La cosa va a cambiar: José Antonio Kast, presidente de Chile
El ultraderechista asumió el control del país tras cuatro años del izquierdista Boric y advierte duras medidas contra la migración y la delincuencia en los primeros 90 días

VALPARAÍSO.— El abogado ultraconservador José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile en el Congreso, en el puerto de Valparaíso, y se convirtió en el mandatario de derecha más radical en el país desde la dictadura de Augusto Pinochet.
Kast rindió protesta en una ceremonia solemne ante el pleno del Congreso en la ciudad de Valparaíso, a 110 km de Santiago, en la que relevó al mandatario izquierdista Gabriel Boric, en el poder en los últimos cuatro años.
Kast, de 60 años, llega a la presidencia de Chile con la promesa de instaurar un “gobierno de emergencia” para enfrentar con mano dura la delincuencia y la inmigración irregular, las dos mayores preocupaciones de los chilenos, en 90 días.
“Las cosas van a cambiar”, dijo a periodistas minutos antes de asumir, al condenar el ataque a balazos a un policía en el sur de país durante la madrugada.
Su primer acto como mandatario fue la toma de juramento de los 24 ministros de su gabinete. Dos de ellos fueron abogados de Augusto Pinochet.
El ultraderechista fue investido en una ceremonia a la que asistieron los mandatarios Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia) y Daniel Noboa (Ecuador), entre otros, así como Chistopher Landau, subsecretario de Estado estadunidense, y la Nobel de la Paz venezolana María Corina Machado.
Durante la mañana, el mandatario oficializó su renuncia al Partido Republicano, un gesto simbólico que suelen realizar los nuevos mandatarios para asegurar independencia.
Antes de su primer discuso nacional, el mandatario firmó algunos decretos para combatir la migración ilegal, un instructivo para cuidado de gastos públicos y ordenó auditar las finanzas públicas.
Kast impulsará una Ley de Seguridad Integral y Control Fronterizo para otorgar mayores poderes a las Fuerzas Armadas y Carabineros en las zonas de estado de excepción.
Buscará declarar el narcotráfico transfronterizo como delito de seguridad nacional y fortalecer las penas para delitos vinculados al crimen organizado. Planea también la construcción y ampliación de cárceles de alta seguridad.
Promete reducir los cruces de inmigrantes indocumentados en 40% en los primeros tres meses. Además, ideó un “Escudo Fronterizo con zanjas y muros en las fronteras.
También contempla una reforma tributaria para reducir el impuesto sobre la renta de empresas de 27% a 23% en cuatro años y recortar la partida presupuestaria de los ministerios en un 3%
Su primer desafío internacional será definir el destino del proyecto de cable submarino de fibra óptica que busca unir el país con China, su mayor socio comercial y rival de Estados Unidos.
Con información de la Redacción
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