Bolsonaro hospitalizado: trasladan a expresidente brasileño a centro de salud por malestar físico

El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue trasladado de prisión e internado a un hospital en Brasilia este viernes por bronconeumonía. 

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El senador Flavio Bolsonaro dio hoy una conferencia de prensa en Brasilia sobre la hospitalización de su padre, el expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro.REUTERS

El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, quien se encuentra actualmente en prisión, fue trasladado al hospital en la madrugada de hoy, tras despertarse con malestares, informó su hijo, Flávio Bolsonaro, vía X.

El exmandatario fue condenado en septiembre del año pasado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula da Silva, su contrincante en las elecciones presidenciales de 2022.

Reporta la AFP que fue ingresado a la clínica DF Star de Brasilia en terapia intensiva con bronconeumonía. Su esposa, Michelle Bolsonaro, comunicó en redes que su esposo presentó "una fiebre alta, caída de la saturación del oxigeno, sudoración y escalofríos".

Bolsonaro, de 70 años, padece problemas de salud recurrentes debido a una puñalada en el abdomen que recibió durante su campaña electoral en 2018, por lo cual tuvo que someterse a varias cirugías. Como secuela, ha sufrido crisis de hipo, a veces acompañadas de vómito.

A finales de 2025, Bolsonaro pasó una semana internado en un hospital de Brasilia por una hernia inguinal. Fue dado de alta el 1 de enero de este año y regresó a la penitenciaría, luego de que se negara la solicitud para cumplir la condena en prisión domiciliaria “humanitaria” por un “riesgo concreto de agravamiento repentino” de su salud.

El Tribunal Supremo de Brasil rechazó la petición de su equipo legal, en razón de su arresto a finales de 2024 bajo sospecha de que estaba conspirando para escapar y evitar cumplir con su condena.

Actualmente, cumple su sentencia en el complejo penitenciario Papuda, en la capital brasileña, donde le fue asignado un espacio destinado normalmente a cuatro personas, con cocina, televisión y área externa privada.

Aún preso, el expresidente brasileño sigue ejerciendo una influencia considerable en los movimientos de derecha en su país y en la región. Si bien tiene prohibido presentarse para una elección a un cargo público hasta 2030 como parte de su sentencia, conserva suficiente capital político dentro de su partido como para ejercer un peso considerable sobre el nombramiento del candidato para las elecciones presidenciales de este año.

El hijo mayor del exmandatario, el senador Flávio Bolsonaro, es el precandidato del Partido Liberal para la presidencia y, en caso de ser elegido, se sumaría al círculo de líderes latinoamericanos afines a la actual administración Trump. Se enfrentará al candidato del Partido de los Trabajadores, el actual presidente Lula da Silva. Según las últimas encuestas, ambos candidatos se encuentran en un empate técnico en una eventual segunda vuelta.

Lula le niega visa a diplomático estadunidense que solicitó visitar a Bolsonaro en prisión

El actual presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, anunció hoy que revocó la visa de Darren Beattie, un funcionario del Departamento de Estado de la Unión America, quien a través del equipo legal de Bolsonaro, había solicitado una autorización especial a la Corte Suprema de Brasil, para visitar al exmandatario.

Le prohibí venir a Brasil" dijo Lula durante una evento en Rio de Janeiro

El Tribunal Supremo brasileño le había negado el jueves el permiso para ver a Jair Bolsonaro en prisión.

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Beattie, quien hasta octubre del año pasado fungía como Subsecretario de Diplomacia Pública y Asuntos Públicos, fue nombrado el mes pasado como el consejero de más alto nivel sobre asuntos diplomáticos relacionados con Brasil.Departamento de Estado de Estados Unidos

En el pasado, el asesor ha sido abiertamente crítico del actual gobierno de Lula da Silva y de la decisión del Tribunal Supremo brasileño de condenar a Bolsonaro por su implicación en el intento de golpe de estado después de su derrota frente al actual mandatario.

No ajeno a controversias por sus comentarios inflamatorios en contra de aliados de Estados Unidos, el funcionario se vió implicado en un incidente diplomático en agosto del año pasado al subir una publicación en X acusando al Juez de la Suprema Corte brasileña, Alexander de Moraes, como “el arquitecto principal del complejo de censura y de persecución contra Bolsonaro”.

Su retórica sobre una supuesta persecución y censura de discursos y personalidades de derecha, dentro y fuera de Estados Unidos, se alinea con la política de acercamiento de las dos administraciones de Donald Trump con mandatarios conservadores latinoamericanos.

Durante su primer mandato, el presidente Trump mantuvo una relación cercana con Bolsonaro, quien fué presidente de Brasil entre 2019 y 2022., y fueron figuras clave formaron parte de una ola de elecciones de dirigentes de extrema derecha en el continente americano desde finales de la década pasada.

Además, los dos se vieron envueltos en escándalos por sus supuestas participaciones en intentos de golpes de estado contra sus contrincantes más liberales, Biden y Lula respectivamente, por los que fueron impugnados al dejar el cargo.

Sin embargo, sólo Bolsonaro fue arrestado y condenado a servir una sentencia de 27 años en prisión, mientras que Trump fue reelegido en 2024 como presidente de Estados Unidos.

Las relaciones entre la Unión Americana y Brasil se enfriaron con su regreso a la Casa Blanca, con el republicano imponiendo sanciones a funcionarios (entre ellos de Moraes) y aplicando aranceles a productos brasileños, en parte debido a lo que calificó de persecución injusta a Bolsonaro.

Aunque la relación entre Donal Trump y Luiz Lula da Silva hayan mejorado después de una reunión de los dos presidentes en Nueva York, esta visita podría haber sido parte de una serie de medidas tomadas en estos dos primeros años del segundo mandato del republicano, con las que buscaría castigar a ciertos países, entre ellos Brasil, por supuestos fraudes comerciales en contra de Estados Unidos pero también por lo que ellos perciben como “una caza de brujas” contra líderes de derecha.