Irán amenaza con atacar el portaaviones Abraham Lincoln si se pone a distancia de tiro

El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, acusó a EU de planear "en secreto" una ofensiva terrestre.

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Una columna de humo se eleva desde el lugar de un ataque en Teherán.AFP

La escalada en Oriente Medio sumó este domingo un nuevo episodio de alta tensión después de que el jefe de la Marina del Ejército iraní, Shahram Irani, advirtiera que el portaviones estadounidense USS Abraham Lincoln será atacado si entra en rango de fuego.

En cuanto el grupo aeronaval esté a tiro, vengaremos la sangre de los mártires”, afirmó en declaraciones difundidas por la televisión estatal iraní, en referencia al hundimiento de la fragata Dena el pasado 4 de marzo.

El mensaje de Irán consolida un discurso de represalia abierta contra Estados Unidos, en el marco de la guerra iniciada el 28 de febrero tras la ofensiva conjunta de Washington e Israel contra territorio iraní.

En paralelo, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, acusó a Estados Unidos de mantener una estrategia dual: promover públicamente el diálogo mientras prepara operaciones militares terrestres en secreto.

Públicamente envían mensajes de negociación, pero en privado planifican una ofensiva”, sostuvo en un comunicado recogido por la agencia oficial IRNA.

Despliegue militar de Estados Unidos

El presidente Donald Trump ha mantenido una postura ambigua sobre la posibilidad de una incursión terrestre. Según reveló The Washington Post, el Pentágono evalúa operaciones limitadas con fuerzas especiales, descartando por ahora una invasión a gran escala.

Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, negó recientemente la necesidad de desplegar tropas, asegurando que los objetivos militares pueden alcanzarse sin intervención terrestre.

En este contexto, un buque de asalto anfibio estadounidense, acompañado por unos 3,500 efectivos, llegó a la región, reforzando la presencia militar en un momento crítico.

Mientras la retórica bélica se intensifica, actores regionales buscan contener el conflicto. Delegaciones de Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita se reúnen en Islamabad para explorar salidas diplomáticas.

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La ansiedad que genera la guerra afecta especialmente a los israelíes con discapacidad, que suman alrededor de 1,32 millones de personas.AFP

Sin embargo, la situación sobre el terreno sigue deteriorándose, con ataques cruzados y advertencias de expansión regional del conflicto.

La guerra ha tenido consecuencias inmediatas en los mercados internacionales. Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, lo que ha desencadenado una crisis energética global.

Gobiernos desde Asia hasta Europa han activado medidas de emergencia para contener la subida de precios, mientras crece el temor a una disrupción prolongada del suministro.

La amenaza se amplía con la posible intervención de los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, que podrían afectar el tráfico en el estrecho de Bab el Mandeb, otro punto clave del comercio global.

Ataques estratégicos y expansión del conflicto

La Guardia Revolucionaria de Irán reivindicó ataques contra dos grandes plantas de aluminio en Baréin y Emiratos Árabes Unidos, instalaciones clave para la industria militar occidental.

Al mismo tiempo, bombardeos continúan en territorio iraní. Según la agencia IRNA, un ataque contra el puerto de Bandar Jamir dejó al menos cinco muertos.

En Teherán, testigos reportaron explosiones y columnas de humo, reflejo de una guerra que golpea directamente a la población civil.

El conflicto ha adquirido una dimensión regional con ataques con misiles hacia Israel y el uso de drones contra países del Golfo como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.

Además, las fuerzas iraníes han lanzado advertencias contra intereses estadounidenses en la región, incluyendo amenazas a infraestructuras civiles como universidades.

La evolución de los acontecimientos sugiere un escenario de alta volatilidad geopolítica, donde la combinación de presión militar, crisis energética y tensiones diplomáticas eleva el riesgo de una escalada mayor.

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