8M: El incierto horizonte para las iraníes; lucha contra el patriarcado

El régimen ha sido desafiado por mujeres jóvenes desde 2022, pero la muerte de jamenei podría endurecer la política de la república islámica

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Irán es uno de los países que más utiliza la pena capital contra mujeres, según varias ONG.Foto: AFP.

La muerte del líder supremo de Irán, Ali Jamenei, abrió una etapa de profunda incertidumbre política en la República Islámica, una crisis regional y una transición de poder dentro del régimen iraní.

Pero más allá del impacto geopolítico, la desaparición del hombre que durante 36 años concentró el poder religioso y político del país plantea una pregunta crucial: ¿qué puede cambiar para las mujeres iraníes?

Desde la Revolución Islámica de 1979, el sistema teocrático y patriarcal consolidó una estructura basada en una estricta interpretación de la ley islámica que limitó severamente los derechos de las mujeres en varios ámbitos de sus vidas.

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La policía de la “moral” iraní vigila a 40 millones de mujeres, entre adultas y niñas.Foto: AFP.

Las restricciones que enfrentan las mujeres en Irán debido al régimen teocrático

Entre las normas más visibles se encuentra el uso obligatorio del hiyab en público y llevar ropa sobria y holgada, además de restricciones sociales, culturales y profesionales.

La ganadora del Premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, ha sido juzgada y encarcelada repetidamente por su abierta campaña contra el uso de la pena capital en Irán y el código de vestimenta obligatorio para las mujeres.

Mohammadi, de 53 años, ha pasado gran parte de la última década en prisión y no ha visto a sus hijos, que viven en París, desde 2015.

Sin embargo, en los últimos años el control del régimen ha enfrentado una resistencia creciente, encabezada en gran medida por mujeres jóvenes.

La muerte de la joven kurda iraní Mahsa Amini en 2022, un punto de inflexión

El punto de inflexión llegó en 2022 con la muerte de la joven kurda iraní Mahsa Amini tras ser detenida por la policía de la moral por llevar mal colocado el velo.

Su caso detonó el movimiento Mujer, Vida, Libertad, que se extendió por todo el país y exigió el fin del hiyab obligatorio y de las restricciones contra las mujeres.

Las protestas fueron reprimidas con dureza, pero marcaron el surgimiento de una nueva cultura de resistencia. Desde entonces, actos simbólicos como quitarse el velo en público o quemarlo se han convertido en gestos de desafío contra el sistema.

En los últimos años el control del régimen ha enfrentado una resistencia creciente, encabezada en gran medida por mujeres jóvenes.

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Foto: AFP.

En las grandes ciudades, especialmente en Teherán, muchas mujeres salen ahora abiertamente sin velo y llevan jeans y zapatos deportivos. Algunas incluso eligen escotes o prendas ligeras que dejan ver el ombligo, atuendos inimaginables en Irán hace sólo unos meses.

El jefe del poder judicial en Irán, Qolam Hosein Mohseni Eyei, exigió a su institución más firmeza contra las “anomalías sociales”, informaron los medios locales, acusando a estas nuevas tendencias en Irán de estar “organizadas” deliberadamente por “influencias extranjeras” en “una guerra de infiltración”.

Tras la muerte de Jamenei, un consejo provisional asumió las funciones del líder supremo mientras se decide quién ocupará el cargo.

Analistas advierten que este relevo podría abrir dos escenarios opuestos. Por un lado, el nuevo liderazgo podría endurecer la represión para demostrar control en un momento de fragilidad política. Por otro, el vacío de poder podría estimular protestas internas y presionar hacia reformas sociales y políticas.

En las calles de algunas ciudades iraníes se registraron reacciones contradictorias tras conocerse la muerte del ayatola: mientras sectores afines al régimen guardaron luto, otros ciudadanos celebraron discretamente el fin de su mandato.

Para algunas mujeres iraníes, la desaparición del líder podría representar un momento histórico, aunque no necesariamente un cambio. El sistema político que consolidó Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica, sigue intacto, controlado por instituciones religiosas y militares conservadoras.

El futuro de los derechos de las mujeres dependerá, en gran medida, de quién herede el poder y de la capacidad de una sociedad cada vez más movilizada para mantener vivo su reclamo.

Aunque las implicaciones políticas de un Irán liderado por los militares o los ayatolas dependerán de quiénes lideren la transición, los líderes podrían mostrarse más pragmáticos en torno a algunas políticas culturales actualmente divisivas”, opina Suzanne Maloney, vicepresidenta y directora del Programa de Política Exterior del Brookings Institution, en el sitio Council on Foreign Relations.

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Rajavi, estandarte en las protestas extranjeras.Foto: AFP.

Maryam Rajavi, la otra líder opositora

Maryam Rajavi es una figura política conocida por su liderazgo en la oposición al sistema político de Irán. Es presidenta del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (NCRI), una coalición de grupos opositores al gobierno iraní en el exilio.

Rajavi está asociada históricamente con la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), un movimiento que surgió en los años sesenta con una mezcla de ideas islamistas y de izquierda, y que participó en la oposición al sha durante la Revolución iraní de 1979.

Tras el establecimiento de la República Islámica, el grupo entró en conflicto con el nuevo régimen y muchos de sus miembros fueron perseguidos.

Desde la década de 1990, Rajavi ha sido una de las principales portavoces internacionales del NCRI. Su plataforma política promueve un sistema republicano, elecciones libres, igualdad de género, separación entre religión y Estado y la abolición de la pena de muerte en Irán.

Críticos y analistas cuestionan, sin embargo, el carácter disciplinado y jerárquico del MEK y su representatividad dentro de la sociedad iraní.

*mcam