Pingüino emperador y lobo marino antártico "en peligro de extinción", informó la UICN
En un comunicado de prensa publicado este jueves, el organismo internacional informó que estas dos especies serán ahora consideradas "en peligro de extinción".

A partir de ahora, el pingüino emperador y el lobo marino antártico están “en peligro de extinción” según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de Especies Amenazadas .
El organismo explicó en un comunicado que esto se debe al impacto de la crisis climática en el hielo marino antártico y sus efectos en las poblaciones de estas dos especies.
La UICN consideró que el pingüino emperador pasó de la categoría de “casi amenazado” a “en peligro de extinción”, a partir de imágenes satelitales que indican una pérdida de alrededor del 10 por ciento de la población entre 2009 y 2018 (equivalente a más de 20 mil pingüinos adultos). Algunas previsiones de la organización estiman una reducción a la mitad de los ejemplares para la década de 2080.
Esto se debe principalmente a la ruptura prematura y la pérdida de hielo debido al aumento de las temperaturas marítimas. El hielo marino, hábitat de los pingüinos durante las temporadas de cría y de muda, ha alcanzado niveles históricamente bajos en la primavera y el verano austral desde 2016.
Por su parte, el lobo marino antártico pasó de la categoría “preocupación menor” a “en peligro” en la Lista Roja, ya que su población cayó de más del 50 por ciento entre 1994 y 2025, pasando de poco más de 2 millones de ejemplares adultos estimados a solo 944 mil durante este periodo.
Este declive también es consecuencia del cambio climático, ya que el calentamiento oceánico y el derretimiento del hielo marino han empujado al krill a mayores profundidades en busca de aguas más frías, lo que ha reducido la disponibilidad de alimento para los lobos marinos.
Asimismo, la UICN informó que el elefante marino del sur pasó de ser “una preocupación menor” a “especie vulnerable” debido a las disminuciones poblacionales por la gripe aviaria, una enfermedad que se está expandiendo a nuevas regiones como la Antártida, como consecuencia del calentamiento global.