La máquina del tiempo*: Asesinato del archiduque Francisco Fernando
Sarajevo era ejemplo también de las dificultades étnicas, religiosas, pluriculturales y multilingüísticas que el Imperio Austrohúngaro albergaba

En un inédito e increíble experimento científico, dos físicos y una reportera viajan juntos en una máquina maravillosa que se desplaza a través de agujeros de gusano del espacio-tiempo. Su objetivo: Comprender e investigar más a la humanidad para mejorarla, así como generar herramientas tecnológicas más avanzadas y conocimiento. (Amigos lectores, empleen su imaginación y ¡acompáñenos cada diez días!)
Sarajevo, Bosnia-Herzegovina a 28 de junio de 1914.
Esta vez, la máquina del tiempo nos había encaminado extrañamente a un universo paralelo. De alguna manera habíamos atravesado el espacio-tiempo hacia otro lugar generándonos retrasos a la hora de ir a nuestro destino original. Después de arreglar la configuración de la computadora y actualizar las coordenadas espaciales, pudimos seguir con nuestras investigaciones y travesías normales. Seguiríamos con el apasionante tema de los imperialismos. La Europa de principios del siglo XX nos daba muchísimo material para reflexionar sobre la ambición humana y sus consecuencias, así como su difícil y dolorosa introducción a un mundo que reclamaba Estados soberanos y no imperios.
Llegaríamos el 27 de junio al Imperio Austrohúngaro a las 9:00 a.m., específicamente al valle perteneciente a la ciudad de Sarajevo −capital de la provincia imperial de Bosnia y Herzegovina− una pequeña ciudad cosmopolita, rodeada de colinas y montañas, que perteneció por más de 400 años al Imperio Otomano para luego formar parte −hasta 1878 por el Tratado de Berlín− del imperio dual gobernado por los Habsburgo.
Luego de cambiarnos con la vestimenta de la época, podíamos observar, en sus calles, la arquitectura multicultural que la conformaba; el estilo islámico otomano con las exquisitas mezquitas Begova Dzamija, Careva Dzamija y Gazi Husrev-Beg, el grandioso y más importante bazar de Bascarcija con el contraste del desarrollo de tranvías y construcciones de la arquitectura occidental como la Catedral del Sagrado Corazón de estilo neogótico-neorrománico, el estilo victoriano y de la secesión vienesa de algunos edificios, el estilo neorenacentista del Museo Nacional y el neomorisco como la fuente-kiosko de Sebilj y el Ayuntamiento de la ciudad. Sin duda, un bellísimo banquete cultural.
Pero no todo era miel sobre hojuelas. Sarajevo era ejemplo también de las dificultades étnicas, religiosas, pluriculturales y multilingüísticas que el Imperio Austrohúngaro albergaba. En sus fronteras no sólo estaban Austria y Hungría sino también lo conformaban otros once países de la actual Europa generando muchas disconformidad en sus habitantes: República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia (Voivodina y el Banato Occidental), Montenegro (Bocas de Kotor), Italia (Trentino-Alto Adigio y Trieste), Rumanía (Transilvania, el Banato Oriental y Bucovina), Polonia (la parte occidental de Galitzia y Silesia) y Ucrania (la parte oriental de Galitzia y la Rutenia Transcarpática).
Por otro lado, al Imperio ruso y a Serbia no les había agradado que Bosnia-Herzegovina se integrara al Imperio Austrohúngaro en 1908, originando una gran tensión entre los involucrados. Al menos en una tercera parte del imperio se habían gestado numerosos grupos nacionalistas y de odio radical que no se sentían identificados con la política del emperador Francisco José y que buscaban un país eslavo propio –incluso el propio heredero al trono, Francisco Fernando consideraba la posibilidad de crear una monarquía trial y no dual formando a Eslavia del Sur, pero el proyecto nunca se llegaría a consolidar−, un Estado yugoslavo unido.
