Buzón de paz: así funciona la vía de la Iglesia para ayudar a localizar personas

Los buzones de paz instalados al interior de templos permiten depositar de manera anónima información, cartas o mensajes que puedan contribuir a localizar a personas desaparecidas.

Un manual establece cómo deben instalarse, quién puede abrirlos y cómo debe protegerse y canalizarse su contenido.
Un manual establece cómo deben instalarse, quién puede abrirlos y cómo debe protegerse y canalizarse su contenido.Foto Ilustrativa/Cuartoscuro

Si tú o algún integrante de tu familia tiene información que pueda ayudar a localizar a una persona reportada como desaparecida y desea contribuir a que sus seres queridos puedan encontrarla, es importante conocer cómo funcionan los llamados buzones de paz.

Sí, existe un manual elaborado por la Iglesia católica en el que se establece, paso a paso, cómo deben instalarse, cuál es su funcionamiento, cómo debe resguardarse la información y de qué manera se canalizan los datos recibidos.

Ante la preocupación que genera la desaparición de personas en México, en Grupo Imagen te explicamos cómo puedes hacer llegar información de manera segura y anónima para contribuir con las familias buscadoras.

¿Qué son los buzones de paz?

Lo primero que se debe saber es que la parroquia o el templo donde se instala un buzón de paz “no abre, no consulta ni procesa la información depositada”. Tampoco realiza investigaciones por cuenta propia, verifica los datos proporcionados ni establece contacto con alguna de las personas involucradas.

La responsabilidad de la parroquia consiste principalmente en designar el espacio donde será colocado el buzón y garantizar su resguardo físico.

De acuerdo con el manual, el buzón debe estar elaborado con un material resistente, como madera o plástico, y no debe ser transparente, con el objetivo de preservar la confidencialidad de su contenido.

La ranura debe tener las dimensiones necesarias para permitir el depósito de sobres cerrados. Además, para garantizar la seguridad de la información, el buzón deberá permanecer cerrado y puede contar con llave o candado. El lugar donde sea instalado deberá señalar claramente que se trata de un “buzón de paz”.

El tamaño, color y diseño podrán adaptarse a las características de cada parroquia, siempre que se cumplan estas condiciones”, establece el protocolo.

El expediente será entregado al Pontífice a través de la Nunciatura Apostólica en México.
Una vez instalado y puesto en funcionamiento, cualquier persona podrá depositar de manera anónima y sin consecuencias jurídicas o legales informaciónCuartoscuro

¿Dónde se localizan y quién puede abrirlos?

La guía establece que el buzón deberá colocarse al interior del templo, en “un sitio visible y de fácil acceso, que permita a cualquier persona depositar información con discreción”.

Para evitar que sea retirado, manipulado o alterado, se recomienda empotrarlo o fijarlo a un muro o superficie estable y firme. Junto al buzón deberá colocarse un cartel en el que las autoridades religiosas expliquen claramente cuál es su propósito.

Una vez instalado y puesto en funcionamiento, cualquier persona podrá depositar de manera anónima y sin consecuencias jurídicas o legales información que considere relevante para ayudar a localizar a una persona desaparecida.

Se recomienda aportar la mayor cantidad posible de datos que puedan resultar útiles para la búsqueda. También se pueden depositar cartas, oraciones o mensajes de apoyo para las familias buscadoras”, señala el documento.

La persona responsable de custodiar el buzón es designada por el encargado del templo o parroquia. Su principal función es vigilar en todo momento que permanezca “cerrado o con candado”, además de encargarse de su apertura y de la recolección periódica de los contenidos.

Únicamente la persona designada por el decano estará autorizada para abrir los buzones y retirar los sobres, cartas o mensajes depositados en las parroquias de su decanato. Los párrocos, vicarios, trabajadores, voluntarios u otras personas de la comunidad parroquial no deberán abrir el buzón ni retirar o consultar su contenido”, especifica el manual.

Una vez recolectada y resguardada la información, ésta deberá ser entregada a la arquidiócesis correspondiente “para su adecuada canalización”.

En el caso de la Arquidiócesis de México, se prevé la instalación de más de 420 buzones de paz durante los próximos meses. La información recopilada será entregada por los responsables a la Comisión de Justicia y Paz, donde será revisada y, cuando existan datos que puedan contribuir a localizar a una persona, se canalizará a las áreas correspondientes para apoyar las labores de búsqueda.

Prohibiciones

El instructivo establece de manera expresa que está prohibido fotografiar, copiar, conservar o difundir el contenido depositado en los buzones. “Ninguna persona deberá fotografiar, copiar, conservar o difundir la información recibida”, establece el manual.

De esta manera, el protocolo busca preservar el anonimato de quienes proporcionan información y proteger los datos que puedan resultar relevantes para la localización de personas desaparecidas.