El mercado negro que sostiene a Gaza: contrabando, sobornos y precios disparados

Cigarrillos, teléfonos, paneles solares, combustible y equipo médico forman parte de la lista de productos que entran ilegalmente a la Franja de Gaza

Palestinos en Gaza siguen esperando evacuación médica pese a tregua y llamados de la OMS.
egún un funcionario del Ministerio de Economía palestino, el gobierno de Gaza cobra hasta 20% del valor de la mercancía de contrabando declarada.AFP

El contrabando de mercancías restringidas por Israel se ha disparado en la Franja de Gaza, convirtiéndose en una fuente de ingresos millonaria para comerciantes, intermediarios y, según denuncias documentadas ante tribunales israelíes, para soldados dispuestos a facilitar el paso de mercancía a cambio de sobornos.

Una revisión de expedientes judiciales y testimonios de comerciantes, camioneros y funcionarios describe una red que abastece al enclave de productos que van desde cigarrillos y teléfonos celulares hasta paneles solares, combustible y equipo médico.

Los cigarrillos y el tabaco, prohibidos en Gaza desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamas en octubre de 2023, generan las mayores ganancias para quienes participan en este mercado paralelo.

De acuerdo a las investigaciones de agencias periodísticas internacionales, la lista de artículos introducidos de forma ilegal es mucho más amplia e incluye desde iPhones hasta anestésicos.

Israel restringe la cantidad de ciertos bienes y prohíbe por completo otros, catalogados como de "doble uso" —entre ellos el concreto, piezas de vehículos y máquinas de rayos X— bajo el argumento de que podrían ser aprovechados con fines militares por Hamas.

Una red que conecta a soldados, comerciantes y a  Gaza

Desde el inicio del conflicto, Israel ha mantenido un control estricto sobre la entrada de alimentos, ayuda humanitaria y mercancías a la franja, control que incluyó un bloqueo total de casi tres meses el año pasado y que, pese al frágil alto el fuego vigente desde octubre, sigue muy por debajo de los niveles previos a la guerra.

 Además de organismos de la ONU y grupos humanitarios, Israel ha otorgado permisos de importación a apenas 12 comerciantes de alto nivel en Gaza, sujetos a un proceso de aprobación lento y opaco.

Ante esas restricciones, algunos de esos mismos comerciantes recurren también a redes de contrabando para satisfacer la demanda, mientras que hospitales, autoridades de defensa civil y líderes tribales acuden a ellas para conseguir medicamentos, combustible y equipos.

El mecanismo suele operar mediante "coordinadores", intermediarios israelíes y palestinos que consiguen la mercancía en Israel o Cisjordania y organizan su ingreso a Gaza, a través del cruce de Kerem Shalom o de rutas militares, sobornando a soldados para facilitar el paso de camiones o esconder mercancía en vehículos castrenses.

El gobierno de Gaza, liderado por Hamas, también obtiene una tajada del negocio: según un funcionario del Ministerio de Economía palestino, las autoridades cobran hasta un 20% del valor de los bienes de contrabando si el comerciante los declara, porcentaje que puede llegar al 80 por ciento si la mercancía no se declara y es descubierta.

Funcionarios del gobierno gazatí estimaron que desde el alto el fuego se han recaudado hasta 100 millones de dólares por esta vía, recursos que, según ellos, se destinan a servicios sociales y salarios de empleados públicos.

Precios disparados y una figura en las sombras que domina el negocio

El impacto económico recae, finalmente, sobre la población civil. Una batería de auto puede costar hoy más de 2 mi 300 dólares, frente a los 140 dólares previos a la guerra, mientras que los paneles solares se venden a 3.25 dólares por vatio, muy por encima de los 16 centavos que costaban antes.

El cigarrillo, el producto más codiciado del mercado negro, llegó a superar los mil dólares por cajetilla durante el bloqueo total y actualmente ronda los 140 dólares.

Documentos judiciales israelíes revelan además la magnitud del dinero que mueve esta economía paralela. En uno de los casos más relevantes, fiscales israelíes acusaron a una red operada desde Kiryat Gat de sobornar a soldados reservistas, entre ellos el hermano del jefe del Shin Bet, la agencia de seguridad interna israelí, a quien habrían pagado unos 120 mil dólares por transportar miles de cajetillas de cigarrillos en su propio vehículo militar.

Los operadores de esa red obtuvieron ganancias de hasta 2.2 millones de dólares en apenas tres meses, antes de ser arrestados.

Detrás de buena parte del sistema opera una figura identificada únicamente por el alias de Abu Bassel, señalada en documentos judiciales por tener numerosas conexiones dentro de la policía israelí y capaz, según comerciantes y camioneros consultados, de frenar redadas con una sola llamada telefónica. Nadie asegura conocer su identidad real.

Desde finales de 2025, las autoridades israelíes han desarticulado varias redes de contrabando y presentado cargos contra más de una docena de personas, aunque quienes participan en el negocio sostienen que esos casos representan apenas una fracción del entramado que sostiene, día a día, buena parte de la economía de Gaza.