Retrato hablado: Carlos Ramírez Fuentes, un creativo en la cancha de las Afores
El presidente de la Consar, quien aseguró que su vida sería el futbol, es el responsable del futuro que tendrán los casi 54 millones de afiliados al Sistema de Ahorro para el Retiro

CIUDAD DE MÉXICO.
Pasión, disciplina y trabajo en equipo son sólo tres de las características que definen a Carlos Ramírez Fuentes, mexicano de 44 años de edad, nacido el 23 de agosto y actual presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, quien por mucho tiempo aseguró que su vida sería el futbol.
“Sin duda mi sueño era ser futbolista y sí tenía cosas que me hacían tener un perfil de jugador para nivel profesional. Casi toda mi vida fui medio de contención, siempre el creativo, el que hacía las jugadas, aunque también jugué de defensa central. Era muy técnico tenía buen control, ponía buenos pases y fui capitán del equipo”.
A partir de sus 20 años comenzó a alejarse de ese sueño que desde niño y adolescente lo motivaba, debido a su ingreso a la licenciatura y a lo demandante que era estudiar dos carreras al mismo tiempo. Por un lado, en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) Carlos estudiaba Economía, y por otro, en la Universidad Nacional Autónoma de México cursaba Ciencias Políticas.
Durante ese tiempo su mayor sacrificio eran las horas de sueño que no podía disfrutar, pues además de ser disciplinado con el estudio, no dejó de practicar deportes y mantener una vida social activa.
“Me costaba mucho trabajo porque siempre he sido amiguero y además futbolista y entonces tenía que ir los fines de semana a jugar futbol y por el otro, tenía amigos que me sonsacaban el jueves, viernes o sábado. Pero casi nunca falté a la escuela”.
En la cancha, jugaba como mediocampista de contención, era creativo y tenía buena técnica, ocupó en varias ocasiones el cargo de capitán y por sus características físicas creía firmemente en que llegaría a ser jugador profesional, deporte que practicó desde los seis años.
Sin embargo, al entrar a la universidad se enamoró de la Economía y al mismo tiempo de las Ciencias Políticas y, aunque relegó un poco su entrega al balompié, no dejó de practicarlo de forma amateur en los equipos universitarios y en diferentes ligas.
“Yo empecé a jugar futbol a los seis años y por casi 15 años fue mi vida. Al momento que empecé con la universidad lo fui dejando un poco de lado, pero era bueno y llegó un momento en el que pensé que me iba a dedicar a eso”.
Desempeño
Tal fue su entrega académica que sólo dos semanas después de haber concluido sus estudios de nivel superior se tituló de ambas carreras de forma paralela y con dos tesis diferentes, para luego irse a estudiar una maestría a Londres y, posteriormente, otra a Nueva York, ambas en materia económica.
Si bien la economía pesa más en su formación académica, lo cierto es que en su desempeño profesional también ha destacado su formación en Ciencias Políticas. Carlos llegó a ser el encargado del área de comunicación social en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro y de Petróleos Mexicanos.
En su segunda fase en la Consar, ocupa la presidencia del organismo, que lo responsabiliza del futuro que tendrán los casi 54 millones de afiliados al Sistema de Ahorro para el Retiro.
Jugada
De ahí la importancia de aplicar su creatividad en la cancha, ahora de las Afores, creando “jugadas y estrategias” para fomentar el ahorro voluntario para la jubilación, y regulando las inversiones de los ahorros de los trabajadores, que suman casi 2.5 billones de pesos, para no poner en riesgo su patrimonio y otorgarles los mejores rendimientos posibles.
“Lo que tal vez me heredó el futbol, que es un aprendizaje de vida y que sigo aplicando a la fecha, es el trabajo en equipo. Esa parte la tengo muy grabada y muy marcada y ese siempre ha sido mi estilo de trabajo. Porque además de alguna manera me tocó ser el organizador, el orquestador, el que dirigía el equipo y en distintas etapas de mi vida profesional me ha tocado también responsabilidades en las que tengo equipos de trabajo relativamente grandes”.
El futbol no ha dejado de estar en la vida de Carlos, que si bien ya no practica el deporte, si se sienta a ver los partidos del América, equipo del que es aficionado, y del futbol inglés.
Además, desde muy joven ha sido un apasionado de la lectura. Entre sus autores favoritos se encuentran el escritor peruano Mario Vargas Llosa, el español Enrique Vila-Matas, el sudafricano John Maxwell Coetzee y el irlandés John Banville, sólo por mencionar algunos.
Se define como un hombre libre, pero al mismo tiempo responsable, que trata de esforzarse por ser un factor de cambio en el país y ser buen ejemplo para sus tres hijos.
“Me gustaría que me vieran como una gente de bien y como alguien que está intentando hacer cosas por cambiar el rumbo del país y como una persona con valores de servicio, honestidad, trabajo diario, esfuerzo”, asegura.
Planeación
El dinamismo con el que maneja su vida, hace de Carlos un hombre con muchas ocupaciones que en ocasiones le impiden pasar más tiempo con sus hijos; ése es quizá el mayor sacrificio de ser un servidor público, relata.
A pesar de ello, le gustaría seguir trabajando de cerca en el sector de las pensiones y buscando la forma de pintar una nueva realidad para los jubilados mexicanos de las próximas décadas. “Tener la oportunidad de cambiar esto de fondo sería algo muy importante en mi vida profesional.
“Al mismo tiempo, quisiera mantener una vida activa laboralmente hablando y cuando ya no pueda hacerlo tener las bases suficientes para no tener que depender de nadie.
“Me queda muy claro que el país se va a enfrentar a un proceso de envejecimiento en las próximas décadas y cada uno tiene que poner su granito de arena para esa etapa. A mí me gustaría tener un retiro tranquilo, pero para ello, lo que sí estoy seguro es que no quiero ser una carga para mis hijos”.
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