Reino Unido expulsa a diplomático ruso en represalia por acusaciones de espionaje
El Reino Unido expulsó a un diplomático ruso en respuesta a acusaciones de espionaje económico, intensificando la tensión con Moscú.

La tensión diplomática entre el Reino Unido y Rusia escaló a un nuevo nivel, luego de que el Ministerio de Relaciones Exteriores británico anunciara la expulsión de un diplomático ruso acreditado en Londres. La medida se produce como respuesta directa a la decisión de Moscú, el mes pasado, de expulsar a un funcionario de la embajada británica bajo acusaciones de espionaje económico, calificadas por Londres como infundadas y parte de una campaña de intimidación.
Un portavoz del Gobierno británico condenó enérgicamente las acciones de Rusia, asegurando que las acusaciones contra su personal diplomático carecen de fundamento y forman parte de un patrón de hostigamiento.
Este comportamiento es totalmente inaceptable, y no toleraremos el acoso ni la intimidación de nuestro personal diplomático”
El embajador ruso en Londres fue convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se le notificó oficialmente la revocación de la acreditación de uno de sus diplomáticos.
El nombre del funcionario no fue revelado, pero la decisión marca un nuevo capítulo en la escalada de tensiones bilaterales. Según el portavoz británico, “cualquier otra acción por parte de Rusia se considerará una escalada y recibirá una respuesta firme y proporcionada”.
Desde hace años, las relaciones diplomáticas entre Londres y Moscú han estado marcadas por acusaciones mutuas de espionaje, injerencia y campañas de desinformación. Casos como el envenenamiento del exespía Serguéi Skripal en Salisbury en 2018, atribuido por el Reino Unido a agentes rusos, han marcado la relación bilateral y provocaron expulsiones masivas de diplomáticos en ambos lados.
La acusación rusa de “espionaje económico” contra un funcionario británico fue rechazada de plano por Londres, que la consideró parte de una estrategia de intimidación. El Gobierno británico sostiene que Moscú utiliza estas tácticas para presionar y debilitar la presencia diplomática de países occidentales en Rusia.