Vicepresidente de Brasil comparte reacción de Bolsonaro tras perder la presidencia: "Estuvo medio triste"

El aún vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, contó este martes que el presidente saliente, Jair Bolsonaro, "estuvo medio triste" durante la ceremonia a la que acudió el sábado en la Academia Militar de Agulhas Negras, en Río de Janeiro, el primer acto público en el que se le ha podido ver después de su derrota en las elecciones del pasado 30 de octubre.
"Le dije que había un grupo de personas que querían una foto con él y le animé para que fuera a sacarse una foto con el pueblo", contó Mourao cuando le han preguntado sobre una de las imágenes del evento del sábado en las que le ve interactuando con un Bolsonaro impávido que no le responde.
"Estaba medio triste", dijo en relación a esa falta de respuesta de un Bolsonaro, que no está participando directamente en la transición de poder como sí está haciendo él, después de recibir este martes al vicepresidente electo, Geraldo Alckmin en el Palacio del Planalto.
"Él quería saber cuáles son las actividades que la Vicepresidencia está realizando, cuál es la estructura, las atribuciones", ha explicado Mourao, añadiendo que fue el propio Alckmin quien "pidió tomar un café", cuenta el diario O Globo
El encuentro, de unos 40 minutos, es el primero que mantienen ambos desde que se supo del triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones. Antes, Alckmin ya había tenido ocasión de ver fugazmente a Bolsonaro en los pasillos del Palacio del Planalto, donde conversaron de manera improvisada durante unos escasos minutos.
No obstante, no es la primera vez que los dos hablan tras conocerse el resultado de las elecciones, puesto que Mourao envió un mensaje a Alckmin poniéndose a su disposición durante el proceso de traspaso de poder.
Mourao también se ha permitido el lujo de lanzar una broma de dudoso gusto, relatando cómo la pareja de Alckmin acudió a la residencia oficial del vicepresidente, el Palacio del Jaburu, donde fue recibido por su esposa. "La mujer de él ya fue para allá. Ahí quien manda es la mujer", ha dicho.
El Supremo insiste a Bolsonaro y los suyos que cejen de cuestionar las elecciones
El Supremo Tribunal Federal insistió en las últimas semanas al aún presidente, Jair Bolsonaro, y a sus socios políticos que cesen de esparcir dudas sobre el buen funcionamiento de las últimas elecciones y de espolear las protestas que desde el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva vienen ocupando carreteras y entradas de los cuarteles, clamando por un intervención militar.
Uno de los mayores temores en el seno de Supremo y en el equipo de Lula que está gestionando la transición es que si las manifestaciones antidemocráticas persisten, incluso con mayor beligerancia tras la toma de posesión, el nuevo gobierno tenga que desmovilizar las protestas, con todo lo que eso conllevaría.
El principal portador de estas advertencias suele ser el juez Gilmar Mendes, decano del Supremo, quien se ha reunido con Bolsonaro la semana pasada, además que con algunos de sus socios políticos, según ha contado el diario O Globo.
Aquel encuentro tuvo lugar en vísperas de la publicación de la controvertida auditoría con la que el Partido Liberal (PL) intentó cuestionar la limpieza del triunfo de Lula. Mendes pidió a Bolsonaro que ejerciera su responsabilidad constitucional y pasara sus últimos días en el cargo trabajando para facilitar el nuevo traspaso de poder en vez de seguir con sus teorías de fraude electoral.
Mendes relató al resto de jueces que Bolsonaro no tenía intención alguna ni de debatir acerca de la auditoria de su partido ni de animar a sus seguidores para que dejaran las calles. Dos condiciones que le han exigido para contar con la buena voluntad del Supremo ahora que deberá encarar varios procesos judiciales.
El miedo de Bolsonaro y de sus hijos de ser apresados una vez finalice su mandato por las causas que tiene abiertas en el Supremo en la macrooperación sobre noticias falsas y las conocidas como milicias digitales es de sobra conocido, es por eso que sus aliados han trasladado a la corte que se siente perseguido.
Por ahora, el sector del PL que ha animado a Bolsonaro a dedicar sus últimos días en el Palacio del Planalto a promover sus logros políticos y afianzar su imagen de líder de la oposición ha asegurado que intentará mediar para que deponga esa actitud pasivo agresiva que le ha hecho recluirse desde que fue derrotado.
dm
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