Creación del CNIH, entre la esperanza y la falta de recursos
En entrevista con Excelsior, Santiago Corcuera, quien ha fungido como integrante del Comité contra las Desaparición Forzada de la ONU, aseguró que es una 'buenísima noticia dada la dimensión descomunal de la crisis forense en la que está sumido el país'

Luego de que el Congreso aprobara la propuesta del Ejecutivo para crear un Centro Nacional de Identificación Humana en respuesta a la crisis forense que vive el país, víctimas y especialistas coincidieron en que es un gran avance, al cual, le urgen recursos propios.
El pasado 12 de abril, el Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas, entregó al gobierno mexicano un informe en el cual, entre otros puntos, urgía a las autoridades atender la crisis forense que vive el país. En el apartado F., de la segunda parte de las observaciones, el organismo internacional señaló que es inadecuado el diseño institucional, que existen carencias en infraestructura, equipamiento, presupuesto y recursos humanos especializados, así como un deficiente uso de la genética, las bases de datos y el resguardo de las personas fallecidas sin identificar.
Asimismo, criticó la incapacidad de responder a las “inmensas necesidades que existen en materia de identificación de los cuerpos y restos humanos localizados”, para la notificación pronta y eficaz a las familias de las personas desaparecidas cuando un cuerpo es identificado.
En tanto, la Cámara de Diputados y el Senado de la República, aprobaron el 26 y 27 de abril, respectivamente, la iniciativa presidencial enviada el 31 de marzo de 2022, para crear un Centro Nacional de Identificación Humana (CNIH), que dependerá de la Comisión Nacional de Búsqueda y que, si bien, especialistas, defensores de derechos humanos y buscadoras coinciden en que es un gran paso en la lucha contra la desaparición de personas, es preocupante el hecho de que haya nacido sin la esperanza, al menos en el corto plazo, de contar con recursos propios.
En entrevista con Excelsior, Santiago Corcuera, quien ha fungido como integrante del Comité contra las Desaparición Forzada de la ONU, aseguró que es una “buenísima noticia dada la dimensión descomunal de la crisis forense en la que está sumido el país”, y celebró la celeridad con la que instituciones, desde el Ejecutivo, hasta el Congreso de la Unión, pasando por la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), dieron respuesta a las recomendaciones del informe realizado por dicho Comité de Naciones Unidas.
¿Por qué es necesario un centro de identificación humana que pueda realizar identificaciones masivas? Porque tenemos miles y miles de cuerpos apilados en instituciones, en servicios médicos forenses y en fosas donde hay decenas de miles no identificados, entonces la crisis es de tal dimensión que por eso es urgente la creación de este Centro; qué bueno que el Presidente y la CNB tuvieron la voluntad de elaborar la iniciativa de reformas a la Ley, presentarla al Congreso, y también hay que elogiar al Congreso de la Unión que se haya puesto las pilas y haya reaccionado de esa manera tan eficiente y el proceso legislativo haya sido tan rápido”.
Sin embargo, aseguró que “una cuestión muy preocupante que es el artículo sexto transitorio que dice que no se le va a dar presupuesto para la dotación de nada, sino que, la Comisión Nacional de Búsqueda tiene que echar mano de sus propios recursos para lo que necesite el Centro. Esto es muy preocupante, porque si de por sí el presupuesto de la CNB es limitado, ahora tiene que empezar a meterle la mano para ver cómo dota de recursos técnicos, equipamiento, de personal capacitado a un Centro que necesita realizar identificaciones masivas: tenemos más de 50 mil cuerpos que tenemos que identificar”.
Asimismo, el también profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, instó a que “no debemos dejar a un lado al Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense” publicado en el DOF el 19 de marzo de 2020 “con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja y de la ONU, al que también hay que dotar de recursos porque es otro mecanismo aparte, con fecha de caducidad, que también debe de marchar correctamente”.
En este contexto, Corcuera Cabezut cita al informe del Comité de la ONU para reiterar que en México persiste la falta de equipamiento adecuado, falta de personal calificado, falta de instalaciones apropiadas para la identificación forense; sin embargo, su experiencia como parte de esta organización internacional lo llevan a profundizar: “Hay que mejorar el manejo de datos genéticos, hay historias terribles de gente que va y le toman la prueba de sangre a la persona equivocada; son tan ignorantes que le toman la prueba a la esposa, en lugar de tomarla a la mamá o a la hija, entonces claro que no sale nada, si el marido y la mujer no son hermanos; casos en donde toman la prueba a la mamá, la citan dentro de dos semanas y pasado el tiempo llega la pobre mujer, llena de esperanzas de que le digan si hubo coincidencias y le dicen que perdieron la prueba, que si se pueden volver a hacerla.