Paralelamente a los grupos bosnios y serbios separatistas y anarquistas –como Juventud eslovena, Joven Bosnia y Unificación o muerte (también denominada Mano negra)–, estaban los leales al imperio de los Habsburgo que deseaban defender a toda costa la estructura dual del imperio y atacar a Serbia; al interior se intentaron varias soluciones, sin embargo, ninguna funcionó. Aunado a esto, Serbia estaba en guerra con el Imperio otomano y posteriormente con Bulgaria en las guerras de los Balcanes de 1912 y 1913, respectivamente, debilitando a Austria-Hungría frente a Rusia. Lo último que colmaría la paciencia sería al doble asesinato del archiduque Francisco Fernando y su mujer, la duquesa de Hohenberg Sofía Chotek, al cual atestiguaríamos a la mañana del 28 de junio de 1914, en los festejos del aniversario de la batalla de Kosovo de 1389.
A las 4:00 p.m del día 27 estábamos preparándonos para asistir a la recepción del archiduque y su esposa en el Ayuntamiento de la ciudad de Sarajevo, ubicado en la calle Appel Quay –hoy calle Obala Kulina bana número 1−. Nos habían acreditado como prensa y sin problemas podríamos entrar al espectacular recinto neomorisco −conformado por dos plantas, arcos de herradura y columnas delgadas, de forma de prisma, diseñado en 1891 por el arquitecto checo Karel Parík y supervisado por el arquitecto Alexander Wittek, y que actualmente es la Biblioteca de Sarajevo, aunque la gente lo llama Vijećnica− que pretendía ser símbolo de la unión entre lo occidental y lo oriental.
Asimismo, sabíamos que en la ciudad ya se encontraban los 3 principales anarquistas que ejecutarían el plan de Mano negra de asesinar al archiduque y su esposa: Gavrilo Princip, Nedjelko Cabrinović y Trifko Grabez; se añadirían Danilo Ilic, Vaso Cubrilovic, Cvijetko Popovic y Muhamed Mehmedbasic. El plan había sido diseñado un mes antes y en él habían intervenido oficiales del ejército serbio como Dragutin Dimitrijević “el coronel Apis”, Vojislav Tankosić y Rade Malobabić, miembros de la misma organización separatista, que tenían acceso al recorrido e itinerario completo del archiduque, armas y bombas para lograr su objetivo final. Nosotros teníamos que actuar con precaución, porque al estar cerca de ellos podríamos salir lastimados. De igual forma, no podríamos estar en todos los lugares donde el archiduque pasaría. Estaríamos estratégicamente en el Ayuntamiento para ir rápidamente a la calle donde llegaría el destino final del heredero al trono de Austria-Hungría.
A las 9:00 a.m. del ya domingo 28 de junio llegaríamos al Ayuntamiento. La mañana era soleada y de temperatura cálida. Por toda la ciudad llegábamos a ver numerosas casas y edificios de la ruta del archiduque decoradas con banderas del Imperio austrohúngaro y flores. Había para nuestro gusto poca seguridad policial (120 policías) y mucha gente que esperaba ansiosa la caravana imperial. Cerca de las 9:30 a.m., estaría llegando a la estación del tren el heredero y su esposa, quienes serían recibidos con gran fastuosidad por el gobernador General Oskar Potiorek. La comitiva estaría conformada por 6 vehículos: En el primer automóvil se encontraría el alcalde de Sarajevo, Fehim Effendi Curcic, y el Comisionado de Policía de la ciudad, el doctor Gerde; en el segundo automóvil, el conde Harrach; el tercero era un descapotable Gräf & Stift y llevaría a Franz Ferdinand, su esposa Sofía y el General Potoirek; el cuarto y el quinto automóvil traerían al personal de Franz Ferdinand y a algunos oficiales bosnios; el sexto estaría vacío para prever alguna falla.
La primera parada sería el cuartel donde el archiduque haría una veloz revisión de las tropas. A las 10:00 a.m. la caravana volvería a tomar el recorrido por la calle de Appel Quay para llegar entonces al Ayuntamiento, pero la conspiración radical de los serbios haría su primera aparición. Sabíamos que en toda la avenida se encontraban los separatistas listos para actuar, algunos dudarían, y sería hasta las 10:10 a.m. que Cabrinović lanzaría una bomba al vehículo del archiduque, la cual rebotaría explotando en la calle e hiriendo a la gente del cuarto automóvil de la caravana imperial y a otros asistentes del desfile. El bombardero intentaría suicidarse, sin embargo fracasaría y la policía lo detendría. Mientras esto sucedía, nosotros lo esperábamos en el edificio del ayuntamiento, lamentablemente el archiduque no tendría muy buena suerte en el próximo atentado, que sucedería después y en menos de una hora.
