México se rezaga en matemáticas y lectura; OCDE ve resiliencia en PISA 2025

Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE llamó a interpretar los resultados más allá de una simple comparación de puntajes.

Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE
Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE.Captura de video

Los resultados de PISA 2025 dejaron para México un balance de contrastes: el país no logró superar el rezago que mantiene frente al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en matemáticas, lectura y ciencias, y registró una caída en matemáticas, pero consiguió mantener relativamente estables sus resultados en lectura y ciencias frente a 2022.

Para Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, esa estabilidad tiene un valor particular en un escenario internacional caracterizado por retrocesos en los aprendizajes. “En un momento en que muchos sistemas educativos alrededor del mundo han experimentado un descenso en los resultados de aprendizaje, México ha demostrado resiliencia”, sostuvo.

El funcionario internacional llamó a interpretar los resultados más allá de una simple comparación de puntajes. A su juicio, que un sistema educativo consiga preservar los aprendizajes durante un periodo de dificultades también constituye un resultado relevante.

Ciencias y lectura resisten; matemáticas retrocede

La edición 2025 de PISA tuvo a ciencias como área principal de evaluación. En México, el desempeño en esta materia se mantuvo estable respecto de 2022 y las variaciones registradas a lo largo de las diferentes ediciones de PISA han sido pequeñas y no significativas, de acuerdo con el análisis de la OCDE.

En lectura, el desempeño de los estudiantes mexicanos también permaneció aproximadamente en el mismo nivel observado en 2022.

El punto negativo se encuentra en matemáticas, donde México registró una disminución respecto de la evaluación anterior.

El resultado general, sin embargo, mantiene una realidad que la OCDE no soslaya: México permanece por debajo del promedio de la organización en las tres áreas evaluadas.

Por ello, la lectura de PISA 2025 no apunta a que México haya resuelto sus problemas educativos, sino a que logró contener parte del deterioro observado en otros sistemas y conservar determinados aprendizajes pese a las condiciones adversas.

Más jóvenes llegaron a la evaluación

Uno de los elementos que la OCDE considera fundamentales para entender los resultados es la evolución de la cobertura educativa.

Entre 2015 y 2025, la población de jóvenes de 15 años elegible para participar en PISA creció a un ritmo superior al de la población total de esa edad.

Para Schleicher, este comportamiento refleja la incorporación progresiva de más jóvenes a la educación secundaria, incluidos estudiantes provenientes de sectores que históricamente habían enfrentado mayores obstáculos para permanecer dentro del sistema educativo.

Este factor también obliga a mirar con cautela los promedios. La llegada de estudiantes procedentes de contextos sociales más desfavorecidos puede ejercer presión sobre los resultados generales, incluso cuando simultáneamente existe una expansión de la cobertura.

La OCDE encontró además que entre 2022 y 2025 la brecha entre los estudiantes con mejores y peores resultados no aumentó significativamente en matemáticas ni en ciencias y se redujo en lectura.

Para el organismo, el dato resulta relevante porque apunta a que ampliar el acceso a la educación y mejorar la equidad en los aprendizajes no necesariamente son objetivos incompatibles.

Docentes, una de las fortalezas de México

Más allá de los resultados numéricos, Schleicher puso énfasis en un componente que considera estratégico: la relación entre estudiantes y docentes.

Los alumnos mexicanos reportaron una percepción de alto compromiso de sus profesores, quienes muestran interés en su aprendizaje, continúan explicando los contenidos hasta que son comprendidos y ofrecen apoyo adicional cuando los estudiantes enfrentan dificultades.

Para la OCDE, esa relación de confianza constituye uno de los principales activos del sistema educativo mexicano.

Schleicher también reconoció el trabajo de maestras, maestros, directivos, familias y estudiantes, particularmente por haber contribuido a mantener estables los aprendizajes en ciencias y preservar el nivel de lectura mientras numerosos sistemas educativos enfrentaron retrocesos.

Perseverancia frente a la inteligencia artificial

El análisis de la OCDE también colocó el foco en capacidades que no aparecen reflejadas exclusivamente en una calificación.

De acuerdo con Schleicher, los estudiantes mexicanos de 15 años muestran curiosidad, propósito y perseverancia frente a las dificultades, características que adquirirán mayor importancia conforme la inteligencia artificial transforme la manera en que las personas estudian, trabajan y resuelven problemas.

En ese escenario, explicó, el desafío educativo no consiste únicamente en conocer una respuesta, sino en formular las preguntas adecuadas, analizar problemas complejos, identificar información confiable y colaborar con otras personas.

La capacidad de los estudiantes mexicanos para pedir ayuda a sus profesores y compañeros, buscar explicaciones alternativas y trabajar de manera conjunta es considerada por la OCDE una fortaleza que puede resultar particularmente útil en un entorno donde las herramientas de inteligencia artificial pueden proporcionar respuestas de manera inmediata.