Unas historias espeluznantes, de un mal trato a las víctimas por un lado y de un pésimo manejo del material genético, por el otro. El problema es que este Centro no va a ser responsable de esto; toda la cuestión genética la manejan las fiscalías, entonces la tarea será instar a las fiscalías a que cooperen, a que se coordinen con las comisiones de búsqueda”, y concluye reflexionando en que “lo primero que tenemos que hacer es cesar las desapariciones para que la crisis forense no aumente; es primordial cambiar la estrategia de seguridad para que ya no haya más desapariciones”.
Por otro lado, Excelsior también platicó con Cecilia Flores, fundadora de Madres Buscadoras de Sonora, quien se convirtió en activista luego de las desapariciones de sus hijos, Alejandro en 2015, y Marco Antonio en 2019. Para ella, lo importante será que este CNIH no se convierta en un obstáculo para colectivos y familiares que buscan a sus seres queridos.
Siempre lo hemos pedido, que se haga un centro de identificación humana para que sea más rápido, se agilicen los trámites de identificación, que cuando se encuentren los cuerpos se hagan lo más pronto posible las pruebas genéticas; lo que no nos gustaría es que impidiera nuestra labor como colectivos y buscadoras, que no vayan a querer nublar las búsquedas de nosotras para meter ellos sus protocolos, sus burocracias, vayan a inhibir la búsqueda por parte de nosotros, ya que nosotros tenemos todo el respaldo y credibilidad ante la gente que nos brinda información para encontrar los cuerpos y que con eso hemos desacreditado a las autoridades por no hacer su trabajo”.
Además, Cecilia Flores asegura que es gracias al trabajo de la sociedad civil y colectivos como al que pertenece, que las autoridades están tomando cartas en el asunto, pues ha sido mucha su movilización. “Hemos hecho mucha presión para que este centro funcione lo más pronto posible porque por tanto que encontramos los colectivos, tenemos saturados los semefos, entonces esperemos que en verdad se haga lo más pronto posible”.
Uno de los puntos importantes que propone este CNIH es la participación de colectivos y familiares de las víctimas en el trabajo del mismo, lo cual para Cecilia resultaría muy positivo, pues asegura que “lo primordial que pediríamos es la exhumación de todas las fosas comunes, y en verdad les hagan pruebas genéticas, porque muchísimos de los que seguimos encontrando en campo están apareciendo en las fosas comunes, y es inaceptable que nosotras estemos mirando como van muriendo padres, madres, en la lucha, en la búsqueda por sus desaparecidos, y que de repente salgan con que estaban en una fosa común, y que porque le hablaron a la familia una vez y no fueron capaces de ir a los domicilios que las familias dejan cuando hacen sus denuncias, nunca se enteraron de que la víctima sí apareció”.
Por ello, la madre buscadora insistió en que será importante que el CNIH cumpla su premisa de realizar perfiles genéticos en un lapso de entre 72 y 144 horas, pues, asegura, en su experiencia existen restos cuya condición les hace imposibles de identificar, con lo cual se pierde la oportunidad de darle certeza a miles de familias sobre la desaparición de sus seres queridos.
La identificación de personas es clave en un país donde, según la ONU, hay al menos 52 mil cuerpos que no cuentan con un perfil genético. Cecilia es sólo una voz de entre miles que refleja el dolor que vive una madre buscadora. “Yo muchas veces entro en desesperación, en tener tantos años en la búsqueda de mis hijos, andar por todo el país en la búsqueda de desaparecidos y no poder encontrar a los míos, estar encontrando cuerpos, estar dándole paz a tantas familias y no poder traer paz a la mía, pensar en tantos crematorios que hemos encontrado donde pudieron haber estado mis hijos y que jamás los voy a encontrar… que me voy a quedar con los brazos siempre vacíos, es muy desesperante, es muy doloroso. Esperamos que con este Centro sea un primer paso para la eficiencia en la identificación, que nos den la oportunidad como madres de seguir esta lucha y que nos apoyen como madres, no queremos algo que nos inhiba”.
Por su parte, el periodista especializado en desaparición forzada, José Reveles, celebró la creación del CNIH, el cual aseguró, “será relevante en la medida que concentre todas las informaciones que están dispersas para que las cosas mejoren en esta crisis humana, porque no es posible que un país como el nuestro tenga decenas de miles de personas que no han podido ser identificadas, ya que muchas veces no son encontradas en fosas clandestinas, sino en servicios forenses donde han aparecido incluso con credenciales de identificación, por lo que no es posible que los echen a una fosa común”.
