Trump llama "pan comido" a la guerra con Irán pese al desgaste político
Trump defendió los "golpes puntuales" de Estados Unidos para evitar que Irán se rearme en la región

El presidente Donald Trump dijo que la guerra contra Irán es "pan comido" para Estados Unidos, un día después de que el vicepresidente JD Vance afirmara que no describiría el conflicto como una guerra.
"Muchas personas no la llaman una guerra. Yo la llamo un conflicto militar porque para nosotros es de poca monta. No es algo grande. Primero lidiamos con Venezuela y ahora esto", dijo Trump a los periodistas cuando le preguntaron por los comentarios de Vance.
No creo que la forma en que la llamemos sea importante. Lo que importa es que hemos tenido mucho éxito. Hemos impedido que Irán se dote del arma nuclear", enfatizó.
Según el presidente, Estados Unidos lleva a cabo "golpes puntuales", para desactivar cualquier posibilidad de que Irán se rearme para volver a ser una amenaza en la región.
Tras un mes de calma, los enfrentamientos entre Washington y Teherán se reanudaron el domingo por iniciativa del ejército estadunidense, que dijo querer impedir que se dispararan cohetes cargados con minas navales en el estratégico estrecho de Ormuz.
Teherán respondió atacando a sus vecinos del Golfo, como desde el inicio del conflicto desencadenado por una ofensiva estadounidense-israelí a finales de febrero.
El alza de los precios del combustible vinculada a la guerra amenaza con costarles a los republicanos de Donald Trump su mayoría en el Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Por qué la guerra se ha estancado y lo que ha costado al Pentágono
Pese a los meses de bombardeos, Irán conserva capacidad de influencia regional y estructuras militares operativas, sin que Teherán haya aceptado públicamente las condiciones políticas que exige Washington: reparaciones de guerra, reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y el levantamiento definitivo de las sanciones estadunidenses.
Evaluaciones de inteligencia citadas por The New York Times contradicen además las declaraciones públicas de la Casa Blanca sobre la destrucción de las capacidades militares iraníes.
Según esos reportes, Irán recuperó acceso operativo a 30 de las 33 instalaciones de misiles situadas a lo largo del estrecho, suficientes para amenazar buques de guerra y petroleros, además de alrededor del 90 por ciento de sus instalaciones subterráneas de almacenamiento y lanzamiento.
El costo para el Pentágono se ha disparado en paralelo. La estimación oficial pasó de 25 mil millones de dólares en abril a 29 mil millones en mayo y a 37 mil 500 millones para julio, según cifras que el propio secretario de Defensa, Pete Hegseth, entregó al Congreso al pedir 87 mil 600 millones adicionales para sostener la operación hasta fin de año fiscal.
Cálculos preliminares del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales sitúan el gasto en municiones, equipo destruido y daños a bases en unos 40 mil millones de dólares —solo en misiles Tomahawk, EU disparó cerca de mil unidades a 2.5 millones de dólares cada una—, una cifra que llevó a Trump a invocar la Ley de Producción de Defensa para forzar a la industria armamentista a reponer inventarios.
Funcionarios estadunidenses han admitido en privado que las fuerzas armadas consumieron reservas críticas de municiones acumuladas durante años, mientras legisladores de ambos partidos reclaman al Pentágono mayor claridad sobre cómo se financiará la continuidad del conflicto.