A las 10:20 a.m. y con nerviosismo llegaría el duque y su comitiva imperial al Ayuntamiento. Desde el lugar donde nos encontrábamos, veíamos a Francisco Fernando muy molesto y cuando todos ya estábamos preparados para escuchar al discurso de bienvenida del alcalde Curcic, el archiduque lo interrumpía diciendo: “¡Señor alcalde, uno viene aquí para una visita y es recibido con bombas! ¡Qué escándalo!”. El público que ignoraba lo que había pasado, lógicamente murmuraba y preguntaba, había caras de asombro y otras de horror. Entre nosotros sólo nos mirábamos sabiendo que este intento no acabaría aquí y que la próxima parada de la pareja austrohúngara les ocasionaría la muerte.
Después de una pausa incómoda y penosa, Francisco Fernando se había calmado y el alcalde Curcic sin la remota de idea de lo ocurrido sólo pensó en decir su discurso preparado: “¡Su Alteza Real e Imperial!... Nuestros corazones están llenos de felicidad...”. Al terminar, el archiduque comenzaría a leer su discurso, mencionando algunos detalles del atentado que había sufrido y agradeciendo al pueblo de Sarajevo por “su alegría con el fracaso del intento de asesinato”. Cuando dijo esto, yo sólo pensaba –esto no ha acabado, Su Alteza, es terrible lo que le deparará esta mañana y las consecuencias que tendrá Europa por su asesinato−. La gente rompería la solemnidad y el silencio en el recinto porque los funcionarios de gobierno y la comitiva imperial acordarían cancelar o no la agenda para visitar a los heridos en el hospital.
Nosotros sabíamos que tristemente eso no pasaría, que el conductor desconocía los nuevos planes para ir al hospital y que iría derecho por la misma calle de Appel Quay para doblar hacia la calle Francisco José –ahora llamada Zelenih Beretki–, sitio donde encontrarían el archiduque y su esposa un fatal destino y más tarde la muerte. Inmediatamente a las 10:40 a.m., salíamos del Ayuntamiento para correr tres cuadras sobre Appel Quay hasta llegar al puente Latino –que atraviesa el río Miljacka– y al llegar nos colocaríamos en la mera esquina para esperar el fatal momento. Mientras tanto, Princip estaría muy cerca de allí armado con una pistola semiautomática FN modelo 1910 de calibre 9 mm. A las 10:45 a.m., Francisco Fernando y Sofía subirían, como antes, al tercer coche de la comitiva entre los aplausos de la gente y vitoreos, y cinco minutos después de su trayectoria recta estarían doblando justo en la calle del puente Latino, Francisco José, rectificando el camino hacia el hospital, pero deteniéndose porque el motor del vehículo del alcalde Curcic se había detenido. La hora funesta había llegado, a las 10:55 a.m., Princip aprovecharía el giro equivocado y el motor apagado del primer vehículo para acercarse al archiduque a unos metros de él.
Nosotros, más atrás de él, veíamos cómo lanzaba el primer tiro que impactaría en el cuello de Su Alteza y el segundo tiro que hería a Sofía en el abdomen, que además estaba embarazada. Desde luego, comenzarían los gritos de la gente que seguía la comitiva en la calle. Segundos más tarde del segundo tiro, Princip sería detenido por la policía en medio del escándalo y el susto, y aunque también intentó suicidarse, falló. La escena era terrible, la gente por todos lados corría desaforada y a simple vista no parecía que el archiduque y su esposa hubieran sido lastimados. Pero los funcionarios estaban desconcertados y temían lo peor, se había subestimado la peligrosidad de los separatistas radicales y el primer intento de asesinato, que en ese momento debió detener obligatoriamente todas las actividades. Incluso el ministro serbio de Viena, Jovan Jovanovic, había advertido que el archiduque podía ser atacado y que no era conveniente su asistencia a Sarajevo, pero el Ministro de Finanzas, Leon von Bilinski, minimizó la amenaza y, para acabarla de amolar, el archiduque y su esposa no estaban custodiados por miembros del servicio secreto.
