¿Puto?

Pali Plascencia

Pali Plascencia

Saque de Neta

#PrimeraNETA

No gritan odio, gritan hartazgo. Qué dirían la estadística y las encuestas si la pregunta fuera: ¿Cuántos de los niños de entre cero y diez años que hayan nacido y crecido en México hasta el momento de esta encuesta, han escuchado, conocido, o pronunciado la palabra “puto”? ¡Puta!, estoy seguro que más de 80 por ciento de la infancia mexicana está familiarizada, y ha escuchado o dicho “puto” alguna vez en su vida. ¡Por favor! esto es México, esto es jocosidad, es gracia, es sal y es pimienta.

Ni la mismísima RAE habla de homofobia cuando se pide la explicación de “puto”, habla de “calificación denigratoria”, eso sí. Para hablar de maestras y maestros de la idiosincrasia y rasgos del mexicano promedio, tenemos en escena y con vitrina de por medio al mexicanísimo grupo Molotov, que ha llevado a escenarios rusos, daneses, ingleses, bolivianos, franceses, letonios, suizos, austriacos, holandeses, españoles, peruanos, colombianos y, por supuesto, yanquis su extraordinario himno titulado: Puto.

Nadie como Molotov en Puto podría explicar de tan clara y contundente manera lo que decir “puto” significa. “Puto” es un grito de guerra, “puto” es un grito de todos y para todos, menos para la FMF.

“Puto” se dice por doquiera: en la banqueta, en el llano, en la casa de la suegra, en la fila del banco, en la parada del bus, “puto” es una neta; se dice en los grandes corporativos y se dice en la tortillería, pero ahora resulta que no se puede decir “puto” en un estadio de futbol… por favor. La palabra “puto” es una verdadera joya, por su jerga y su polisemia, por sus distintos significados, por su universalidad.

Porque se puede escribir enciclopedias basado en cuatro palabras.

#SegundaNETA

¿Por qué grita “puto” la afición mexicana? Porque les llenaron el buche, porque están hasta la madre. ¿Hasta la madre de qué? De lo de siempre: de los abusos, de la reventa, del no descenso, de las plateas arrebatadas, de las cervezas tibias y caras, de la orden de tacos a 200 pesos, del peligro que corren sus hijos al llegar al estadio, y de un eterno etcétera que, a final de cuentas, le sale más que barato a sus acreedores. Son viejos pagarés que se tienen que pagar: la afición no odia a Raúl Rangel, pero sabe que gritándole a él lastima a sus verdaderos deudores.

#NETASextras

¿Y por qué también se gritó “puto” en el Congo versus Jamaica? Pues porque hubo un mexica a las puertas del Akron que, no necesariamente con dos cervezas encima, decidió adoctrinar a un puño de congoleños. Dejen de darle importancia a las tonterías y trabajen en la esencia, p*t*s.