Gana Nobel de Medicina creadores de la base de la vacuna covid
La húngara Katalin Karikó y el estadunidense Drew Weissman recibieron el mayor premio de su disciplina por sus estudios con la técnica del ARN mensajero

ESTOCOLMO.
Los científicos Katalin Karikó y Drew Weissman, quienes descubrieron las bases para lograr la vacuna contra covid-19, ganaron ayer el Premio Nobel de Medicina.
Karikó, bioquímica húngara, y Weissman, investigador estadunidense, fueron premiados por sus descubrimientos sobre el ácido ribonucleico (ARN) mensajero.
“Los descubrimientos de los dos premios Nobel fueron fundamentales para desarrollar vacunas de ARNm eficaces contra covid-19 durante la pandemia que comenzó a principios de 2020”, sostuvo el jurado.
Al elegir a estos investigadores, quienes ya estaban en la lista de favoritos, el Comité del Nobel en Estocolmo rompió con su tradición de reconocer trabajos con varias décadas de trayectoria.
“A través de sus descubrimientos innovadores, que cambiaron fundamentalmente nuestra comprensión de cómo interactúa el ARNm con nuestro sistema inmunológico, los galardonados contribuyeron a la tasa sin precedentes de desarrollo de vacunas durante una de las mayores amenazas a la salud humana en los tiempos modernos”, agregó el fallo.
Karikó, de 68 años, y Weissman, de 64 años, trabajan juntos en la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, y ya ganaron varios galardones por sus investigaciones, incluyendo el premio Lasker Award, considerado un precursor del Nobel.
La tecnología premiada ayer data de 2005 pero las primeras vacunas que utilizaron ARN mensajero fueron desarrolladas por Pfizer/BioNTech y Moderna contra covid-19 durante la pandemia.
Desde entonces, se han inyectado miles de millones de dosis de este tipo en todo el mundo.
El éxito de la inmunización
A diferencia de las vacunas tradicionales que usan virus debilitados o piezas de proteínas de virus, la técnica del ARN mensajero utiliza moléculas que indican a las células qué proteínas producir.
Es decir, en las células, la información genética codificada en el ADN se transfiere al ARN mensajero, que se utiliza como plantilla para la producción de proteínas.
Este proceso simula una infección y esto entrena al sistema inmune para cuando se enfrente a un virus verdadero.
Esta idea fue demostrada por primera vez en 1990, pero no fue hasta mediados del año 2000 cuando Weissman y Karikó desarrollaron una forma de controlar la respuesta inflamatoria que sufrían los animales en los experimentos.
Éste fue un cambio de paradigma en nuestra comprensión de cómo las células reconocen y responden a diferentes formas de ARNm.
Karikó y Weissman comprendieron inmediatamente que su descubrimiento tenía una profunda importancia para el uso del ARNm como terapia.
Ese hallazgo abrió la vía al desarrollo de vacunas seguras para los seres humanos.
Los ganadores de este año recibirán 11 millones de coronas (el equivalente a un millón de dólares), la mayor recompensa en la historia del galardón.
El mes pasado, la Fundación Nobel anunció que aumentaba el monto del premio gracias a una mejor situación financiera.
La temporada del Nobel seguirá hoy con el galardón de Física y mañana con el de Química.
Drew Weissman
- Inmunólogo estadunidense de la Universidad de Pensilvania.
- Es profesor de medicina y trabaja sobre la aplicación del ARN mensajero.
Katalin Karikó
- Doctora en bioquímica hungaroestadunidense.
- Por casi 40 años, ha estudiado el ARNm. Con ella, 13 mujeres han ganado el Nobel de Medicina.
Persistente y segura del conocimiento
En 1990, la bioquímica húngara Katalin Karikó se mantuvo fiel a su objetivo para hacer realidad el ARNm como terapéutico, pese a no tener quién financiara sus investigaciones.
Ayer, la entonces profesora de la Universidad de Pensilvania se convirtió en la décimotercera mujer en ganar el Premio Nobel de Medicina.
La científica fracasó a la hora de lograr financiamiento para sus estudios y la Universidad de Pensilvania, donde estaba encaminada a obtener una cátedra, la destinó a puestos menores, cuando necesitaba el trabajo para mantener su visa.
Karikó dijo que su primer pensamiento fue para su madre, quien solía escuchar el anuncio del ganador con la esperanza de que nombraran a su hija.
“Lo escuchaba todos los años. Desafortunadamente hace cinco años murió. Quizás nos escucha desde el cielo”, afirmó ayer.
“Me decía: a ver si te dan el premio. Yo le respondía: mamá, no me dan ni una beca”, recordó la especialista, quien vive desde 1985 en Estados Unidos.
AFP y DPA
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