Tumben las avionetas

No se trataba de aviones que se dispusieran a atacar al gobierno ni que participaran en algún operativo contra el régimen. Un reportaje de Carla Gloria Colomé en El País (19 de mayo) rememora uno de los crímenes de la dictadura cubana, tan admirada por una parte de la izquierda mexicana, por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Eran tres avionetas de la organización Hermanos al Rescate, que hacía la tarea de buscar y rescatar en el estrecho de Florida, con exiliados y el auxilio de la Guardia Costera estadunidense, a quienes se lanzaban al mar para escapar de Cuba, los llamados balseros. Una misión claramente humanitaria.

Han pasado 30 años. Era el 24 de febrero de 1996, entre las 15:21 y las 15:27. Raúl Castro ordenó que fueran abatidas las aeronaves. Dos avionetas Cessna C-337 fueron derribadas por los cazas MiG de la fuerza aérea cubana. La tercera logró escapar. Cuatro hombres resultaron asesinados: Armando Alejandre, de 54 años; Carlos Costa, de 29; Pablo Morales, también de 29, quien, como balsero, había sido rescatado por Hermanos al Rescate, y Mario de la Peña, de 24. 

Las avionetas fueron abatidas en aguas internacionales, no en el espacio aéreo cubano. El Congreso de Estados Unidos condenó los asesinatos el 12 de marzo de 1996. El juez del caso, James Lawrence King, señaló que el gobierno castrista había asesinado a cuatro seres humanos en el espacio aéreo internacional sobre el estrecho de Florida. Cuba se negó a indemnizar a los familiares de las víctimas, pero Estados Unidos los resarció con 93 millones de dólares en activos congelados al régimen cubano.

En junio de 1996, en una conversación con periodistas de la isla, fue grabada la voz de Raúl Castro, entonces ministro de Defensa y jefe de las Fuerzas Armadas, confesando el crimen: “Yo decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en La Habana y se iban… Bueno, túmbenlos en el mar cuando aparezcan”. La declaración, de 11 minutos y 32 segundos, se transfirió a un disco compacto. En 2006 el audio cayó en manos del periodista cubano Wilfredo Cancio, reportero de El Nuevo Herald. El 20 de agosto de ese año, Cancio publicó la noticia.

Fidel Castro había asegurado que fue él quien dio la orden de que ya no se permitiera que avionetas sobrevolaran el cielo cubano para tirar octavillas como lo habían hecho: “Tenían la orden general de no permitírselos… Actuaron con plena conciencia (los que derribaron las avionetas) de que estaban cumpliendo la orden… Asumo la responsabilidad de ello”. Pero el audio demuestra que la orden fue dada por su hermano Raúl. 

La cadena CBS News publicó, el mismo día de la llegada a La Habana del director de la CIA, que hay la posibilidad de que Raúl Castro, hoy de 94 años, sea procesado y, una vez condenado, encerrado en una prisión de Estados Unidos.

Arnaldo Iglesias, de 88 años, sobreviviente de la tercera avioneta, la que logró evadir el ataque de los cazas cubanos, declaró a El País: “No sé si veremos a Raúl Castro ante un tribunal estadunidense. Pero quisiera el pleno reconocimiento de la verdad. Que quede establecido que cuatro hombres fueron asesinados por una dictadura durante una misión humanitaria”.

¿Qué sentido tenía tirar avionetas y asesinar a los tripulantes que lo único que intentaban era ayudar a balseros que huían de la dictadura? El estrecho de Florida es considerado una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Miles de balseros han muerto, al intentar llegar a Miami, por deshidratación, exposición prolongada a altas temperaturas, hipotermia, tormentas severas, colisiones en el mar o hundimientos de las precarias balsas. La Organización Mundial de Migraciones ha documentado picos anuales de 140 víctimas.

Los líderes revolucionarios, a contrario sensu de sus discursos, no han actuado por amor a la especie humana sino a los dogmas ideológicos y al poder, sacrificando a millones de seres humanos. George Orwell advirtió: “No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura”.