¿Acapulco en la azotea? Hospital en Reino Unido inaugura zona de terapia intensiva al aire libre
King's College Hospital habilitó en Londres una UCI al aire libre con soporte vital completo para reducir estrés, desorientación y delirium.

Imaginar una estancia en terapia intensiva suele remitir a habitaciones cerradas, equipos médicos, luces artificiales y monitoreo constante. Sin embargo, un hospital del Reino Unido está cambiando esa imagen al llevar parte de la atención médica a una azotea convertida en jardín terapéutico.
El King's College Hospital NHS Foundation Trust, en el sur de Londres, inauguró lo que sus responsables describen como la primera unidad de cuidados intensivos al aire libre totalmente equipada del Reino Unido, un espacio diseñado para que pacientes en estado crítico puedan recibir los beneficios de la luz natural, el aire fresco y el contacto con la naturaleza sin abandonar la supervisión médica especializada.
La iniciativa surgió tras identificar un problema frecuente entre quienes permanecen durante largos periodos en terapia intensiva. Médicos y especialistas observaron que muchos pacientes desarrollan episodios de desorientación, delirios, alucinaciones y elevados niveles de estrés debido al confinamiento prolongado, la iluminación artificial permanente y los procedimientos médicos invasivos.
Con esa preocupación en mente, el director clínico de cuidados críticos del hospital, Tom Best, impulsó la creación de un espacio que permitiera incorporar elementos naturales al proceso de recuperación.
Pero no se trata simplemente de un jardín. La azotea fue diseñada como una extensión funcional de la unidad de cuidados intensivos. Entre las áreas verdes existen conexiones para oxígeno, electricidad, monitores cardíacos y otros equipos de soporte vital, lo que permite trasladar al exterior incluso a pacientes conectados a ventiladores, bombas de infusión o sondas de alimentación sin poner en riesgo su atención médica.
La primera persona en utilizar este innovador espacio fue una mujer de 29 años que dependía de sondas de alimentación y otros dispositivos médicos. Tras su experiencia, aseguró que salir al aire libre le proporcionó "un verdadero impulso para seguir adelante", luego de pasar un largo periodo dentro del entorno hospitalario.
El diseño del jardín también fue cuidadosamente planeado para estimular los sentidos. Especialistas en paisajismo incorporaron plantas aromáticas como romero, salvia y orégano, además de especies con texturas suaves que los pacientes pueden tocar. El objetivo es que la experiencia vaya más allá de observar la naturaleza desde una ventana y permita una interacción directa con el entorno.
La construcción requirió una inversión cercana a los 2 millones de libras esterlinas, financiada principalmente por la organización benéfica King's College Hospital Charity. El área tiene capacidad para recibir simultáneamente hasta seis pacientes en estado crítico.
Los beneficios potenciales del proyecto van más allá de los enfermos. Los investigadores también analizarán el impacto que el contacto con la naturaleza puede tener en familiares y trabajadores de la salud, así como su posible contribución para reducir los tiempos de recuperación y disminuir los episodios de delirium asociados a las estancias prolongadas en cuidados intensivos.
Para los responsables del hospital, la experiencia podría convertirse en un modelo para otros centros médicos del mundo. La apuesta es transformar la visión tradicional de la terapia intensiva y demostrar que la recuperación física puede fortalecerse cuando se combina con espacios diseñados para mejorar el bienestar emocional y psicológico de los pacientes.
En otras palabras, una especie de aquel "Acapulco en la azotea", por un anuncio comercial en México, donde el sol, el aire libre y la naturaleza dejan de ser un lujo para convertirse en parte del tratamiento médico.