¿Por qué Israel decidió reactivar la guerra y atacar a Irán?
La “Operación Rugido del León” fue el nombre dado por Israel a su ofensiva contra Irán en 2026.

Los ataques lanzados por Israel y Estados Unidos contra objetivos en Irán han reavivado una confrontación que no es nueva pero sí más directa que en años recientes. Oficialmente, Tel Aviv ha defendido su acción señalando la supuesta amenaza que representa el régimen iraní para su seguridad, una narrativa que entrelaza factores estratégicos, militares y políticos.
Los bombardeos, conocidos como “Operación Rugido del León” (por parte de Israel) y “Operación Furia Épica” (por parte de Estados Unidos), marcaron el inicio de un conflicto abierto mientras las tensiones regionales y globales se extendían.
Por qué Israel busca intervenir y presionar a Irán
Israel presenta varias razones públicas para justificar por qué busca actuar contra Irán. Una de las más explícitas ha sido la percepción de que el régimen iraní constituye una amenaza existencial para su seguridad. La cercanía geográfica de Irán, su apoyo a grupos armados hostiles a Israel y su historial de declaraciones beligerantes han alimentado esta visión.
En documentos de análisis geopolítico se señala que desde hace décadas Israel ha visto a Irán como uno de sus principales adversarios, en parte por su respaldo a organizaciones como Hezbolá en Líbano y su influencia en otros actores regionales que han confrontado directamente al Estado hebreo.
Un argumento repetido por funcionarios israelíes ha sido el llamado peligro que representaría un Irán con armas nucleares, ya que —desde la perspectiva de Tel Aviv— perdería el monopolio regional de armamento nuclear y pondría en riesgo su existencia en un entorno hostil.
Este argumento ha servido para legitimar ataques preventivos contra instalaciones militares y nucleares de Irán, con la intención declarada de impedir el avance del programa nuclear más allá de actividades civiles supervisadas por organismos internacionales.
Además de la cuestión nuclear, la doctrina de defensa preventiva es una pieza central en la interpretación oficial israelí. Israel ha argumentado que no puede esperar a ser atacado primero, dado lo que percibe como el historial iraní de apoyo a grupos que han disparado cohetes y cometido actos violentos contra civiles israelíes, así como de interferencia en países vecinos.
Esta lógica de “acción anticipada” ha sido utilizada por años, incluso antes de 2026, como fundamento para operaciones militares dirigidas a desactivar capacidades que se consideran peligrosas.
Contexto histórico y cultural del antagonismo entre Israel e Irán
La enemistad entre Israel e Irán tiene raíces políticas y culturales profundas que se remontan a varias décadas. Tras la Revolución Islámica de 1979 en Irán, que derrocó al sha prooccidental e instauró una república teocrática, la relación con Estados Unidos e Israel se deterioró.
El nuevo régimen persa adoptó una postura ideológica que rechazaba la legitimidad del Estado de Israel y promovía apoyo a causas y grupos que se oponían a la presencia israelí en el Medio Oriente, lo que cimentó un antagonismo persistente.
Desde entonces, Irán y su elite política han apoyado a organizaciones como Hezbolá y otros grupos vinculados al llamado Eje de la Resistencia, que han sido actores clave en los conflictos contra Israel y aliados occidentales.
Este respaldo ha incluido financiamiento, armamento y entrenamiento, lo que ha reforzado la percepción israelí de que Irán no sólo es un actor hostil ideológicamente, sino un patrocinador de la violencia que amenaza la seguridad del Estado hebreo.
Las tensiones también han pasado por episodios significativos de confrontación militar indirecta. En junio de 2025, por ejemplo, Irán lanzó una serie de ataques aéreos con misiles y drones contra territorio israelí en respuesta a incursiones previas israelíes contra objetivos iraníes, marcando una escalada histórica en el antagonismo directo entre ambos países.
El incremento de las tensiones durante años, la falta de relaciones diplomáticas formales, el apoyo de Irán a grupos armados hostiles, las preocupaciones sobre armamento avanzado y el temor a un cambio estratégico radical en la región configuran un contexto donde Israel argumenta que debe actuar para preservar su seguridad nacional.
Sin embargo, este enfoque es objeto de debate internacional, ya que muchos expertos señalan que acciones militares directas contra Irán tienen implicaciones profundas para la estabilidad regional y global.