El “fracaso de fracasos”

Esta entrega camina antes del resultado final entre Italia y nuestro querido México, dentro de la edición 2026 del Clásico Mundial de Beisbol (WBC).

Pareciera increíble la simple posibilidad cuando Estados Unidos pudiera quedar fuera de “su torneo”: no sólo son los inventores del beisbol como deporte, son sus principales impulsores con una industria multimillonaria como las Grandes Ligas y al haber establecido a este “Clásico Mundial” con ese apelativo, al haber estado registrada la “Copa Mundial” mediante el organismo planetario antes llamado IBAF, ahora un WBSC, que es algo así como un adorno junto al poderío de Major League Baseball. Existen eliminaciones dramáticas, como la de Australia; dolorosas para un histórico como Cuba, y lo de este grupo con ese combo Italia-México-Estados Unidos, sin duda dejará a un agraviado dentro de todo el ruidero en Houston.

Siempre se comentó cómo Italia era un “lobo con piel de oveja” por tantos de sus elementos con acción ligamayorista, si el Team USA partía con etiqueta de “infalible”, el beisbol OOOTRA VEZ nos ha demostrado cómo se gana en el diamante y, como bien dijera el gran Paquín Estrada: esto es de hombres y no de nombres. La victoria italiana estableció su propia valía con ese poderoso invicto y México, con un muy competitivo equipo liderado por ese portento de pelotero llamado Jarren Durán, se ha de jugar todas las canicas en un duelo de pronóstico reservado. Brinca ese diferencial enfadoso producto casi casi hasta de “cuantas veces vieron feo al ampayer”, generando no sólo confusión, por igual escenarios donde ambos equipos pueden apostar por no producir ninguna carrera más en el encuentro; las consecuencias serían nefastas no sólo por la factible eliminación de Estados Unidos, sino por las posibles medidas del ente organizador, originario de… Estados Unidos. Tan fácil que fueran otros criterios, como más carreras anotadas, donde todos sabríamos quien tiene ventaja para la última jornada, pero no, salen con un criterio nebuloso, poco atractivo.

Ahora bien, lo sucedido con Mark DeRosa con su nulo conocimiento y consiguiente falta de cálculo con este criterio citado para el presente torneo, es IMPERDONABLE: un equipo carísimo plagado de estrellas acompañando al gran Aaron Judge podría ser el “fracaso de fracasos” en la historia del beisbol, no sólo por el valor de su roster, sino por confiarse en la victoria ante México y no llevar también más motivación a sus peloteros, quienes llegaron a estar 0-8 ante un Italia muy angloparlante. Es un fabuloso torneo con unas combinaciones sui generis a la hora de presentar un lanzador —literal— electricista quien poncha a un Shohei Ohtani… larga vida al WBC, pero, porfa, ¡métanle certeza a sus reglas!