Nicolás Maduro recluido en la misma cárcel que ‘El Mayo’ Zambada; así es
Imágenes difundidas por el gobierno del presidente Donald Trump mostraron a Maduro esposado, vestido con sandalias.

La llegada de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores a Nueva York no solo marcó un punto de quiebre político y diplomático, sino que colocó bajo los reflectores a una de las prisiones más herméticas y controvertidas de Estados Unidos: el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, la única cárcel federal en la ciudad y actual lugar de reclusión de algunos de los personajes más notorios del crimen y la política internacional.
El MDC Brooklyn, ubicado a orillas del East River, opera como un centro de detención preventiva de alta seguridad, diseñado para albergar a acusados que enfrentan procesos federales complejos, especialmente por narcotráfico, terrorismo, crimen organizado y delitos financieros. En sus instalaciones permanecen ahora Maduro y Flores, recluidos bajo estrictas medidas de vigilancia tras una operación militar coordinada por Washington.

Una acusación que amplía el cerco judicial
El ingreso de la pareja venezolana responde a una acusación sustitutiva avalada por un juez federal del Distrito Sur de Nueva York, documento que no solo ratifica los cargos formulados en 2020 contra Maduro, sino que amplía de manera sustancial el alcance del caso.
Por primera vez, la Fiscalía estadounidense incorpora formalmente a Cilia Flores y a su hijo Nicolás Ernesto Maduro Guerra, señalándolos como parte de una estructura criminal que habría operado durante más de dos décadas, presuntamente utilizando instituciones del Estado venezolano para facilitar operaciones ilícitas transnacionales.El penal donde conviven capos, celebridades y expresidentes

El MDC de Brooklyn ha ganado notoriedad mundial por concentrar a reclusos de alto perfil, muchos de ellos figuras clave del crimen organizado internacional. Actualmente, Maduro y Flores permanecen en áreas de máxima seguridad, al igual que otros internos de relevancia global, entre ellos...
- Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa.
- Sean “Diddy” Combs, productor musical procesado por trata de personas.
- José Adolfo Macías Villamar, “Fito”, líder del grupo criminal ecuatoriano Los Choneros.
En años recientes, el penal también albergó al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, al exempresario Sam Bankman-Fried y a Ghislaine Maxwell, figura central del caso Epstein.

Condiciones severas y críticas constantes
Diversos abogados y organizaciones de derechos humanos han denunciado reiteradamente las condiciones de detención en el MDC, describiéndolo como una prisión con restricciones extremas, largos periodos de aislamiento, atención médica limitada y protocolos estrictos de comunicación.
Estas condiciones han llevado a que el centro sea considerado uno de los penales federales más duros de Estados Unidos, particularmente para internos acusados de delitos considerados de alto impacto para la seguridad nacional.

Cargos de narcotráfico como arma geopolítica
Según la Fiscalía, bajo el mando de Nicolás Maduro se consolidó una red criminal internacional conocida como el Cartel de los Soles, que habría coordinado operaciones de tráfico de cocaína en alianza con grupos armados como las FARC y el ELN.
El expediente judicial incluye acusaciones.
- Conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, con flujos estimados de hasta 250 toneladas anuales.
- Narcoterrorismo, por el uso de organizaciones armadas para proteger rutas de droga.
- Uso del narcotráfico como herramienta política contra Estados Unidos.
- Posesión y uso de armas de grado militar y explosivos.
La acusación sostiene que estas actividades buscaban desestabilizar a la sociedad estadounidense, elevando el caso de Maduro a un asunto de seguridad nacional y justicia federal prioritaria.

