Justifica orden de aterrizaje forzoso; la ONU y EU piden investigación
El mandatario bielorruso afirmó que actuó legalmente al enviar un caza para bajar el avión en el que iba el disidente Román Protasévich

MINSK.
El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, defendió ayer su decisión de interceptar un avión de pasajeros en el que viajaba un disidente, mientras que Europa, que empezó a aplicar un aislamiento aéreo contra Minsk, exigía junto con Estados Unidos una investigación internacional.
Actué legalmente para proteger a la gente”, dijo Lukashenko, en el poder desde 1994, en un discurso ante dirigentes políticos.
El mandatario aseguró que acusar a su gobierno de haber enviado un caza MiG-29 para forzar el aterrizaje del vuelo Ryanair era una “mentira absoluta”.
No hemos tomado la decisión. Según las reglas, las instrucciones, la decisión es tomada por el comandante”, añadió.
Son las primeras declaraciones del presidente desde que el vuelo de la compañía Ryanair, que volaba entre Atenas (Grecia) y Vilna (Lituania), fue desviado de su ruta por Bielorrusia, argumentando que había una alerta de bomba que finalmente resultó ser falsa.
Dos pasajeros, el periodista y opositor Román Protasévich y su novia Sofia Sapega, de nacionalidad rusa, fueron detenidos tras el aterrizaje, lo que provocó la condena internacional y sanciones de la Unión Europea (UE).
Los miembros europeos del Consejo de Seguridad de la ONU más EU pidieron en un comunicado “que la Organización Internacional de Aviación Civil investigue” el desvío, que calificaron de “inaceptable y sin precedentes”.
Entre las sanciones aplicadas, la UE prohibió usar su espacio aéreo a Bielorrusia.
El gobierno de Lukashenko acusó a Francia de “piratería aérea” por haber negado su espacio aéreo a un avión bielorruso que cubría la ruta entre Minsk y Barcelona, obligándolo a dar la vuelta.
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