Aulas a 45°C en Oaxaca: Alumnos se turnan un ventilador y toman clases bajo un árbol

En la escuela primaria Cristóbal Colón de Juchitán, sobrevivir a una jornada escolar bajo temperaturas de 45 grados centígrados requiere de estrategias extrema

uando el calor es insoportable, las maestras los sacan a tomar clase bajo un árbol.
uando el calor es insoportable, las maestras los sacan a tomar clase bajo un árbol.José de Jesús Cortés

El termómetro marca 45 grados centígrados en el corazón del Istmo de Tehuantepec, pero dentro de los salones de la escuela primaria Cristóbal Colón, el aire es denso y pesado.

Aquí, la dinámica de aprendizaje no solo se mide en libretas y pizarrones, sino en los minutos de aire que le corresponden a cada estudiante.

–¿Me decía que se turnan los ventiladores? “Sí, sí, nos turnamos, ahorita le toca a ellos 10 minutos”, relata Daniela Santiago, maestra del plantel. “Luego le toca a esta fila, otros 10 minutos, luego a la última le acercamos… aquí”.

Así es como la plantilla docente y el alumnado intentan mitigar los efectos del calor extremo en Juchitán, Oaxaca.

El plantel opera en un inmueble completamente improvisado, con graves deficiencias estructurales, pocas ventanas y nulas condiciones de aislamiento térmico, transformando los salones de clase en auténticos hornos comunitarios.

El salón de clases de emergencia

Cuando el mediodía se aproxima y el encierro se vuelve insoportable, las maestras aplican el protocolo de emergencia de la escuela: desalojar las aulas y continuar la jornada en el patio, bajo la intemperie.

En una primaria de Juchitán, los niños se turnan un único ventilador por filas cada 10 minutos.
En una primaria de Juchitán, los niños se turnan un único ventilador por filas cada 10 minutos.José de Jesús Cortés

Abigaíl Magariño, también educadora en la institución, explica el reto diario que enfrentan tras el periodo de descanso.

“Después del recreo, que es donde se siente un poquito más la temperatura, ya los niños pues no soportan el calor en el salón por lo que hay pocas ventanas, poca ventilación. Entonces optamos por sacarlos, sacar a los niños aquí al patio de la escuelita, y afortunadamente, pues tenemos este árbol de huanacaxtle, que todos estos años nos ha ayudado muchísimo”.

Pese al alivio temporal que brinda la naturaleza, las condiciones climáticas extremas ya cobraron factura en el bienestar de la comunidad estudiantil.

El golpe de calor y la deshidratación no son riesgos teóricos, sino realidades en las aulas.

Escuela de Oaxaca toman clases bajo un árbol por calor de 45C
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Escuela de Oaxaca toman clases bajo un árbol por calor de 45C

“Algunos se me han puesto mal; de hecho, un niño no ha llegado hoy porque por tanto calor se le subió o se le bajó la presión ese día y le tuve que hablar a su mamá”, lamenta la maestra Beatriz Santiago al evaluar el ausentismo provocado por las condiciones ambientales.

Invisibles por razones sindicales

La primaria Cristóbal Colón atiende actualmente a una matrícula de 80 alumnos, cuya educación depende del esfuerzo de seis maestras. Sin embargo, más allá del factor climático, el plantel padece un "bloqueo" administrativo derivado de la política gremial del estado.

El cuerpo docente de esta escuela pertenece al Sindicato Independiente de Maestros de Oaxaca. Al tratarse de una organización que no participa en las movilizaciones, paros de labores ni activismo político de las secciones sindicales mayoritarias de la entidad, la escuela enfrenta un castigo invisible: para los presupuestos de infraestructura, equipamiento y apoyo gubernamental del estado, la primaria Cristóbal Colón simplemente parece no existir.

Mientras las disputas de las cúpulas continúan, 80 niños en Juchitán dependen de la rotación de un aparato de aire cada diez minutos y de la sombra de un árbol para poder ejercer su derecho a la educación.