Un proceso que redefine el tablero internacional
Con Maduro recluido en el MDC de Brooklyn, el mismo penal que aloja a “El Mayo” Zambada, se abre una etapa inédita en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, mientras la justicia federal avanza en un proceso que podría sentar precedentes históricos sobre el uso del narcotráfico como política de Estado.
El desenlace legal no solo definirá el futuro del exmandatario venezolano, sino que podría reconfigurar el combate internacional contra el crimen organizado, colocando al MDC Brooklyn nuevamente en el centro de la atención global.
Su primera noche en prisión
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pasó su primera noche bajo custodia en una cárcel federal de Nueva York luego de una operación militar de alto impacto ejecutada por Estados Unidos, que derivó en su captura y traslado inmediato fuera del país sudamericano, en uno de los episodios geopolíticos más disruptivos de las últimas décadas en la región.
De acuerdo con información de agencia, comandos militares estadounidenses detuvieron a Maduro y a su esposa en la madrugada del sábado, mientras bombardeos selectivos se extendían durante más de una hora sobre objetivos estratégicos en Caracas y zonas aledañas, incluidos complejos militares y bases aéreas. La ofensiva será analizada de manera urgente este lunes en el Consejo de Seguridad de la ONU.
El líder izquierdista fue extraído de territorio venezolano y trasladado a Estados Unidos, donde arribó en helicóptero al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, instalación federal en la que enfrentará cargos por narcotráfico y terrorismo, según confirmaron autoridades estadounidenses.
Imágenes difundidas por el gobierno del presidente Donald Trump mostraron a Maduro esposado, vestido con sandalias, mientras era escoltado por agentes federales en una instalación de la Administración para el Control de Drogas (DEA), en una escena que dio la vuelta al mundo y marcó simbólicamente el fin de su permanencia en el poder.
Con esta operación, Washington puso fin al tercer mandato de Maduro (2025-2031), periodo con el que habría acumulado 18 años consecutivos al frente del gobierno venezolano.
¿Quién gobernará ahora Venezuela?
El futuro político inmediato de Venezuela permanece incierto. En conferencia de prensa, Trump aseguró que Estados Unidos asumirá la administración del país de forma temporal hasta concretar una “transición pacífica, adecuada y juiciosa”, sin ofrecer plazos ni detalles operativos.
Indicó que el proceso será encabezado por miembros de su gabinete en colaboración con la oposición venezolana, aunque sorprendió al descartar a la líder opositora María Corina Machado, Premio Nobel de Paz, al señalar que “no cuenta con apoyo ni respeto suficiente dentro de su país”.
Machado ha reiterado que Edmundo González, quien sostiene haber ganado las elecciones del 28 de julio de 2024, “debe asumir de inmediato la presidencia”.
En contraste, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela determinó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma las funciones del cargo presidencial, al descartar la figura de falta absoluta, decisión que contradice parcialmente los planteamientos de la Casa Blanca.
El petróleo, eje central de la estrategia
Uno de los puntos más sensibles revelados por Donald Trump fue la apuesta directa por el petróleo venezolano, al anunciar que incentivará el regreso de petroleras estadounidenses para invertir miles de millones de dólares en la recuperación de la infraestructura energética.
Venezuela, bajo sanciones petroleras desde 2019, produce alrededor de un millón de barriles diarios, gran parte comercializados con descuentos en mercados paralelos. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el país concentra 303 mil millones de barriles de reservas, equivalentes al 17% del total mundial.
La estadounidense Chevron ya mantiene operaciones en el país gracias a una autorización especial, lo que anticipa una reconfiguración acelerada del sector energético.
Reacciones, víctimas y tensión internacional
Las explosiones registradas alrededor de las 02:00 horas en Caracas coronaron cuatro meses de presión militar sostenida contra Maduro, acusado formalmente desde 2020 por narcotráfico. Estados Unidos ofrecía 50 millones de dólares por información que condujera a su captura.
Los ataques alcanzaron Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar del país, y otras instalaciones estratégicas. Caracas amaneció semivacía, con presencia policial reforzada, comercios operando tras rejas y un ambiente de alta tensión.
Mientras unas 500 personas se concentraron en apoyo a Maduro frente a Miraflores, miles de venezolanos en diversas capitales del mundo celebraron su caída, aunque también expresaron incertidumbre y temor por el futuro inmediato.
Trump aseguró que ningún estadounidense murió durante la operación, aunque reconoció que “muchos cubanos que protegían a Maduro perdieron la vida”.
Países aliados como Rusia, China, Irán y Cuba condenaron los ataques y exigieron la “liberación inmediata” de Nicolás Maduro, postura a la que se sumaron gobiernos de Brasil, Chile, Colombia y México, elevando la presión diplomática en un escenario global cada vez más tenso.
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