Además, el investigador añadió que este Centro podría no sólo esclarecer casos de desaparición de personas de tiempos recientes, si no también, de aquellos que pudieran tener décadas de haber sido registrados, por ejemplo, los sucedidos en el contexto de la guerra sucia, en las décadas de los sesentas y setentas del siglo pasado. Para lograr avances en este tipo de casos, “va a depender más de la apertura de los sitios que antes estaban totalmente herméticos, por ejemplo, campos militares, centros clandestinos de detención que se sabe dónde estuvieron; en algunos casos es posible todavía hacer una búsqueda; a estas alturas será difícil encontrar culpables que puedan ser castigados, perpetradores vivos por el tiempo transcurrido, porque los que eran desaparecidos o los que hubiesen sido clandestinamente eran jóvenes, pero los perpetradores eran mayores; puede haber tal vez verdad, pero muy difícilmente habrá justicia”.
Asimismo, Reveles hizo énfasis en que urge etiquetar recursos para que funcione el CNIH. “Por ahora ya se decidió que no hay, van a tener que estirar los recursos hasta donde sea posible; las propuestas de gobernabilidad que plantean el regreso de la paz y la tranquilidad a las personas, requieren dinero, hay que invertir; si se va a hacer un Centro Nacional de Identificación Humana, se requieren recursos que en su momento tendrán que ser etiquetados y extraordinarios. De momento, qué bueno que arranque, pero, para esta tarea que es tan importante para el futuro del país, creo que hay que hacer un esfuerzo, incluso desde las Cámaras, para que Hacienda destine recursos suficientes para su trabajo”.
Sin embargo, el periodista afirma que con esto “hay una especie de cierre de un círculo que estaba semiabierto, que es el trabajo de la Comisión Nacional de Búsqueda y de los resultados que pueda dar la Ley de Desaparición Forzada que lleva años de haber sido emitida, y creo que el Centro es un instrumento muy importante; qué bueno que se aprobó por unanimidad, qué bien que los partidos están de acuerdo. Se ve un interés de la sociedad de saldar esta cuenta de una vez por todas y este es el primer gobierno en dar la posibilidad legal de hacerlo, desde instancias públicas en compañía de las víctimas y los familiares”.
Finalmente, Cesar Pérez, defensor de derechos humanos e inmerso en el tema de desaparición de personas desde 2008, destacó que la creación del CNIH “es indispensable para trabajar a favor de las familias y de las personas desaparecidas porque pretende buscar eficiencia en su ejercicio a través de la ciencia y la tecnología. “Es importante dotar de criterios científicos a este centro que tratará de pagar una deuda histórica que se tiene con los familiares, que desde hace décadas, están buscando a sus seres queridos”.
El también profesor del ITESO, recordó las escenas que, en septiembre de 2018, estremecieron al país, cuando se descubrió que, en Jalisco, se utilizaban cajas de tráilers refrigerantes para transportar cuerpos, muestra de la crisis forense que vive México. “La gente que exige justicia nunca ha sido prioridad para estos gobiernos (de Jalisco), y vemos situaciones como esto de los tráilers: cuerpos echados a perder, que se contrataron cajas de refrigeración, pero para frutas, y eso generó mucha indignación, pero no tanta como para movilizar a una sociedad como esta, entonces lo que estamos viviendo también tienen que ver con una sociedad indolente”.
En este contexto, Cesar Pérez mencionó sobre la impune incineración de más de mil 500 cuerpos en Jalisco a lo largo de varios años, por lo que muchas familias vivirán en la incertidumbre de si su persona desaparecida se encontraba entre ellos. Ante esto, celebró entonces que se crea un CNIH, aunque, insistió en la necesidad de recursos.
Va a beneficiar a las familias, teniendo en consideración el trabajo que ha realizado la CNB, encabezada por Karla Quintana, que con su equipo se ha caracterizado por ser una Comisión muy empática, muy sensible y muy comprometida con su trabajo. Creo que al final va a redituar en una mayor eficacia para lograr la identificación de las personas que están sin identificar. Creo que no sólo va a beneficiar a las familias si no a los propios servicios forenses de los Estados, que no va a suplir su trabajo si no que va a apoyar y a colaborar con ellos; sin embargo, esto es hablar muy a futuro, porque no se especifica un presupuesto determinado, sino que ese tendrá que ser, por desgracia, un trabajo de presión por parte de las familias, de las organizaciones y de colectivos, pero al final es buena noticia que ya se encuentre esto en un marco legal; pero por más ley que le pongan a esto, no va a operar si no tiene recursos”.

«pdg»