Empleado lucha contra un oso usando judo... y sigue cocinando ramen mientras está herido

El empleado de 57 años, que preparaba ingredientes en la trastienda alrededor de las 5:00 am, dijo que vio "algo negro moviéndose" antes de que un oso de un metro se abalanzara sobre él.

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Japón han enfrentado una ola de ataques de oso. (Reuters)

Un empleado de una tienda de ramen en la localidad de Sannohe, prefectura de Aomori (noreste de Japón), resultó herido tras ser atacado por un cachorro de oso y logró ahuyentarlo a golpes y con una maniobra tipo judo, según relató el propio trabajador y confirmaron medios locales. El episodio ocurre en un año de máxima alerta por el aumento de ataques de osos en Japón.

El hombre, identificado como un trabajador de unos 50 años, fue sorprendido alrededor de las 5:00 de la mañana del 9 de noviembre cuando salía a la parte trasera del local para abrir una válvula de gas.

“Fui a trabajar sobre las 5 de la mañana, salí a la parte trasera de la tienda e intenté abrir la válvula de gas, pero había algo negro moviéndose… Pensé que era un perro grande, pero era un oso”, dijo el empleado al portal Shueisha. “Entonces, de repente, apuntó a mi cara y me atacó con sus manos con garras. No pude evitarlo y me rasqué el ojo derecho”.

El trabajador explicó que primero intentó golpearlo sin éxito: “Le di un golpe en la cara con la mano izquierda, pero no funcionó en absoluto. La mano que lo golpeó duele más. El cuerpo del oso está cubierto de músculos duros o pelaje como una placa de hierro. Es completamente diferente a las personas”.

Ante la ineficacia de los golpes, cambió de táctica: “Cambié la forma de pelear, enganché la pierna como si estuviera en brazos del oso y rodé hacia atrás… Era un gran corte exterior en judo. El oso que cayó luego huyó a la montaña al otro lado de la tienda”.

Después del ataque, el empleado comenzó a sangrar de forma abundante por una laceración cerca del ojo derecho y requirió suturas; también reportó dolor en el costado. “No tuvo más remedio que intentar detener la hemorragia con una toalla en la tienda, pero la sangre salía y no podía absorberla”, recogió la crónica local. Shueisha

El incidente de Aomori formó parte de una jornada con varias arremetidas de osos en diferentes prefecturas el 9 de noviembre, con al menos cinco heridos, entre ellos el trabajador del ramen de Sannohe.

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Japón han enfrentado una ola de ataques de oso. (Reuters)

El aumento de ataques ha llevado a medidas extraordinarias de prevención y respuesta. El año pasado Japón relajó normativas para permitir disparos de emergencia contra osos en zonas urbanas ante la combinación de más avistamientos cerca de asentamientos, escasez de bellotas y despoblación rural, factores que empujan a los animales a buscar comida en áreas habitadas.

En 2025, el repunte continuó y encendió las alarmas también fuera del país. El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió recientemente una “alerta sobre fauna silvestre” para sus ciudadanos en Japón, aconsejando evitar caminar solos en áreas con avistamientos y reportar cualquier oso a las autoridades. La comunicación citó que, desde abril, al menos 13 personas han muerto por ataques en el archipiélago, más del doble que en el ejercicio fiscal previo.

Expertos han apuntado a una combinación de factores climáticos, cambios demográficos y restricciones de caza como motor del problema. Una síntesis reciente subraya que el descenso de población en zonas rurales reduce la “presencia humana disuasoria” y, con otoños pobres en bellotas, los osos amplían su radio de búsqueda de alimentos hacia zonas pobladas.

En Aomori, donde se han reportado más encuentros peligrosos en 2025, autoridades locales y vecinos han planteado medidas como cercas eléctricas, campañas de información y, en último término, captura o caza selectiva de ejemplares problemáticos. Mientras tanto, el trabajador de la tienda de ramen aseguró que la reacción fue instintiva: “Pensé que si huía, se acabaría y no moriría, así que fue una resistencia desesperada”.