Líder supremo iraní, la mano dura del régimen teocrático; cónclave elegirá sucesor
La Asamblea de Expertos, compuesta por 88 clérigos, deberá nombrar a la nueva máxima autoridad de la República Islámica

La complejidad del sistema de gobierno de Irán, la naturaleza ideológica de su base de apoyo y el poder de la Guardia Revolucionaria hacen difícil predecir al próximo sucesor del recién abatido líder supremo, el ayatola Alí Jamenei.
Dada la edad de Jamenei (86 años), el cambio de líder supremo iraní era inminente antes de su abatimiento en los ataques del sábado por parte de Israel y Estados Unidos. Sin embargo, el resultado sigue siendo muy incierto.
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, admitió ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado el pasado 28 de enero que el futuro liderazgo de Irán es “una incógnita... nadie sabe quién asumirá el poder” después de Jamenei.

El líder supremo iraní debe ser un clérigo
La República Islámica de Irán está regida por una teocracia desde la revolución de 1979, cuando el ayatola Ruhollah Jomeini lideró un movimiento que derrocó al sha pro occidental Mohammad Reza Pahlavi.
Bajo Jamenei y Jomeini (fundador de la República Islámica), el líder supremo tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado.
El líder supremo debe ser un clérigo según el sistema iraní devilayat-e faqih: tutela del jurista islámico.
La teoría sostiene que, hasta el regreso del duodécimo imán chiíta, desaparecido en el siglo IX, el poder en la tierra debe ser ejercido por un clérigo venerable.
La Asamblea de Expertos, compuesta por 88 ayatolas de alto rango elegidos cada ocho años —los más recientes en 2024—, es el organismo que nombra al líder supremo, según el artículo 111 de la Constitución iraní.
La elección del líder debe ser lo más pronto posible y requiere la mayoría de los votos de los clérigos presentes en la sesión, un procedimiento parecido al cónclave de la iglesia cristiana para la elección de Pontífice.
Éste será apenas el segundo cambio de liderazgo.
Jamenei nunca nombró públicamente a un sucesor y no está claro quién podría sustituirlo. Su hijo, Mojtaba Jamenei, ha sido considerado en ocasiones como un posible candidato.
El nieto de su predecesor, Hassan Jomeini, ha sido otro, al igual que algunos clérigos de alto rango.
Las identidades de los candidatos no se han confirmado públicamente y tras los ataques del sábado, no está claro cuántos han sobrevivido, pero las especulaciones mediáticas se centran en altos funcionarios con sólidas credenciales administrativas y teológicas.
Entre las posibilidades se encuentran el ayatolá Alireza Arafi, miembro del Consejo de Guardianes y de la Asamblea de Expertos; Hojjat-ol-Eslam Mohsen Qomi, asesor clave de la oficina de Jamenei; el ayatolá Mohsen Araki, miembro de la Asamblea de Expertos desde hace mucho; el ayatolá Gholam Hossein Mohseni Ejei, presidente del poder judicial iraní; y el ayatolá Hashem Hosseini Bushehri, líder de la oración del viernes en Qom.
Ninguna de las figuras restantes goza de la reputación o la influencia de Jamenei, y cualquier sucesor podría tener dificultades para dominar a poderosos grupos de interés, como la Guardia Revolucionaria o los principales consejos clericales.
Irán sigue las interpretaciones chiitas de la ley islámica. Aunque cuenta con instituciones propias de un sistema republicano, como un parlamento y un presidente electo, la élite clerical de Irán controla poderosos organismos que extienden su influencia por todo el sistema político.
El Consejo de Guardianes, también conocido como Consejo Constitucional, es uno de los organismos con mayor poder ya que puede intervenir en los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial).
Tiene como función principal velar que las leyes del país se ajusten tanto a la Constitución como a los principios islámicos.
Puede vetar las leyes aprobadas por el Parlamento. También examina candidatos para las elecciones y vetarlos —un recurso que se utilizó para bloquear a los posibles críticos de Jamenei.
Está conformado por 12 miembros: seis son juristas islámicos nombrados directamente por el líder supremo; el resto son juristas especializados en derecho civil, propuestos por el jefe del poder judicial y aprobados por el Parlamento.
Los iraníes eligen un presidente y un Parlamento para mandatos de cuatro años. El mandatario nombra un gobierno que se encarga de la política diaria dentro de los parámetros permitidos por el líder.
Durante los primeros años de la República Islámica, las votaciones contaron con una participación masiva. Sin embargo, las restricciones del Consejo de Guardianes a los candidatos, un resultado electoral muy controvertido en 2009 y la supremacía de los sectores no elegidos del Estado minaron la fe en la política electoral.
Tras la muerte de Jamenei, Irán está ahora mismo en manos de un triunvirato encargado de la transición compuesto por el presidente Masoud Pezeshkian (elegido en 2024), y los ayatolas Mohseni Ejei (presidente del poder judicial) y Alireza Arafi (miembro del Consejo de Guardianes).
La elección del líder supremo en Irán
- La Asamblea de Expertos está formada por 88 clérigos electos cada ocho años.
- La elección del líder requiere la mayoría de los votos de los clérigos presentes en la sesión.
- El líder supremo debe ser un clérigo, aunque no necesariamente de alto rango.
Las claves de la teocracia
- Sigue las interpretaciones chiitas del islam. El líder supremo es la máxima autoridad.
- El Consejo de Guardianes (12 miembros) vela los valores de la revolución islámica.
- La Guardia Revolucionaria responde directamente al líder supremo.
- El presidente se encarga de la política diaria permitida por el líder supremo.
Con información de Reuters.
*mcam
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