Atleta iraní de 18 años será ejecutado públicamente por participar en protestas
Un tribunal iraní condenó a muerte al joven Saleh Mohammadi por protestar en Qom; ONG denuncian confesiones bajo tortura y piden presión internacional.

Un tribunal iraní dictó la pena de muerte por ahorcamiento público contra Saleh Mohammadi, un joven de 18 años que participó en las protestas pacíficas del pasado 8 de enero en la ciudad de Qom. El caso ha generado amplia preocupación internacional debido a las circunstancias de su detención y al proceso judicial seguido en su contra.
El joven fue arrestado el 15 de enero y acusado de haber atacado a un agente de policía durante las manifestaciones. Según organizaciones de derechos humanos, la confesión que sirvió como base para la condena fue obtenida bajo tortura y palizas continuas, situación que el propio acusado denunció ante el tribunal. Pese a ello, las autoridades judiciales rechazaron sus alegaciones y validaron las confesiones iniciales como prueba.
Reacciones internacionales
Diversos organismos de derechos humanos han pedido presionar a Teherán para detener la ejecución. La organización Iran Human Rights (IHR) advirtió que la práctica de obtener confesiones bajo coacción, junto con el historial de ejecuciones rápidas y secretas, incrementa el riesgo de que se produzcan más sentencias de muerte contra manifestantes detenidos.
El caso se enmarca en un escenario de fuerte represión contra las protestas en Irán. Según IHR, tras la represión masiva de manifestantes, las autoridades buscan intimidar a la sociedad mediante la ejecución de jóvenes detenidos. La organización considera que la presión internacional coordinada y la movilización pública pueden ser claves para frenar estas medidas.
¿Quién es Saleh Mohammadi?
El joven, que cumplirá 19 años en marzo, es atleta de lucha libre y había participado en competiciones internacionales, incluida una celebrada en Rusia en 2024.
IHR subraya que la población de detenidos enfrenta un riesgo creciente de ejecuciones masivas y asesinatos extrajudiciales, dado el uso sistemático de la fuerza letal y la ausencia de debido proceso.
Manifestaciones en Irán
Desde diciembre de 2025, Irán enfrenta una nueva ola de protestas sociales que se han extendido por decenas de ciudades. El detonante inmediato fue la crisis económica y la caída histórica del rial iraní, que alcanzó mínimos frente al dólar.
Comerciantes del Gran Bazar de Teherán iniciaron las movilizaciones al cerrar sus locales en protesta por la devaluación, lo que rápidamente derivó en un movimiento más amplio contra las condiciones de vida y las restricciones políticas.
El malestar se intensificó con la participación de estudiantes universitarios, quienes se sumaron a las protestas en al menos diez instituciones de educación superior, incluidas varias de las más prestigiosas de Teherán.
Los jóvenes denunciaron la inflación, el alto costo de vida y las sanciones internacionales que han golpeado la economía iraní. El presidente Masud Pezeshkian pidió a sus funcionarios escuchar “las demandas legítimas” de los manifestantes, aunque las tensiones continuaron escalando.
La represión inicial dejó víctimas entre las fuerzas de seguridad y manifestantes, lo que generó condena internacional. Posteriormente, las autoridades anunciaron que no habría más ejecuciones de detenidos, en un intento por relajar la tensión. El presidente estadounidense Donald Trump declaró que “la matanza en Irán está cesando”, aunque se mostró ambiguo respecto a una posible intervención militar.
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