Andrés Manuel, un padre para los chontales
Días antes de la elección presidencial, Constantino Denis, contestaba así a todo aquel que le preguntaba si votaría por Andrés Manuel López Obrador

CIUDAD DE MÉXICO.
Días antes de la elección presidencial, Constantino Denis, contestaba así a todo aquel que le preguntaba si votaría por Andrés Manuel López Obrador: “Pues claro, si es mi ídolo… es mi gente”, decía desde el corazón.
Es la huella que dejó Andrés Manuel en el poblado de Nacajuca, Tabasco, donde de 1977 a 1982, durante el gobierno de Leandro Rovirosa Wade, fue Coordinador del entonces Instituto Nacional Indigenista (INI), uno de sus primeros pasos en la política.
Nacajuca es el inicio de la zona indígena chontal, culturalmente vinculados a los mayas.

Alusiones a la lucha de Nesho se pueden ver en su pueblo. Fotos: Quetzalli González
A las comunidades se entraba a pie o a caballo, eran puros atascaderos, la gente estaba olvidada”, recuerda don Constantino, quien trabajó con Andrés Manuel en el INI.
Sobre una laguna pantanosa aún luce su obra más importante, los camellones chontales. Una especie de chinampas hechas con la tierra del fondo del pantano, amontonada en la superficie sirve para la siembra, los canales que quedan se usan para cultivar peces.
Durante la construcción de los camellones vivió y trabajó con los campesinos. Eutimio Hernández, camellonero de la comunidad chontal de Tucta, describe a Andrés Manuel como un hombre sin miedo al campo. “Nosotros pensamos que él nunca se iba a tirar, cuando vimos que se subió el pantalón se sacó el zapato, bota por acá uno, bota por acá el otro y al agua también”.
Treinta hectáreas de tierra y treinta de agua se repartieron entre decenas de indígenas. Plátano, coco, mango, maíz, frijol y demás cultivos destacan en cada camellón. Iguanas, libélulas y pájaros se dejan ver entre los árboles. En el agua, lucen redes de pesca y canoas llamadas cayucos.
Los camelloneros se mueven en bicicleta y los más modernos en moto cuando la tierra está seca. Pero don Eutimio a sus 74 años todavía llega a su camellón a pie, una hora de recorrido.
Los camellones nos están dando mucho la vida, para criar a nuestros hijos, he criado a mis nietos, he criado a mis bisnietos. Si no nos hubieran dejado esta tierra y esta agua para vivir, ¿en dónde estaríamos ahorita?”, se pregunta don Eutimio.
En tierra firme repartió ejidos bajo créditos a la palabra. Machete en mano, pies y manos cubiertos de tierra, Tomás Lázaro aún trabaja en el suyo. “Alguna enfermedad o cualquier cosa tengo de donde echar mano. Yo agradezco al licenciado que nos ha apoyado, haz de cuenta como si fuera un padre”, dice sin tapujos.
Demostró que sí siente a los campesinos, porque no fue mentira lo que dijo y nos dejó para vivir y nos hizo la vivienda”, dice don Eutimio. La mayoría de las casas de esa época siguen ahí.
Las oficinas del INI, donde vivió Andrés Manuel, hoy son el Centro Coordinador para el Desarrollo Indígena, sus puertas casi siempre están cerradas. Don Constantino recuerda que cuando él trabajó ahí preparando los materiales para la construcción de las viviendas, las puertas siempre estaban abiertas y el lugar lleno de indígenas, todos eran recibidos.
El licenciado dejaba su camioneta, se pasaba y saludaba a Pellicer, su poeta”, dice señalando el busto del letrado que aún sigue ahí. “En el fondo estaba la torre de control de la radio indígena, que destruyeron los siguientes gobiernos porque no les convenía tener la lengua indígena”.
El maestro Cipriano de la Cruz, profesor de primaria indígena cuenta que Andrés Manuel sí educó a la gente con un programa de alfabetización en el que dio empleo a los jóvenes para enseñar a los adultos. “Muchas mujeres y muchos hombres arriba de los treinta y cuarenta que ya no pudieron estudiar una primaria lograron ese apoyo con los alumnos de segundaria y prepa”.
Es raro que el chontal no apoye a “el Licenciado”, se ganó a los indígenas, siempre lo vieron comportarse como uno de ellos. Don Constantino lo recuerda visitando a su suegro en plena madrugada. “No estaba rodeado ni de policías ni de nadie, él andaba solo caminaba por donde quiera, la gente lo cuidaba mucho, lo sigue cuidando”, reflexiona.
Don Tomás pasó su apoyo del Frente Cardenista al PRD, después a Morena, y se volvería a cambiar si Andrés Manuel lo hace. “Él preguntó si la gente estaba dispuesta a apoyarlo”, recuerda, “sí, estamos licenciado, estamos dispuestos a apoyarlo a usted hasta el fin”.
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