Unos minutos después de las 11:00 a.m., los coches se arrancarían llevando a los malheridos Habsburgo a la residencia del gobernador. Tomarían de regreso el puente Latino donde, según nuestra información, el archiduque se estaba desangrando por la yugular y Sofía habría preguntado al archiduque sobre su estado. Él únicamente respondería que no era nada y que ella tendría que vivir para cuidar a sus hijos. Sofía se desmayaría, en realidad estaba agonizando y Francisco Fernando llegaría a la residencia del gobernador sólo para vivir unos cuantos minutos. Así concluiría la espantosa obra de Mano negra y daría inicio la Primera Guerra Mundial un mes después. Nosotros estábamos muy impresionados y sólo nos decíamos ¡Qué horror! ¡Cómo puede ser que sucedan así las cosas!
Sabíamos que después el Imperio austrohúngaro le declararía la guerra a Serbia y, por consecuencia, surgiría la movilización rusa contra el Imperio austrohúngaro el 29 de julio. Entonces Europa se dividiría en dos bloques bélicos: la Triple Alianza (Austria-Hungría, Imperio Alemán e Italia) y la Triple Entente (Imperio Ruso, Serbia, Bélgica, Francia e Imperio Británico) extendiendo la guerra a otras naciones por cuatro años, destacando el fin de los imperios alemán, austrohúngaro, otomano y ruso, y la importante formación de nuevos Estados en Europa y Oriente Medio; todo esto a través de la destrucción y la muerte.
A las 12:00 p.m., regresaríamos a nuestra máquina del tiempo con el alma en un hilo. Yo en particular, ya no sabía si los ideales políticos valían nuestra aniquilación como especie, sólo reflexionaba en nuestra incapacidad para resolver los problemas y las diferencias decentemente. Lo peor de todo esto, es que seguimos sin aprenderlo, pasan los años y la necedad parece infinita. Configuraríamos las coordenadas de la computadora para iniciar otro viaje, otro momento relevante en el libro de historia que escribimos todos, visitaríamos otros escenarios que sin duda han marcado la existencia de muchos seres humanos. Falta mucho que recorrer y comprender. Sigamos aprendiendo juntos. Los invito a que me sigan la próxima semana. Au revoir!
“Atentado de Sarajevo” en Wikipedia, la enciclopedia libre. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_de_Sarajevo
Haslinger, Robert. “Austria-Hungría” en Robert Gerwarth y Erez Manela (Edits) Imperios en guerra 1911-1923. Madrid: Biblioteca Nueva; 2015, pp. 121-145.
Mommsen, Wolfgang J. La época del imperialismo. Europa 1885-1918. México: Siglo XXI Editores (Volumen 28); 2014, pp. 254-266.
Preston, Richard. “First World War centenary: the assassination of Franz Ferdinand, as it happened” en el periódico británico The Telegraph, 27 de junio de 2014, disponible en: https://www.telegraph.co.uk/history/world-war-one/10930863/First-World-Wa...
“Sarajevo” en Wikipedia, la enciclopedia libre. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Sarajevo
“Sarajevo, le 28 juin 1914. Deux tirs qui embrasèrent le monde” en el portal France24, disponible en: https://graphics.france24.com/attentat-sarajevo-1914-archiduc-princip-pho...
“Sarajevo: Qué hace falta visitar - cultura, arquitectura, museos y templos” en el portal Orange Smile, disponible en: https://www.orangesmile.com/guia-turistica/sarajevo/cultura--94996.htm
Shackelford, Micheal. “Sarajevo, June 28, 1914. The Assassination of Archduke Franz Ferdinand” en el portal World War I (WWI), disponible en: https://net.lib.byu.edu/~rdh7/wwi/comment/sarajevo.html
“The Sarajevo Assassination” en el portal Destination Sarajevo, disponible en: https://sarajevo.travel/en/text/the-sarajevo-assassination/68
“Vijećnica (City Hall)” en el portal Destination Sarajevo, disponible en: https://sarajevo.travel/en/things-to-do/vijecnica-city-hall/174
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* La presente crónica está basada en documentos e investigaciones de hechos reales; los elementos ficticios son sólo secundarios para justificar lo real. La bibliografía consultada se encuentra al final del texto.
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