Maribel, Imelda y una guerra que no termina
Porque cuando hay herencias de por medio, las emociones se intensifican, los abogados aparecen y los expedientes comienzan a crecer como si fueran guiones de melodrama.

Gustavo A Infante
Última palabra
En el mundo del espectáculo hay pleitos, rivalidades y desencuentros que parecen sacados de una telenovela barata. Sin embargo, hay historias que, más allá del chisme o la nota roja, terminan siendo dolorosas porque en medio del conflicto hay un niño, una familia rota y una herencia emocional complicada. Eso es exactamente lo que está ocurriendo entre Maribel Guardia e Imelda Garza Tuñón.
Ayer, en mi programa De primera mano, que se transmite de tres a cinco y media de la tarde por Imagen Televisión, tuvimos una visita que levantó más de una ceja y dejó varias preguntas flotando en el aire.
Nos acompañó el abogado Antonio Lozano Gracia, quien actualmente asesora legalmente a Imelda Garza Tuñón en el juicio que sostiene contra Maribel Guardia y su esposo Marco Chacón.
Y lo que se dijo en ese estudio no fue poca cosa.
CUANDO LAS PALABRAS NO COINCIDEN CON LOS EXPEDIENTES
Durante meses hemos escuchado a Maribel Guardia declarar públicamente que no pretende quedarse con la custodia de su nieto. Una postura que, en apariencia, busca transmitir tranquilidad y buena voluntad.
Sin embargo, según lo que explicó Lozano Gracia frente a nuestras cámaras, la realidad jurídica parecería contar otra historia.
De acuerdo con los documentos que mostró el abogado, existen al menos 14 demandas o acciones legales relacionadas con la custodia del pequeño José Julián Figueroa Garza.
Catorce.
No una, no dos, no tres.
Catorce intentos legales que, según el equipo jurídico de Imelda, tendrían como objetivo final que el niño quede bajo el cuidado de su abuela.
La pregunta entonces es inevitable: si públicamente se dice una cosa... ¿por qué en los tribunales parece ocurrir exactamente lo contrario?
No soy juez ni Ministerio Público. Pero sí soy periodista. Y como periodista tengo la obligación de poner sobre la mesa lo que dicen las dos partes.
Y lo que se presentó ayer en el estudio fue, por lo menos, inquietante.
Porque una cosa es la narrativa pública —siempre elegante, siempre políticamente correcta— y otra muy distinta lo que aparece en los expedientes judiciales.
EL TESTAMENTO QUE LEVANTA SOSPECHAS
Pero la cosa no terminó ahí.
Uno de los momentos más delicados de la entrevista llegó cuando el abogado habló sobre el supuesto testamento de Julián Figueroa.
Recordemos que Julián falleció de manera sorpresiva en 2023, dejando no sólo una enorme tristeza, sino también una serie de asuntos legales que hasta hoy siguen sin resolverse del todo.
De acuerdo con el equipo legal de Imelda Garza Tuñón, existen inconsistencias importantes en el documento que se ha presentado como el testamento de Julián. No se trata de un simple detalle administrativo.
Según explicó Lozano Gracia, hay elementos que —desde su perspectiva— no cuadran jurídicamente y que podrían abrir la puerta a cuestionamientos sobre la validez de ese documento.
Por supuesto, estas son afirmaciones que tendrán que comprobarse en los tribunales. Pero lo cierto es que el tema ya está en la mesa y promete convertirse en otro capítulo más de este conflicto familiar.
Porque cuando hay herencias de por medio, las emociones se intensifican, los abogados aparecen y los expedientes comienzan a crecer como si fueran guiones de melodrama.
¿COBRARLE POR HABER VIVIDO EN SU PROPIA CASA?
Pero lo que realmente dejó a muchos con la boca abierta fue otro documento que mostró el abogado.
Según lo que explicó en De primera mano, se estaría intentando cobrarle a Imelda una indemnización por haber vivido en la casa donde residía cuando estaba casada con Julián Figueroa.
Sí, leyó usted bien.
Una especie de compensación económica por haber habitado una propiedad que, en aquel momento, era el hogar matrimonial.
El planteamiento jurídico es, por decir lo menos, polémico.
Porque uno podría preguntarse con toda lógica: ¿desde cuándo vivir en la casa donde uno está casado se convierte en una deuda?
Insisto: este será un asunto que deberán resolver los jueces. Pero lo cierto es que la estrategia legal parece cada vez más compleja y, francamente, cada vez más agresiva.
UNA HISTORIA QUE SE VOLVIÓ TRAGEDIA
Detrás de todo este pleito hay un contexto humano que no debemos olvidar.
La muerte de Julián Figueroa dejó una herida profunda en la familia.
Su madre, Maribel Guardia, perdió a su único hijo.
Su esposa, Imelda, perdió a su pareja.
Y el pequeño José Julián perdió a su padre.
Tres pérdidas distintas, tres duelos distintos y una misma tragedia.
En teoría, un dolor así debería unir a las familias.
Pero en este caso ocurrió exactamente lo contrario.
CUANDO LOS ABOGADOS TOMAN EL CONTROL
En los conflictos familiares hay un momento clave: aquel en el que las conversaciones se terminan y los abogados toman el control.
A partir de ese instante, el lenguaje cambia.
Ya no se habla de afectos, recuerdos o reconciliaciones.
Se habla de custodias, testamentos, indemnizaciones y demandas.
Y es justo ahí donde parece encontrarse ahora esta historia.
Porque lo que comenzó como un duelo compartido terminó convirtiéndose en una batalla legal que amenaza con prolongarse durante años.
EL NIÑO, EN MEDIO DEL CONFLICTO
Lo más triste de todo es que en medio de esta guerra hay un niño, José Julián, que no eligió esta pelea.
No eligió los juzgados.
No eligió a los abogados.
No eligió convertirse en el centro de una disputa mediática.
Pero ahí está.
En medio de un conflicto que, si no se maneja con inteligencia y sensibilidad, puede terminar afectándolo profundamente.
Porque los adultos olvidamos algo muy simple: los pleitos legales se ganan o se pierden, pero las cicatrices emocionales se quedan para siempre.
UNA HISTORIA QUE TODAVÍA NO TERMINA
El caso apenas está entrando en su etapa más delicada.
Las declaraciones de ayer en De primera mano seguramente generarán reacciones. Y no me sorprendería que en los próximos días aparezcan nuevas versiones, nuevos documentos y nuevas acusaciones.
Así funciona el mundo del espectáculo cuando los conflictos se vuelven públicos.
Lo que sí puedo decir, con toda claridad, es que esta historia está lejos de terminar.
Porque cuando hay herencias, custodia de menores y emociones tan intensas, los pleitos no se resuelven rápido.
Se alargan.
Se complican.
Y muchas veces dejan más heridas que soluciones.
Mientras tanto, nosotros seguiremos haciendo lo que nos corresponde: informar, preguntar y poner los hechos sobre la mesa. Porque en el periodismo —y especialmente en el periodismo de espectáculos— la verdad rara vez
es simple.
Y en este caso, créame, la historia apenas comienza.