"Es hora de que EU vuelva a dejar su huella en Groenlandia": enviado de Trump
Washington analiza abrir tres nuevas bases militares en el territorio autónomo danés

El enviado especial de Estados Unidos para Groenlandia dijo que su país necesita reconstruir su presencia en el territorio autónomo danés.
Creo que ha llegado el momento de que Estados Unidos vuelva a dejar su huella en Groenlandia", dijo el enviado Jeff Landry a la AFP al término de su primera visita a la isla.
En el punto más álgido de la Guerra Fría, Washington llegó a tener 17 instalaciones militares en Groenlandia, para pasar a tan solo una en la actualidad: la base Pituffik al norte de la isla ártica.
Estados Unidos quiere abrir tres nuevas bases en el sur del territorio perteneciente a Dinamarca, según recientes reportes de medios.
El presidente Donald Trump ha insistido en que Estados Unidos debe controlar Groenlandia por motivos de "seguridad nacional". Ha dicho que si Washington no la controla, existe el riesgo de que la isla pase a ser manejada por China o Rusia.
Groenlandia es la ruta de misiles más corta entre Rusia y Estados Unidos.
Creo que están viendo al presidente hablar de reforzar las operaciones de seguridad nacional y de volver a ocupar ciertas bases en Groenlandia", aseguró Landry.
Un pacto de defensa de 1951, actualizado en 2005, permite a Washington aumentar el despliegue de tropas y las instalaciones militares en la isla, siempre que informe previamente a los gobiernos de Dinamarca y de Groenlandia.
Trump cedió en sus amenazas de apoderarse de la isla en enero y un grupo de trabajo de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia se instaló para discutir sus preocupaciones.
Aunque el deseo de un "amo" de "asegurar el control de Groenlandia (...) es completamente irrespetuoso (...) estamos obligados a encontrar una solución", declaró el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen a los periodistas al margen de un foro económico sobre Groenlandia celebrado el martes.
El enviado Landry, también gobernador del estado de Luisiana, llegó a Nuuk, capital de Groenlandia, el domingo. Su presencia sin una invitación oficial causó controversia.
Se reunió con Nielsen y con el ministro de Relaciones Exteriores, Mute Egede, el lunes.
Nielsen dijo que las conversaciones fueron "constructivas", pero agregó que "no hay señales (...) de que algo haya cambiado" en la posición estadounidense.
Con información de AFP.