Rubio advierte que permitir a Irán controlar Ormuz sería un precedente peligroso

Estados Unidos advirtió que el control iraní de Ormuz pone en riesgo la libre navegación mundial

Rubio alertó que el bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza la economía global y el comercio marítimo.
Rubio alertó que el bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza la economía global y el comercio marítimo.AFP

El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, declaró el miércoles ante los cancilleres del sudeste asiático que permitir a Irán controlar el estrecho de Ormuz sentaría un precedente "peligroso", con repercusiones más allá de Oriente Medio.

"Si creamos un precedente en Oriente Medio en el que una nación-estado puede decidir controlar una vía marítima internacional, cobrar peaje y destruir sus barcos si no pagan, habremos creado un precedente muy peligroso que se repetiría en otras partes del mundo", advirtió Rubio a los ministros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) congregados en Manila, Filipinas.

En el fondo es muy sencillo. Irán reivindica el estrecho, del cual no dispone en virtud de ningún mecanismo jurídico existente, de controlar el tránsito por el estrecho de Ormuz", indicó.

"Ahora bien, existe un principio fundamental en materia de libre navegación, y este se ve amenazado. Creo que la economía mundial está amenazada, al igual que las normas que han regido el comercio internacional desde hace 150 años, y no podemos permitir que eso ocurra", expresó Rubio.

Irán prácticamente ha bloqueado el tránsito por el estrecho de Ormuz en la guerra iniciada el 28 de febrero con los bombardeos estadounidenses e israelíes contra la república islámica.

El Comando Central del ejército estadounidense en Oriente Medio bombardeó Irán entre martes y miércoles por undécima noche consecutiva.

Ormuz agrava tensión entre EU e Irán

El estrecho de Ormuz continúa siendo el principal foco de tensión de la guerra entre Estados Unidos e Irán, iniciada el 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron una ofensiva aérea contra territorio iraní.

Desde entonces, el conflicto ha escalado con ataques cruzados y, durante julio, Washington ha intensificado su campaña militar con 11 noches consecutivas de bombardeos, dirigidos principalmente contra instalaciones de la Guardia Revolucionaria, sistemas de defensa aérea, bases navales y centros logísticos en provincias como Hormozgan, Bushehr, Bandar Abbas, Qeshm, Ahvaz y Yazd.

Según el CENTCOM, el objetivo es reducir la capacidad militar iraní y proteger la navegación comercial en el golfo Pérsico.

En respuesta, Irán ha lanzado misiles y drones contra bases militares estadounidenses y de países aliados en Jordania, Kuwait, Baréin y otras instalaciones estratégicas de la región. Además, mantiene severas restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz y ha advertido que no reabrirá completamente la ruta mientras continúen los ataques sobre su territorio.

En un comunicado reciente, los Guardianes de la Revolución afirmaron que "las exportaciones de petróleo y gas de la región serán accesibles para todos o para nadie", insistiendo en que el cierre responde a la ofensiva militar encabezada por Washington.

Las víctimas del conflicto siguen aumentando. Las autoridades iraníes informan de más de medio centenar de fallecidos y cientos de heridos durante las últimas semanas como consecuencia de los bombardeos estadounidenses, además de daños en infraestructura militar y civil.

Del lado estadounidense, el Pentágono confirmó recientemente la muerte de dos militares en Jordania, elevando a 16 el número de soldados estadunidenses fallecidos desde el inicio de la guerra, mientras varios más han resultado heridos en ataques con misiles y drones atribuidos a fuerzas iraníes.

El bloqueo parcial de Ormuz mantiene en alerta a los mercados internacionales. Antes del conflicto, por esta vía marítima transitaba aproximadamente el 20 por ciento del petróleo crudo y una quinta parte del gas natural licuado comercializados en el mundo.

La reducción del tráfico de buques ha incrementado los costos del transporte marítimo y ha provocado episodios de volatilidad en los precios de la energía, mientras navieras y aseguradoras continúan ajustando sus operaciones ante el riesgo de nuevos ataques.

La comunidad internacional ha intensificado los llamados a evitar una mayor escalada.

La ONU, la Unión Europea, países del Golfo y diversas potencias asiáticas han insistido en la necesidad de preservar la libertad de navegación y retomar las negociaciones diplomáticas, al advertir que una interrupción prolongada del comercio por Ormuz tendría consecuencias para la seguridad energética mundial y para la estabilidad económica de numerosos países dependientes de las importaciones de petróleo.