El fin de semana, en Colima, unas personas interrumpieron el evento de la Presidenta con gritos y reclamos. Claudia Sheinbaum pidió al público ignorar las protestas. “Hagan de cuenta que no están”, propuso la mandataria.
Pero sí estaban y se hicieron escuchar. Era un grupo de la sociedad civil que se opone a la ampliación y construcción del “Nuevo Puerto” de Manzanillo: pescadores de la región, cooperativas de salineros artesanales, científicos, activistas y defensores del medio ambiente.
Como están otros grupos con demandas que el actual gobierno no ha podido resolver: productores agrícolas, organizaciones campesinas, transportistas, maestros, madres buscadoras, colectivos de desaparecidos, trabajadores de salud, estudiantes, normalistas, colectivos feministas, pueblos indígenas, ambientalistas, trabajadores del Poder Judicial, organizaciones de víctimas de violencia y empresarios afectados por la extorsión.
No desaparecerán porque la Presidenta lo proponga.
Ahí seguirán hasta que se resuelvan sus demandas, algunas legítimas, otras no.
La desafortunada frase me recordó una similar de uno de los personajes más odiados por López Obrador: Carlos Salinas. En su sexto Informe de Gobierno, diputados del PRD lo interpelaron con gritos y pancartas. Después del acto, los reporteros le preguntaron qué opinaba sobre estas protestas, a lo cual el entonces presidente respondió: “Ni los veo ni los oigo”. La frase se convirtió en símbolo de intolerancia e indiferencia del poder presidencial frente a la oposición.
Lo mismo puede decirse de lo dicho por Sheinbaum este fin de semana: se trató de un arrebato de intolerancia como si “hacer de cuenta que no están” cambiara la realidad.
Para su fortuna, los que sí no están, porque andan verdaderamente perdidos, son la oposición partidista de Morena.
Me refiero al PAN, al PRI y a MC.
Así lo releva la más reciente encuesta en vivienda de mil entrevistas efectivas realizada por Buendía&Márquez, publicada ayer.
Todos los escándalos del último año (Adán Augusto López, Hernán Bermúdez y La Barredora en Tabasco, lujos y viajes de miembros de la 4T, huachicol fiscal con participación de oficiales de la Armada Marina, la acusación de Estados Unidos a los diez de Sinaloa, la cancelación de la visa estadunidense a varios morenistas, incluyendo al hijo del expresidente López Obrador) sí le han costado a Morena.
Tres datos así lo comprueban.
Primero, en agosto del año pasado, 43% de la población se identificaba con este partido. Un año después, la identidad partidista a favor de Morena disminuyó a 34%, una caída de nueve puntos porcentuales.
Segundo, cuando se pregunta “si hoy fueran las elecciones para elegir diputados federales, ¿por cuál partido votaría usted?”, en agosto del año pasado 56% respondió que por Morena. Esto en preferencia efectiva, es decir, eliminando el porcentaje de personas que no dieron una respuesta. Ya para agosto de 2026, este porcentaje había caído a 48%, una pérdida de ocho puntos porcentuales.
Finalmente, cuando se cuestiona sobre la opinión de Morena, hace un año había 65% que tenía opiniones positivas. Hoy, ese porcentaje es 56%, una caída de nueve puntos porcentuales.
Sin embargo, y he aquí la tragedia para el país, el declive en la identidad partidista, preferencia efectiva y opiniones positivas de Morena no se ha traducido en un beneficio para los partidos opositores.
Aunque han mejorado levemente las opiniones positivas sobre el PAN, PRI y MC, esto no se ha reflejado en un aumento de las intenciones de voto a su favor. En preferencias efectivas, el PAN pasó de 16% en agosto de 2025 a 15% en agosto de 2026; el PRI, de 10 a 12%, y MC de diez a 13 por ciento. Todos estos cambios están dentro de los márgenes de error máximo de la encuesta (+/-3.53 puntos porcentuales), por lo que no se puede afirmar con certeza estadística que hubo un cambio entre un año y otro.
Sostengo que es una tragedia porque ningún partido de los existentes está capitalizando los errores y escándalos de Morena y de eso se trata la democracia: que el electorado pueda canalizar su enojo en las urnas votando por la oposición. La que tenemos en México no está cumpliendo este objetivo. Ni los dos partidos que ya gobernaron (PRI y PAN) ni la tercera opción (MC), que nunca ha gobernado a nivel nacional y se encuentra estancada en las preferencias entre 10 y 15% de las intenciones de voto.
En este sentido, puede dormir tranquila la Presidenta porque la oposición partidista no está.
Los que sí están son grupos sociales inconformes que la mandataria no puede ignorar con un simple “hagan de cuenta que no están”.
X: @leozuckermann
