignorada y hoy parece súbitamente atractiva.

Lo que ocurre en Tianguistengo no es un caso aislado, es el retrato de una política de emergencia que privilegia la simulación sobre las soluciones de fondo. Cuatro meses después, el gobierno de Julio Menchaca Salazar sigue sin dar certezas, sin un plan integral, sin tiempos claros.

«pev» 

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