Violencia en los videojuegos: de la ficción a la realidad

Mucho se ha debatido sobre el impacto de los videojuegos en la vida real, pero ¿de qué manera los niños y adolescentes procesan ese ‘aprendizaje’ y cómo influye en su vida personal?

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Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO.

En los últimos 20 años los videojuegos han tenido gran presencia que en la actualidad millones de personas los utilizan para su entretenimiento, y de acuerdo con cifras de centros estadísticos de las empresas del ramo, en 2013 en México 17.7 millones de personas jugaban con esos materiales, al menos una hora al día.

Entre los 8 y los 12 años, el cerebro de los niño y adolescentes todavía se encuentra en plena formación, por lo que, al estar expuesto a la violencia, sin importar si es real o ficticia, como en el caso de los videojuegos, se vuelve en algo “normal” en la vida cotidiana.

La realidad se distorsiona, el gran objetivo de esos videojuegos es matar, es una gran cantidad de estímulo, se vuelve adictivo: Estela Durán.

De acuerdo con la psicoterapeuta Estela Durán Mena, fundadora del Centro de Psicoterapia Breve e Hipnosis, y especialista en Atención a Víctimas de Violencia Extrema en “The California Psychological Association”, la violencia es tan real que tanto niños como adolescentes pueden estar verbalizando (a la hora de jugar) que están matando a la persona con quien estén muy enojados: a la mamá, al papá, a su hermano, a la maestra, como en el caso que ocurrió en el Colegio Americano del Noreste, en Monterrey.

Verdaderamente en su mente inconsciente lo están haciendo […] Los videojuegos son una especie de simulador, por ejemplo, a los militares los entrenan en simuladores porque es la mejor manera de incorporar ese aprendizaje a nivel inconsciente y llevarlo a cabo en la vida real y cabe destacar que para el inconsciente no hay diferencia”, afirmó.

EL TERRENO LEGAL

El acceso a las armas es otro problema que, aunado a la estimulación de los videojuegos con contenido explícito, muchas veces ha desatado la violencia en diferentes entornos, como la escuela, el hogar y en la calle.

En 2015 el diputado Antonio Cuéllar Steffan, del PVEM, propuso castigar con multas que van de tres mil hasta 30 mil días de salario mínimo a distribuidores y comercializadores que vendan o pongan a disposición de niñas, niños y adolescentes, títulos o videojuegos clasificados para adultos o que inciten o promuevan la violencia o la apología del delito, independientemente de su clasificación.

En su iniciativa de modificaciones a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, advierte que los videojuegos con contenidos violentos o sexuales representan un riesgo para el comportamiento, desarrollo mental, sano entendimiento y relaciones sociales de niños y niñas, “que por su estadio de desarrollo psicosocial se encuentran en una posición más vulnerable frente a esos contenidos”.

Ante ese escenario la psicoterapeuta Estela Durán afirma que, sin importar si el menor está expuesto o no a cualquier tipo de violencia, pero sí dedica muchas horas a juegos violentos, afectaría su desarrollo y desempeño en su vida diaria.

UNA REALIDAD DISTORCIONADA

Durán Mena considera necesario supervisar las actividades de los menores y tener acercamiento con ellos para identificar en cualquier manifestación de actitudes o comportamientos anormales.

Falta de empatía al dolor del otro, en ese caso se debe descartar una psicopatía”.

Sugiere que los padres de familia tomen medidas para que los jóvenes, sobretodo de los 8 y hasta los 15 años, no consuman información que los lleve a ser violentos.

No pueden permitirle de los 7 a los 15 años videojuegos violentos, los videojuegos tiene un tiempo, un espacio, puede ser los fines de semana no más de una hora, y entre semana definitivamente no, y mucha supervisión de las actividades que realiza tanto dentro como fuera de casa”, finalizó

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mpe