Muere Yume, la famosa perrita akita inu que Japón regalo a Vladímir Putin
Yume se convirtió en símbolo diplomático entre Rusia y Japón tras el tsunami de 2011

La muerte de Yume, la famosa perrita akita que acompañó durante años al presidente ruso Vladímir Putin, ha despertado nostalgia tanto en Rusia como en Japón. Aunque el Kremlin confirmó recientemente la noticia, en realidad la mascota habría fallecido el año pasado debido a su avanzada edad.
Yume, cuyo nombre significa “sueño” en japonés, fue uno de los regalos diplomáticos más simbólicos de la última década. La perrita llegó a Moscú en julio de 2012 como muestra de agradecimiento del gobierno japonés tras el devastador terremoto y tsunami que golpearon el noreste de Japón en 2011.
Rusia fue uno de los países que enviaron ayuda humanitaria, rescatistas y apoyo logístico a las zonas afectadas, especialmente en la región de Tōhoku. Como gesto de gratitud, la prefectura de Akita decidió regalar a Putin un cachorro de raza akita inu, considerada uno de los símbolos nacionales japoneses por su lealtad y fortaleza.
Yume y Putin
Desde su llegada al Kremlin, Yume rápidamente llamó la atención internacional. Su primera gran aparición pública ocurrió en 2014, cuando acompañó a Putin durante la visita oficial del entonces primer ministro japonés Shinzō Abe en la ciudad rusa de Sochi.
Aquella escena se volvió viral por un momento inesperado: Yume comenzó a ladrar intensamente mientras Abe se acercaba lentamente. Incluso Putin bromeó diciendo: “A veces muerde”, mientras el mandatario japonés intentaba saludar a la perrita con cautela.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo y terminaron convirtiendo a Yume en una especie de “embajadora informal” entre ambos países.
Otro de los momentos más recordados ocurrió durante una entrevista televisiva en el Kremlin, donde Yume apareció caminando tranquilamente junto a Putin frente a las cámaras. Su comportamiento relajado y juguetón ayudó a mostrar una faceta más cercana del mandatario ruso, conocido habitualmente por su imagen seria.
Además, la raza akita inu tiene un significado especial en Japón. Estos perros son vistos como símbolos de protección, fidelidad y buena fortuna. El caso más famoso es el de Hachikō, el perro que esperó durante años a su dueño en una estación de tren y cuya historia inspiró películas y monumentos.
Yume, la perrita marcada por la diplomacia
Con el paso de los años, Yume dejó de aparecer frecuentemente en eventos oficiales, especialmente después del deterioro en las relaciones entre Rusia y Japón tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Sin embargo, la perrita siguió siendo una figura muy querida entre quienes seguían la vida pública del Kremlin. Durante mucho tiempo, periodistas japoneses preguntaron regularmente por su estado de salud y bienestar.
Incluso hubo un intento diplomático de Japón por regalarle un segundo perro a Putin para suavizar tensiones relacionadas con las disputas territoriales de las islas Kuriles. Finalmente, Moscú rechazó la propuesta argumentando complicaciones logísticas derivadas de las restricciones sanitarias de aquellos años.
La historia de Yume también estuvo acompañada por otro intercambio simbólico: en 2013, Putin envió a Japón un gato siberiano llamado Mir como muestra de agradecimiento. El felino vivió en la prefectura de Akita y falleció en diciembre de 2024 debido a una enfermedad.

La confirmación de la muerte de Yume ha provocado una ola de mensajes emotivos en redes sociales, especialmente entre admiradores de los akita inu y seguidores de la curiosa historia diplomática que representó durante más de una década.
Aunque fue un regalo político, Yume terminó convirtiéndose en mucho más que eso: una mascota que logró abrir pequeños momentos de cercanía entre dos países con relaciones complejas y que dejó escenas imposibles de olvidar frente a las cámaras del mundo.