La reina Isabel II impuso meticulosas normas de etiqueta

Isabel dictó a los miembros de la realeza cómo debían vestir, comportarse, qué lenguaje usar e incluso qué comer

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La reina Isabel II

CIUDAD DE MÉXICO.

Para los medios de comuni­cación y la sociedad británi­ca en general —aquella que apoya a la monarquía— uno de sus principales temas de interés, además de los escán­dalos y acontecimientos que suceden en Buckingham, es las reglas y protocolos que los integrantes de la familia real deben seguir como parte de la imagen que manejan, y en este sentido la última pa­labra la tiene la reina.

Isabel II se ha converti­do en un personaje que cau­sa curiosidad, ya que si bien su seriedad y discreción ante diversos temas le han colo­cado un halo de misterio al­rededor, también las normas de vestir, de comportamien­to, sus hobbies, sus gustos y su lenguaje son parte de la charla cotidiana en cada una de sus apariciones públicas. Por esta razón y a lo largo de más de 60 años en el trono, la hija de Jorge VI ha creado nuevas reglas —que se suma­ron a algunas ya existentes— de comportamiento que han permeado hacia todos los in­tegrantes que la representen.

LA ETIQUETA Y ELEGANCIA DEL OUTFIT

Para Isabel II la imagen es importante, no solo la que ella proyecta, sino también la que muestran las muje­res cercanas a ella, especial­mente las mujeres que se unen a la casa real, en este sentido la reina ha sido muy clara en la imagen que deben tener una vez que se vuelven parte de la familia real.

Las mujeres siempre de­ben usar sombreros y pame­las para eventos formales. Si el evento es después de las 18:00 horas, las mujeres ca­sadas deben usar tiaras a 45 grados de la frente.

Ningún miembro de la fa­milia real puede comer ma­riscos. El ajo está prohibido en el Palacio de Buckingham, se dice que la monarca odiaba este alimento por lo que todo lo que se prepara en el palacio no debe llevarlo, además, no se puede comer papas, arroz y/o pasta en la cena.

Tanto hombres como mu­jeres deben cortarse y cuidar el cabello constantemente para lucir pulcros. Los niños, como el príncipe Jorge, sólo pueden usar pantalones cor­tos de sastre.

Los colores de los atuen­dos de la reina deben ser prendas coloridas para así poder reconocerla fácilmen­te entre la multitud. Si la reina cambia su bolso a su brazo izquierdo, su staff debe dar por terminada una conver­sación, Si lo coloca sobre la mesa quiere decir que da por terminada la cena.

Las mujeres deben sen­tarse con las piernas cruza­das a la altura de las rodillas o tobillos. No pueden usar escotes pronunciados. Las faldas y vestidos que queden por arriba de las rodillas es­tán prohibidos y siempre de­ben usar medias.

No utilizar prendas en co­lor negro a menos que sea un periodo de luto. Si los miem­bros de la familia real están viajando deben llevar una prenda negra, por si llegara a suceder el fallecimiento de algún integrante. Esta regla se estableció tras la muer­te del rey Jorge VI y en aquel momento la princesa Isabel estaba de gira por África y no llevaba un atuendo para cambiarlo a su llegada al Rei­no Unido.

Deben posar con la barbi­lla paralela al suelo. Las mu­jeres deben pintar sus uñas de un color natural o no pin­tarlas. Isabel II lleva usando el mismo tono, de la marca Essie, desde 1989.

No pueden llevar los la­bios pintados en colores fuertes, sólo neutros o ro­sas pálidos. Deben usar bol­sos pequeños. No pueden dar autógrafos. No pueden trabajar.

En una comida o una cena, si la reina termina de comer el resto de los presen­tes en la mesa también, aun­que no hayan terminado sus alimentos. No se pueden ha­cer demostraciones de afec­to en público.

Todas las novias reales ingresan a la ceremonia con un ramo de mirto que re­presenta la buena suerte y la felicidad.

PERROS, CABALLOS, DELFINES Y AVES… SUS MEJORES AMIGOS

Si bien Isabel II tiene muchas cosas que la han caracteriza­do durante su reinado, una que le ha dado especial no­toriedad es su amor por los perros y los caballos. En 1944, cuando la entonces princesa cumplió 14 años le fue obse­quiado una cachorra de raza Corgi a la cual llamó Susan; desde entonces la monarca ha tenido más de 30 perros de esta raza, en su mayoría des­cendientes de aquella perrita.

En una ocasión uno de sus Corgis se cruzó con un dachshund llamado Pipkin, propiedad de su hermana la princesa Margarita, de esta forma Isabel II introdujo una nueva raza de perros a la cual nombró Dorgi; durante su reinado ha habido 11 canes de esta raza.

Desde que era una niña Isabel II tuvo una relación cercana con los caballos, aprendiendo a montar des­de muy pequeña y se ena­moró de los paseos por el campo. Ahora la monarca es dueña de cuadras de ca­ballos de carrera, ponis y cría; además aquellos jine­tes que los montan usan co­lores púrpuras en el cuerpo con galones de oro, mangas de color escarlata y gorra de terciopelo negro con flecos de oro. Uno de sus caballos más ganador se llama Jubi­leo de Diamante y en el ve­rano de 2020, a sus 94 años, la monarca se vio vista mon­tando a uno de sus equinos durante la pandemia.

Una tradición establecida en la corona británica hace más de 800 años en la que se establece que el monarca es el dueño de todos los cis­nes reales que habitan en el río Támesis, además es pro­pietaria de todos los delfines, marsopas, esturiones y balle­nas que habitan en aguas del territorio británico, así que si son capturados a menos de cinco kilómetros de las cos­tas británicas, la reina podría reclamarlos.

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