En general, para las sociedades de consumo, siempre resulta fácil recordar una fecha como si fuera una celebración. Todavía en muchos ámbitos de nuestro querido México existen muchas personas que felicitan a las mujeres en esta fecha.
Desde luego, el error es involuntario, no se trata exactamente de una celebración, sino de un aniversario francamente luctuoso. La ignorancia elemental, la falta de lectura de lo más básico, la falta de interés por parte de una sociedad que sigue fomentando la desigualdad de género, que sigue marcando estereotipos ligados al género de las personas.
No se trata exclusivamente del machismo (que existe de forma muy grave), sino de un asunto estructural de la sociedad en su conjunto. Cuesta mucho trabajo provocar los cambios con base en argumentos concretos, las sociedades cambian, por desgracia lentamente, con base en las costumbres. Por eso los códigos morales me causan tanto escozor cotidiano, están derivados de las costumbres de una sociedad y no necesariamente son buenos.
La misoginia, la discriminación, el dominio que los varones en su gran mayoría están acostumbrados a ejercer sobre las mujeres, sus conductas, e incluso sobre sus cuerpos, son condiciones y costumbres bien vistos por las sociedades occidentales. Desde luego, en la historia de Occidente hemos atestiguado sociedades en las que las mujeres han jugado un papel fundamental y decisorio; los países escandinavos derivados de la cultura vikinga parece ser un ejemplo concreto. Aquellos pueblos, si bien era cierta su tendencia a la violencia en virtud de que la guerrera que moría en combate consagraba su alma, le confería un valor a las mujeres en términos de una igualdad sustantiva. Las había guerreras consagradas que lideraban ejércitos y gobernaban en función de sus capacidades personales, pero por desgracia esos valores se perdieron en la historia de occidente, que estuvo decidida en buena parte por varones.
Ojalá podamos provocar un cambio social de dimensiones suficientes para entender que la conmemoración del 8 de marzo está íntimamente ligado a una terrible desgracia que ocurrió a principios del siglo XX, en Nueva York, cuando un grupo de mujeres trabajadoras textiles emprendieron una lucha para reivindicar sus derechos, que terminó en un incendio de la fábrica Cotton, donde perdieron la vida 146 mujeres por no existir salidas de emergencia, poniendo en evidencia el escaso valor que se les otorgaba.
De ese hecho catastrófico y fúnebre se deriva la conmemoración del día internacional dedicado a los derechos de las mujeres. Por eso se entiende claramente que se trata de un día para protestar por sus derechas, para exigir que la sociedad proporcione las condiciones de una igualdad sustantiva y que se termine con los feminicidios. El camino, desde luego, es largo, pero mujeres y varones debemos manifestarnos a favor de esos valores tan fundamentales.
Por lo pronto hoy, en México, tenemos una Presidenta mujer.
